Impuesto

En plural: Impuestos

En el aspecto económico, un impuesto es un cobro o extorsión que hace un gobernante a las personas o entidades comerciales para permitirles comprar o vender sus mercancías, bienes o servicios. Es a todas luces un robo descarado o una extorsión que perjudica gravemente a las personas.

Para poder llevar a cabo este saqueo, los gobernantes engañan a las personas físicas y pequeñas empresas mediante un adoctrinamiento social desde pequeños, bajo la falsa excusa de utilizar dichos recursos en ayudas sociales, mantenimiento de áreas públicas, inversión en infraestructura, etc. Es decir, asumen astutamente la administración del dinero mientras le quitan a la sociedad el derecho y la posibilidad de ejercerla libremente y por su propia cuenta.

No se debe confundir el término impuestos con el término contribuciones, ya que no son lo mismo; aunque los gobiernos astutamente quieran confundir a la población con el uso de este y otros términos, como: tributos, aranceles, derechos de aduana, etc.

 
¿A quién benefician los impuestos?

Principalmente al gobierno que los aplica. Cobrar impuestos le permite a los gobernantes seguir funcionando, mantener la burocracia y llevar a cabo sus planes, programas y agendas (buenas o malas, hay que decirlo) que tengan en marcha o decidan implementar más adelante. También se benefician en mucha menor medida aquellos que reciben contratos de adjudicación directa de parte de algún gobierno, como es el caso de concesionarios de minas, carreteras, transportistas, hospitales, movimientos sociales (feminismo, lgbt, abortos), etc.

 
¿A quién perjudican los impuestos?
  • En mayor medida perjudican a la población civil de un país. Generalmente el más perjudicado casi siempre es el consumidor final, ya que los intermediarios siempre terminan trasladándole los impuestos a este sector; que por cierto, es el más numeroso.

  • En mucha menor medida, los impuestos perjudican a las empresas, negocios o emprendimientos pequeños y medianos, ya que no sólo deben destinar tiempo, personal y recursos importantes en manejar la contabilidad fiscal, sino que deben buscar constantemente la manera de no terminar trabajando gratuitamente para los gobiernos.

Es importante señalar que los grandes empresarios milmillonarios y las grandes firmas corporativas en el mundo casi nunca o muy rara vez pagan impuestos; o al menos, aquellos que deberían pagar. A ellos no se les exige con el mismo rigor que a los pequeños empresarios este requisito. Esto ocurre porque a veces son ellos mismos quienes terminan sobornando o colocando a políticos y funcionarios en el gobierno para que los favorezcan. Igual que como ocurre con el crimen organizado.

 
¿Debería existir este impuesto?

No. Ningún impuesto debería existir, a menos que se trate de contribuciones voluntarias. Todo el mundo debería ser libre de comprar y adquirir productos en donde le plazca, a quién le plazca y sin tener que enriquecer las arcas de los gobernantes corruptos que se aprovechan de esta imposición para beneficiar a unos cuántos empresarios milmillonarios mientras perjudican gravemente al resto de la población.

 
¿Cómo se puede evadir o evitar el pago de impuestos?

No es posible evadir por completo el pago de los impuestos, al menos mientras sigan existiendo gobernantes y políticos manejando este sistema de poder en que vivimos, Sin embargo, es posible eliminar o reducir significativamente la obligatoriedad de algunos de ellos. Entre las soluciones para acabar con esta "extorsión legal" están las siguientes recomendaciones que podrían aplicar en México y en muchos otros países:

  • Si decides emprender un negocio, nunca lo registres en el Servicio de Administración Tributaria (SAT en México). Aunque te digan que es obligatorio, no lo hagas. Es mil veces preferible trabajar en la economía informal que "venderle tu alma al diablo" registrándote en las oficinas de hacienda. Una vez que estés dentro te van a exprimir hasta la última gota de tu tiempo, recursos y esfuerzo. Tu paz y tranquilidad serán las primeras en desaparecer en cuanto te des de alta en el SAT.

  • No expidas facturas fiscales ni las solicites a nadie. Si necesitas expedir un recibo sencillo por cualquier transacción comercial genéralo tú mismo, sin necesidad de poner al gobierno como intermediario o beneficiario.

  • Si algún cliente te condiciona el pago de un trabajo o servicio que vayas a realizar a cambio de una factura fiscal, mándalo al carajo. No necesitas trabajar para esas personas.

  • Maneja dinero en efectivo solamente. Y si te es posible, en algunos casos acuerda mutuamente con personas y empresarios el intercambio de bienes, productos, servicios y mercancías (trueque). Si no tienes experiencia en este método, ponte de acuerdo con otras personas de tu localidad y comienza intercambiando productos viejos o usados pero en buen estado, que ya no necesites.

  • No abras cuentas bancarias ni deposites tu dinero físico en ninguna institución controlada por el gobierno. Si necesitas mover pequeñas cantidades de dinero de una ciudad a otra considera utilizar tarjetas de débito que no pertenezcan a ningún banco.

  • Invierte una parte de tu dinero en monedas y metales preciosos (oro, plata, joyas, obras de arte, etc.) que tengan un valor intrínseco, pero asegúrate de no caer en manos de personas fraudulentas ni en falsificaciones.

  • En la medida de lo posible no adquieras bienes, productos o servicios en empresas, ya sean nacionales o extranjeras, que tengan mucha presencia en el país; es decir, que tengan muchas sucursales o presencia significativa en el mercado. Ya que generalmente son quienes se encargan de cobrar y retener los impuestos al consumidor final, cuando ellas en muchas ocasiones ni siquiera los entregan al gobierno. Entre estas empresas están: Femsa (Coca-Cola, Oxxo, Oxxo Gas), Starbucks, Apple, Google, Amazon, Uber, AirB&B, Nestlé, Procter & Gamble, Telmex, Total Play, Megacable, Izzi, Walmart, Shell, Mobil, Chevron, etc.

  • Si al conseguir un empleo tu jefe o empleador te ofrece un buen sueldo a cambio de no darte prestaciones, acéptalo. Las llamadas prestaciones en realidad no representan ningún beneficio, ya que a la larga terminas pagando mucho más dinero en impuestos, cuotas y aportaciones que muy rara vez llegarán a verse reflejadas en tu bienestar. El mejor ejemplo lo tenemos en las cuotas del IMSS, donde te descuentan enormes cantidades de dinero a lo largo de tu vida laboral, mientras que por otro lado ofrecen un servicio médico mucho muy deficiente; por no decir de mala calidad, deplorable o nefasto.

  • Siempre que puedas reduce al mínimo el uso de tu automóvil. No consumas combustibles de manera excesiva, ya que la mayor parte de ese dinero irá a parar a las arcas del gobierno.

  • No permitas que ningún gobierno te extorsione mediante multas, recargos, embargos, incautaciones, etc. para que pagues impuestos. Recuerda que como persona libre siempre tienes el derecho de recurrir a la violencia y al uso de la fuerza para defenderte de una injusticia.