

¡Qué bello abrazo matinal, árboles gigantes!
Vuestro regazo, ¡tan verde y coronado de cielo!,¡Tan espléndido, tan limpio, tan fresco! es paisaje de cada mañana en el que yo, frágil hoja, vaivén caprichoso de huracanado viento, me poso en caudal, torrente de sentires que me galopan los pulsos y me aúpan a la mágica dimensión de lo divino.
Sí, sois, árboles de mi calmada hora, útero del que preciso nacer cada día. ¡Extender vuestros brazos!¡Acunadme en nanas de recién nacido!
¡Que no me aviente la tempestad!
¡Que esta débil hoja que quiere recrear el cálido rescoldo de vuestro reverente claustro, se crece, se iza, se torna milagro, voz, canción… aleluya.
¿Cantáis vosotros, árboles amigos, laureados de cielo?
¿Canto yo, encumbrada a la cima de tan altas copas?
¡Ya, ya lo sé!; no me lo digáis.
¿A qué
lo sé?
Sí, es la VOZ DE DIOS
Aquí, en este jardín de sol tras la
lluvia,
nítidas voces de niños en juegos lejanos,
huellas sobre el albero, paseos abandonados,
hojas que caen, murmullo de la fuente, tímidos pajarillos...
Un tren, dos trenes... ¡Cuántos trenes!
Y tu nombre que sigue brotando flamante, fresco...
allá donde mis ojos se posan:
Entre el viento y la calma, la noche y el día
el mar y la playa... Entre el ayer y el hoy...
¿Lloro.. ? ¡Sí, sí, estoy llorando! Lloro...
Y mis lágrimas transcienden sonidos, colores, momentos, imágenes, palabras, ecos, recuerdos...
Tu nombre, tan sólo un suspiro, pasión
y fantasía, que se me escapa peregrino de bellezas
que compartir en suave lluvia de ardientes besos.
¿Te das cuenta qué bello es también el OTOÑO?
Cerca, frente a mí, la fuente de la mujer de mármol, grande, sucia, manca... casi desnuda.
Sola, Siempre sola, notando como me crece la vida
por dentro y agiganta mi alma de chiquilla
que sin respuestas sigue imparable
en una marea de sentires que palpitan
entre el verde del jardín
y el celeste limpio del cielo.
La mujer de mármol, grande manca, sucia,
casi desnuda, y yo somos lo único del jardín ya en sombras.
¿Por qué estás manca, mujer?
¿Por qué desnuda..?
Si quieres, te traigo mis enaguas...
¡Sí, eso, mañana te las traigo...!
¡Ah! ¿Cómo te llamas?
¿Dónde vives? ¿Cuántos años cumples..?
¿Tienes frío..?
¡A lo mejor tú eres yo!
Pero... ¿Quién hizo de mí una estatua?
¿Quién mutiló mis abrazos?
¿Quién mancilló mis vestidos?
¿Quién secó tan mítica fuente..!
No lo sabes, no lo sé...
Seguro que alguien, equivocado, nos mutiló,
n os despreció, nos abandonó...
Seguro que nuestro dolor tiene nombre
Seguro que nuestros labios, para siempre, lo sellaran...
Me voy: es tarde; tengo sueño...
Y muchos, muchos... RECUERDOS

