

¡Qué
vacío estaba el mundo,
cuando tú no me esperabas!
Yo, cual nubecilla, que el viento soplaba, sobrevolando huracanes, recorriendo negros horizontes, repitiendo tu nombre, te buscaba.
Y era mi dolor
tan oscuro, y era mi soledad tan amarga, que en tu vacío me instalé,
y noté, ¡qué milagro! noté, que había luz,
que era doble mi alma.
¿Dónde estás, amor..?
Sólo me queda tu beso grabado a muerte en mis mejillas.
Sólo el río y la fuete, sólo el mimo, caricia que arrulló
mis días de vida junto a ti.
Sólo me queda... No, no me queda nada; tan sólo son quimeras
de mis deseos.


¿Quién sabe dónde estoy, cuando mi voz, ante todos, cual pájaro cantor, entona trinos en las madrugadas?
Sólo tú y yo
conocemos la espera. Sólo tú y yo sabemos dónde estoy.
En la estación de la vida me dejaste.Y aquí sigo, y aquí
estoy. Pero no olvido, amor, que mi tren corre en dirección a ti.
Volveremos a encontrarnos; pronto. Ya lo verás.

Cae ya la tarde, y en aquellos sueños por llenar mi nada, y en aquellos horizontes de noches lejanas un amor,un beso, una sonrisa, una palabra...
¡Dios mío, qué dolor!
No sé qué me
pasa hoy, pero la vida, tan sola, me cansa.
