¿Quién
fue Rodolfo Walsh?
¿Quién
fue Rodolfo Walsh? ¿Un periodista,
un escritor, un militante, un intelectual que fue más allá de ese papel?
"Fui lavacopas, limpiavidrios, comerciante de antigüedades y criptógrafo",
decía él, queriendo alivianar esa imagen deshumanizada con la que se
mira a los grandes humanos. Sin embargo, para entender la vida de Walsh
es necesario dividirla en dos par
tes.
"Operación
Masacre cambió mi vida. Haciéndola descubrí, además de mis perplejidades
íntimas, que existía un amenazante mundo exterior", dijo el hombre,
refiriéndose al libro que inició el movimiento periodístico-literario
de la novela testimonial.
"Después
de la frustración por la impunidad de la que gozaron los autores de
los fusilamientos, Walsh ya no piensa en pedir justicia, sino observar
que, además de permitir obtener datos y establecer la mecánica de sucesión
de ciertos hechos, la investigación se ocupa de hechos límites que movilizan
y ponen en cuestión compromisos, actos, ideas.La
masacre de José León Suárez fue la perfecta culminación de un sistema;
el caso Rosendo García desnuda la esencia del vandorismo; el asesinato
de Satanowsky proyecta luz sobre el funcionamiento de los servicios
de informaciones y su conexión con los grandes diarios". Osvaldo Aguirre
Antes
de Operación Masacre, Walsh se había criado en el seno de una familia
conservadora, de ascendencia irlandesa. Estudió en un colegio de monjas
irlandesas y estuvo interno en una congregación de curas también irlandeses.
"Tengo una hermana monja y dos hijas laicas", se reía. A los 17 años
comenzó a trabajar en la Editorial Hachette como traductor y como corrector
de pruebas, y a los 20 comenzó a publicar sus primeros textos periodísticos.
En 1953 publicó su primer libro de cuentos, Variaciones en rojo, con
el que había ganado el Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires.
Cuando
se produjeron los fusilamientos de José León Suárez, Walsh estaba trabajando
en la compilación de cuentos de la Editorial Hachette. Una tarde de
1956, jugando al ajedrez en un bar de La Plata escuchó la frase "Hay
un fusilado que vive". Nunca se le fue de la mente. A fines de ese año,
comenzó a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta
Muñiz, y se encontró con un gigantesco crimen organizado y ocultado
por el Estado.
Walsh decidió
recluirse en una alejada isla del Tigre con el seudónimo de Francisco
Freyre, y con la única compañía de un revólver. El 23 de diciembre Leonidas
Barletta, director de Propósitos, denunció, a pedido de Walsh, la masacre
de José León Suárez y la existencia de un sobreviviente, Juan Carlos
Livraga. El resto es historia conocida.
(*)
Extraído del texto de Felipe Pigna en El historiador