La
conservación de nuestro medioambiente depende, en gran medida, de la
actitud que tomemos frente a los acontecimientos "comunes" que ocurren
hoy en día: Contaminación del aire por el parque automotor,
contaminación sonora, contaminación de los ríos y mares por aguas
servidas y desechos químicos, acumulación de basura en las calles, etc.
Generalmente, una persona común y corriente piense que estos son
problemas que deben resolverlos las autoridades, olvidándose que, si
cada uno de nosotros se propone "concientemente" tratar de no contaminar
su entorno sea cual sea la actividad que realice, poco a poco el volumen
de contaminantes arrojados al ambiente disminuirá considerablemente.
Esta acción
conciente es lo que se denomina Conciencia Ecológica; es decir, darse
perfecta cuenta que mucho depende de nuestra actitud frente a un
problema ambiental y de actitud al medio que nos rodea, y que esto
determinará un mayor o menor volumen contaminante.
Conocer,
por ejemplo, que si cada persona dejara de arrojar basura en las calles,
la posibilidad de adquirir enfermedades generadas en estos focos
infecciosos disminuiría considerablemente; si cada conductor de un
vehículo revisara regularmente, en la medida de sus posibilidades, el
tubo de escape del mismo, la contaminación del aire se reduciría en
forma importante; y también, si los empresarios y las propias empresas
del gobierno dejaran de arrojar los residuos tóxicos a los ríos y mares
en vez de buscar formas de reciclar sus desechos, la contaminación de
estos bajaría abrumadoramente.
Pero todo
esto no es posible, como dije anteriormente, si no existe conciencia
ecológica. ¿Y cómo se adquiere esta conciencia ecológica?. Mediante la
Información y la Educación Ambiental. Si una persona no conoce qué
efectos tiene en el ambiente el acto contaminante que realiza y como
esta acción afecta a él, su familia y a su entorno, lo seguirá haciendo
sin duda. Aquí es donde se requiere de la Educación Ambiental. La
difusión mediante los medios de comunicación, Internet, exposiciones,
conferencias, publicaciones, etc. son importantes para inculcar los
conocimientos ambientales sobre todo en las personas adultas, pero es en
los niños donde debe incidir este adiestramiento mediante la inclusión
en las currículas escolares de cursos sobre educación ambiental, de tal
manera que el hombre del mañana enfrente desde otra perspectiva los
problemas ambientales que se le presenten. Sólo así podremos lograr,
finalmente, tener un lugar adecuado para vivir en armonía con la
naturaleza.