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Es
un individuo muy imbécil (o muy astuto) que
por intereses económicos, ignorancia,
chantajes o amenazas de sus superiores,
defiende cualquiera de las siguientes
posturas:
1: Que en el 2019 apareció un virus muy malo llamado
SARS-CoV-2 que andaba por ahí, junto a sus
80,000 variantes, matando gente y
contagiando a todo aquel que saliera de su
casa, que no se pusiera un cubrebocas, que no
se "vacunara" y que no obedeciera las
órdenes de su respectivo gobierno.
2: Que los gobernantes de todo el mundo
(monarquías, repúblicas, democracias,
dictaduras, gobiernos de izquierda y de
derecha; da lo mismo), en colaboración
con la “Organización Mundial de la Salud”,
estuvieron "trabajando" en contener la propagación
del supuesto virus porque "son muy buenos y
se preocupan por la salud de toda la
humanidad."
3: Que pensaron que el supuesto virus
se podía detectar con una prueba PCR, que se
podía destruir con gel antibacterial; o que
se podía detener con el simple hecho de
encerrar a todo mundo en su casa
obligándolos a ponerse el bozal del perro,
un pañal en la boca, un escudo facial, y una
o varias "vacunas".
4: Que pensaban y piensan todavía que las medidas
"sanitarias" implementadas por los gobiernos
son más importantes que los derechos
y la libertad de las personas. |
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Los promotores oficiales de la
plandemia generalmente fueron gente que trabajaba
para el Estado o Sistema, como es el caso de
los políticos, quienes implementaron en sus
gobernados las órdenes represivas que les
dictaba la élite
mundial.
También fueron promotores oficiales cierta
clase de gente "preparada" y letrada
(médicos, científicos, religiosos,
escritores y líderes de opinión)., aunque
también podemos encontrar en este grupo a
gente menos culta que también sirvieron a este
propósito (policías, actores, periodistas,
cantantes, blogueros, youtubers,
influenciadores, etc.)
Los promotores oficiales recibieron la
instrucción (con su respectivo soborno) y en
muchos otros casos con la amenaza de
un despido, para difundir la farsa de la COVID-19
directamente de sus superiores, quienes a su
vez la fueron recibiendo de otros, hasta
llegar a los grandes poderes económicos, que
son quienes estuvieron detrás de toda esta
mentira. Sí, estamos hablando de la
élite
mundial.
El otro grupo es el de los promotores
voluntarios y es muchísimo más numeroso
que el de los promotores oficiales. A este
grupo pertenecen aquellos ciudadanos comunes
que también creyeron en la existencia del virus
y la supuesta pandemia. Y que a pesar de que
no recibieron ningún pago o remuneración por
difundirla (más bien gastaron su dinero en
ella), decidieron arropar esta causa y
defenderla, modificando sus hábitos de vida
y los de su familia (obligando a sus hijos a
tomar clases en línea, poniéndoles cubrebocas,
encerrándolos, vacunándolos, obedeciendo a
su sistema de gobierno, etc.)
Fue tan numeroso este segundo grupo que todos
los seres humanos (TODOS) tuvimos al menos
un familiar, amigo, o conocido, que se creyó toda esta mentira del coronavirus. ¿O
acaso hay alguien que no haya visto
afectadas sus relaciones familiares por toda
esta farsa?
También se pueden
contar por miles o millones (en algunos
países) la gran cantidad de muertes y
enfermedades (infartos, arritmias,
taquicardias, cánceres rápidos y muy
agresivos, agotamiento o debilidad, etc.)
que sufrieron en los cuatro años posteriores
todos aquellos que decidieron "vacunarse"
por miedo a esa falsa e inexistente
enfermedad.
Hoy se ha demostrado
que absolutamente todos los inyectables
(medicamentos, anestesias, insulinas,
anticonceptivos, etc.)
han sido contaminados por materiales como el
grafeno y otros compuestos que no se
mencionan en los viales de las farmacéuticas,
pero que perjudican seriamente la salud de
quienes los reciben en su cuerpo.
Actualmente una simple ida al dentista puede
ser mortal en algunos casos.
Aunque la muerte puede
ocurrir en pocas semanas después de la
primera dosis, en la mayoría de los casos
ocurre en un lapso de 4 a 5 años posteriores
a la misma. Por este motivo muy pocas
personas notan la relación que existe entre
las vacunas y sus nuevas enfermedades que
antes ni siquiera tenían. Y cuando lo notan,
ya es muy tarde. |