En la
antigüedad, la vida de los seres humanos estaba regida por sus
principios religiosos y culturales, en los que las costumbres tribales y
ancestrales marcaban el derrotero de sus vidas, pero siempre viviendo en
armonía con la naturaleza, a la que temían y respetaban. Luego llegó el
poder del dinero y este nuevo elemento marcó profundamente
las actividades del hombre, creando sociedades que
diferenciaban al que mayores o menores bienes poseía. Esta
combinación de dinero y poder abarcó todos los aspectos de la vida
humana, priorizando la depredación de los recursos que la naturaleza
brindaba, sin pensar en su desaparición. Con la Revolución Industrial
esta situación se hizo más crítica, ya que aparecieron las fábricas y se
desarrollaron más y mejores maquinarias que “ayudaban” al hombre. Entre
los siglos XIX y XX la dilapidación y explotación de los Recursos
Naturales del planeta llegaron a tal punto que se empezaron a observar
los efectos de esta actividad: deforestación, contaminación, extinción
de especies, desertificación, etc. En la actualidad, se observan todavía
las consecuencias de esta actividad predadora.
Este
continuo atentado contra nuestro planeta, ocasionó que muchas personas
tomen conciencia de lo destructivo de estas acciones, y levanten su voz
de protesta contra ello. Fue a partir de la década de los setenta que se
empezaron a formar grupos y asociaciones de protección del medioambiente
y de tratar de mejorar nuestra calidad de vida. Al principio, fue la
contaminación por emisión de gases de automóviles y de las
fábricas por lo que se protestaba, luego fue contra la
contaminación atmosférica, suelos, ruidos y mares, ruidos, basura,
lluvia ácida, plaguicidas, etc.
Todos estos
hechos ha ocasionado que cada vez más personas consideren a la ecología
y la protección del ambiente como una forma de vida, en la
que están concientes que nuestras acciones pueden
perjudicar o no al planeta. Esta forma de vivir
llamada CONCIENCIA ECOLÓGICA,
está calando fuertemente en la conciencia de las personas, en donde la
vida en forma natural es aceptada a plenitud. Este volver a
nuestros orígenes en los que todos somos parte de un mismo
ecosistema es parte del nuevo pensamiento humano del que sabemos,
dependerá el futuro del planeta Tierra.