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Volver.

El autocine volvió a la ciudad, pero la experiencia no satisfizo a todos.

Miles de personas fueron a ver "La señal", pero hubo problemas con el sonido.

Autocine (imágen ilustrativa)."¿Esa es la pantalla gigante, de 14 metros? Mmmm, me parece que no llega a diez", arriesgó Pablo Mendoza, que se acercó ayer hasta Parque Centenario para vivir por primera vez en sus 20 años de vida la experiencia del autocine, una de las propuestas culturales organizadas por el gobierno de la ciudad para este verano.

La proyección de "La señal", la película de Ricardo Darín, era el plato fuerte de la tarde noche. Miles de personas llegaron con sus autos y se estacionaron en la avenida Leopoldo Marechal para ver la función, desde la comodidad de sus butacas. Tal como se hacía en los viejos tiempos.

Pero esta primera experiencia cosechó algunas decepciones. En primer lugar, a la gente no la convencía el tamaño de la pantalla. "Creo que como propuesta es fantástica, pero la pantalla es muy chica. Las que se usaban para autocine eran mucho más grandes", comentó Pablo Pliscch.

También hubo quejas por el espacio: "Dijeron que iba a ver una tribuna para mil personas y en la que hay no caben ni doscientas. Y con los autos pasó lo mismo: acá no entran 200 como se dijo, yo los conté y hay 130", dijo Diego Ronco, que junto con su familia ocupaba el último lugar, atrás de todo.

Los que estaban felices con la experiencia eran Gustavo y Daniela, una pareja que llegó desde Castelar con sus hijos para disfrutar de la película: "El cine es muy costoso para toda la familia. En general nos turnamos, vamos uno de los dos con los chicos porque los cuatro no podemos. Por eso esto está bueno", dijo la mujer de la casa.

¡Acción!.

A las 21.20 comenzó la proyección. Pero con el cambio de hora todavía había claridad y la película no se veía bien. Y tampoco se escuchaba. El sonido que se captaba sintonizando el dial en la FM 88.5 no aparecía. En lugar de la voz de Darín había música.

Los espectadores mostraron su disconformidad con ruidosos bocinazos y silbidos. Pero los organizadores pudieron solucionar el problema y la proyección, ya sin luz natural, continuó finalmente su curso normal.

De todas maneras, muchos se fueron defraudados, sin esperar el final de la película: "Estas son las típicas iniciativas que en teoría son geniales pero llevadas a la práctica resultan malas", evaluó Cecilia Tisón, una joven estudiante de comunicación social que fue a Parque Centenario alentada por su papá, un fanático de las proyecciones de autocine.

Otros, a pesar de los problemas, prometieron volver. Para ellos, la programación continúa hoy con "La perrera", y para el próximo fin de semana están previstas "¿Quién dice que es fácil?" y "Pulqui", también en Parque Centenario.

Por: Laura Reina de la Redacción de LA NACION.

Fecha: Domingo 13 de Enero de 2007.

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