Juaristi ha conseguido que una reivindicación inicialmente convencional de los profesores de Cantabria -más estabilidad en el empleo- se convierta gracias a su horror al diálogo en un continuo de huelgas, manifestaciones, concentraciones, apoyo de los estudiantes de Magisterio y Asociaciones de Padres de Alumnos y encierros en donde asombrosamente todos los sindicatos con las visiones más opuestas-STEC, ANPE, UGT, CC00, CSIF- están de acuerdo en un consenso sin precedentes.
Juaristi ha comenzado por negar salones de reuniones de uso público a los profesores, ha seguido por meter a la policía en la sala de negociación para que la escolten de supuestas y nunca existentes agresiones ha escrito un artículo en el Diario Montañés "para que sepan todos a que atenerse" en donde con un estilo marcial y cuartelero afirma entre otros chocantes puntos que las cosas "se harán a mi manera y no al modo extremista" y amenaza, en un caso sin precedentes en las diecisiete autonomías de España, con que piensa paralizar las transferencias del Ministerio de Educación a la Consejería que ella dirige.
No quiere responsabilidades ni tareas. Solo quiere que todo el mundo se vaya de su despacho, y la dejen sola y tranquila. Usa coche con conductor y escolta permanentemente. Los sindicatos piden su dimisión por "su falta de respeto a los derechos sindicales y su incompetencia". El PSOE la rechaza de plano "por el carácter anticonstitucional, autoritario y chantajista ", Izquierda Unida exige su cese y dentro del Partido Popular empiezan a cansarse de los problemas que les crea la Incomprensible y chocante actitud de la señora Juaristi.
Una consejera autonómica amenaza, como castigo, con rechazar la autonomía. Dicho en sus propios términos: "con los sindicatos en este plan, todo el mundo seguirá en el Ministerio". La pregunta ahora es. ¿y con la patología de Juaristi en este plan enturbiando al Partido Popular y al mundo educativo, seguirá ella en su puesto?
