sola
¡no me dejes,luna!

 

Tiéndeme una mano, amigo, en esta soledad.de nubes, pájaros, mar, olas, cielo...
Y en ésta mi nada que empieza a ser polvo en la orilla de todas las playas.

Porque noto el vómito de mi alma
que, en rebeldía, se somete
al implacable arcaduz del destino.

Se me murió la alegría cuando creciendo en palabras
y acariciando ternuras, me sorprendió la premura
de una feroz despedida trotando por los montes despejados de mi corazón.

Y son las siete de la tarde, y en mi paseo por la playa voces del más allá reverberan en las polillas de mi cabeza, promesas,

¡Allí, allí, en el infinito! -grita -
¡Cuando suba la marea, volverá!

Faro rojo, faro verde...el puerto, el paseo, la playa, niños que juegan, estatua de agua, olas...
¡muchas olas! ¡Venga olas..!

No, no volverá. Me queda su beso estampado, eso sí.
en esta fría pantalla donde mi alma, acariciando versos
lo sigue buscando, lo sigue llamando...lo sigue esperando.

Y, entre tanto, tan sólo soy noche de mar... sola, sola

 

 

No estabas sola, luna, en el lecho,
cuando brotaba la noche entre el polvo de las eras, humo de rastrojos, desmayo de verano, silencio de pájaros en el jardín...

No, no estabas sola, luna, en noches de fantasmas, en miedos ancestrales de aquellos años que reverberaban muertes y trincheras, allá en los en años de mi infancia en la posguerra.

Yo te acunaba, luna, ¿te acuerdas?
en el radiante blanco de mi almohada,
y en mis ojos de niña te dormías en arrullos y fantasías.

¡Luna, lunera, cascabelera.. !

No estaba sola mi alma, cuando al reír o llorar en cálido regazo de noches serenas
había ecos, universo de vida en el blanco
tálamo de mis sueños

¡Te veo, luna.. ! Sí, te miro, luna!

Y mis lágrimas, transcendiendo recuerdos,
extienden sus alas sin poder remontar
al gigante árbol del ayer que se fue.

¡Ay, blanca luna! ¡No prosigas tu camino!¡
Detente y duerme junto a mi ventana!

¡Llora, ríe conmigo!

¡No te vayas! ¡Hagamos un pacto!
Yo, tu noche de ojos suspirantes,
clavados en el tapiz , cielo de tu lento caminar.

Yo, tu río de cristal, tu espejo, tu hamaca,
tu canción de verano. tu desmayo de invierno... ¡Sí, como ayer!

Tú, luna, mi eco, mi escenario de lágrimas y risas... ¡Sí, como ayer!

¿Aceptas, luna? ¿Sí. ?
¡Duerme, sí duerme junto a mi ventana!

¡no me dejes, luna!


al filo de la madrugada

 

 

 


Qué catarata es ésta que cual fresca corola de sombras
se deshoja en el horizonte, tálamo sagrado de mis recuerdos..?

¡Qué sola se yergue mi rosa por el registro cancelado
de tantos anhelos compartidos que susurran,
apasionados y tiernos en este halo de mágicos amaneceres!

No pudo tu ausencia hechizarme con el olvido
ni tan siquiera logró desvanecer con los años
el eco de tus sonrisas, ni la frescura de tus palabras.

Sólo que, a veces, como hoy, mis ojos se tornan paisaje
por donde otean, en remanso, sombras,
descargando sobre mi alma, pétalo a pétalo,
aquel adiós sin retorno que ahuyentó de mi alma
la recién nacida primavera.

Y noto una esencia de sonidos que me sahumerian el alma
fuente milagrosa que se yergue en un mítico florecer de aguas
que me devuelven el riego, la savia, a este mi corazón eclipsado
en un día, en aquel día... al filo mismo de la primavera..,

al filo de la madrugada


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