|
En
el aspecto económico, un impuesto es un
cobro o extorsión que hace un
gobernante a
las personas o entidades comerciales para
permitirles comprar o vender sus mercancías,
bienes o servicios. Es a todas luces un robo
descarado o una extorsión que perjudica
gravemente a las personas.
Para poder llevar a
cabo este saqueo, los gobernantes
engañan a las personas físicas y pequeñas
empresas mediante un adoctrinamiento social
desde pequeños, bajo la falsa excusa de
utilizar dichos recursos en ayudas sociales,
mantenimiento de áreas públicas, inversión
en infraestructura, etc. Es decir, asumen
astutamente la administración del dinero
mientras le quitan a la sociedad el derecho
y la posibilidad de ejercerla libremente y
por su propia cuenta.
No se debe confundir el
término impuestos con el término
contribuciones, ya que no son lo mismo;
aunque los gobiernos astutamente quieran
confundir a la población con el uso de este
y otros términos, como: tributos,
aranceles, derechos de aduana, etc. |
|
Principalmente al
gobierno que los aplica. Cobrar impuestos le
permite a los gobernantes seguir
funcionando, mantener la burocracia y llevar
a cabo sus planes, programas y agendas
(buenas o malas, hay que decirlo) que tengan
en marcha o decidan implementar más
adelante. También se benefician en mucha
menor medida aquellos que reciben contratos
de adjudicación directa de parte de algún
gobierno, como es el caso de concesionarios
de minas, carreteras, transportistas,
hospitales, movimientos sociales (feminismo,
lgbt, abortos), etc. |
-
En mayor medida
perjudican a la población civil de un
país. Generalmente el más perjudicado
casi siempre es el consumidor final, ya
que los intermediarios siempre terminan
trasladándole los impuestos a este
sector; que por cierto, es el más
numeroso.
-
En mucha menor
medida, los impuestos perjudican a las
empresas, negocios o emprendimientos
pequeños y medianos, ya que no sólo
deben destinar tiempo, personal y
recursos importantes en manejar la
contabilidad fiscal, sino que deben
buscar constantemente la manera de no
terminar trabajando gratuitamente para
los gobiernos.
Es importante señalar
que los grandes empresarios
milmillonarios
y las grandes firmas corporativas en el
mundo casi nunca o muy rara vez pagan
impuestos; o al menos, aquellos que deberían
pagar. A ellos no se les exige con el mismo
rigor que a los pequeños empresarios este
requisito. Esto ocurre porque a veces son
ellos mismos quienes terminan sobornando o
colocando a políticos
y funcionarios
en el gobierno para que los favorezcan.
Igual que como ocurre con el crimen
organizado. |
|
No es posible evadir
por completo el pago de los impuestos, al
menos mientras sigan existiendo
gobernantes y
políticos
manejando este sistema de poder en que
vivimos, Sin embargo, es posible eliminar o
reducir significativamente la obligatoriedad
de algunos de ellos. Entre las soluciones
para acabar con esta "extorsión legal" están
las siguientes recomendaciones que podrían
aplicar en México y en muchos otros países:
-
Si decides
emprender un negocio, nunca lo registres
en el Servicio de Administración
Tributaria (SAT en México). Aunque
te digan que es obligatorio, no lo
hagas. Es mil veces preferible trabajar
en la economía informal que "venderle tu
alma al diablo" registrándote en las
oficinas de hacienda. Una vez que estés
dentro te van a exprimir hasta la última
gota de tu tiempo, recursos y esfuerzo.
Tu paz y tranquilidad serán las primeras
en desaparecer en cuanto te des de alta
en el SAT.
-
No expidas facturas
fiscales ni las solicites a nadie. Si
necesitas expedir un recibo sencillo por
cualquier transacción comercial genéralo
tú mismo, sin necesidad de poner al
gobierno como intermediario o
beneficiario.
-
Si algún cliente te
condiciona el pago de un trabajo o
servicio que vayas a realizar a cambio
de una factura fiscal, mándalo al
carajo. No necesitas trabajar para esas
personas.
-
Maneja dinero en
efectivo solamente. Y si te es posible,
en algunos casos acuerda mutuamente con
personas y empresarios el intercambio de
bienes, productos, servicios y
mercancías (trueque). Si no tienes
experiencia en este método, ponte de
acuerdo con otras personas de tu
localidad y comienza intercambiando
productos viejos o usados pero en buen
estado, que ya no necesites.
-
No abras cuentas
bancarias ni deposites tu dinero físico
en ninguna institución controlada por el
gobierno. Si necesitas mover pequeñas
cantidades de dinero de una ciudad a
otra considera utilizar tarjetas de
débito que no pertenezcan a ningún
banco.
-
Invierte una parte
de tu dinero en monedas y metales
preciosos (oro, plata, joyas, obras de
arte, etc.) que tengan un valor
intrínseco, pero asegúrate de no caer en
manos de personas fraudulentas ni en
falsificaciones.
-
En la medida de lo
posible no adquieras bienes, productos o
servicios en empresas, ya sean
nacionales o extranjeras, que tengan
mucha presencia en el país; es decir,
que tengan muchas sucursales o presencia
significativa en el mercado. Ya que
generalmente son quienes se encargan de
cobrar y retener los impuestos al
consumidor final, cuando ellas en muchas
ocasiones ni siquiera los entregan al
gobierno. Entre estas empresas están:
Femsa (Coca-Cola, Oxxo, Oxxo Gas),
Starbucks, Apple, Google, Amazon, Uber,
AirB&B, Nestlé, Procter & Gamble,
Telmex, Total Play, Megacable, Izzi,
Walmart, Shell, Mobil, Chevron, etc.
-
Si al conseguir un
empleo tu jefe o empleador te ofrece un
buen sueldo a cambio de no darte
prestaciones, acéptalo. Las llamadas
prestaciones en realidad no representan
ningún beneficio, ya que a la larga
terminas pagando mucho más dinero en
impuestos, cuotas y aportaciones que muy
rara vez llegarán a verse reflejadas en
tu bienestar. El mejor ejemplo lo
tenemos en las cuotas del IMSS, donde te
descuentan enormes cantidades de dinero
a lo largo de tu vida laboral, mientras
que por otro lado ofrecen un servicio
médico mucho muy deficiente; por no
decir de mala calidad, deplorable o
nefasto.
-
Siempre que puedas
reduce al mínimo el uso de tu automóvil.
No consumas combustibles de manera
excesiva, ya que la mayor parte de ese
dinero irá a parar a las arcas del
gobierno.
-
No permitas que
ningún gobierno te extorsione mediante
multas, recargos, embargos,
incautaciones, etc. para que pagues
impuestos. Recuerda que como persona
libre siempre tienes el derecho de
recurrir a la violencia y al uso de la
fuerza para defenderte de una
injusticia.
|