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Impuestos, salarios y dólar, obstáculos para producir un auto barato.
A
días del lanzamiento del Tata Nano en la India, el vehículo que costará
US$ 2000, varias automotrices nacionales confiaron a lanacion.com
cuáles son las barreras para que el país acceda a autos ultra low
cost
Para
los argentinos, el sueño del auto barato, es solamente eso: un sueño.
Varias terminales automotrices sugirieron que las altas cargas
impositivas que impone el Gobierno a la producción y comercialización de
vehículos, el tipo de cambio y los altos salarios en países fuertemente
sindicalizados como la Argentina hacen imposible la existencia de
productos ultra low cost.
A días
de la presentación en la India del Nano, un auto que costará US$ 2000,
varias empresas contaron a lanacion.com por qué la Argentina y la
región no podrá contar con autos a esos precios y, más allá de los hasta
ahora fallidos planes oficiales, cuáles son las principales variables
que fijan los actuales valores en el mercado.
"La
carga impositiva es muy alta y eso impacta en el precio final", señaló a
este medio un vocero de una importante terminal que pidió anonimato y,
rescató los ejemplos de Chile y Estados Unidos en esta materia para el
sector. En la Argentina, dijo, los impuestos para los autos superan el
35%.
El
boom de la producción, exportación y comercialización de autos en
los últimos cinco años, el motor de la industria nacional, llenaron las
arcas fiscales. Ahora en crisis, y pese al plan oficial para adquirir un
auto 0 km con fondos de la Anses, el sistema tributario para el sector
no sufrió cambios que mejoren los precios al consumidor.
"La
carga impositiva acá es importante", confirmaron a lanacion.com
desde la empresa Ford. "Estoy seguro que es bastante diferente que la
hay en esos países", completó la fuente haciendo mención a la emergente
India. "En Brasil bajaron fuertemente los impuestos internos para que el
país pudiera paliar la caida de la demanda", estimaron desde Renault.
No
obstante, con la creciente estrechez del superávit fiscal en el país y
la recaudación tributaria en descenso por el impacto de la crisis
internacional y algunas medidas a nivel local, parece escaso el margen
de maniobra que tiene el Gobierno para reducir impuestos.
Dólar y salarios.
Los
valores de las commodities tienen un precio internacional, un
precio en dólares. Si bien la devaluación del peso, de un 5,2% en el
transcurso de 2009, mejora los terminos de intercambio para la
exportación de vehículos, empeora algunos costos de las terminales que
impactan en el precio final.
"El
precio de algunas materias primas como el acero, aluminio, los
plásticos, químicos y algunos derivados del petróleo terminan
impactando", indicaron en Ford. En otra terminal explicaron que la
empresa Tata es una firma integrada. Está en el negocios de la
siderurgia, y por ende, consigue otros precios por el acero.
Sin
embargo, desde Ford pusieron un mayor énfasis en el valor de la mano de
obra en relación con algunos países menos sindicalizados: "Tiene un
valor importante porque hay leyes nacionales y regionales que protegen
el empleo".
"Los
salarios, en el costo de un auto en la terminal, no son tan relevantes",
contrarrestaron en otra firma y aseguraron que, en cambio, "sí es
fundamental por la incidencia que tiene en toda la cadena de
comercialización y, en definitiva, en el precio final".
Desde
lanacion.com se intentó conocer la opinión de la Asociación de
Fábricas Automotores de la Argentina (Adefa), pero desde la organización
que nucléa a todas las terminales del país prefirieron no contestar a la
consulta.
Escala y diseño.
Desde
las empresas que producen autos en el país señalaron además otros dos
obstáculos para la existencia de los autos baratos: la escala y las
normas de diseño que rigen para la producción en regiones como Europa o
América.
"Otro
problema para que un auto de ultra low cost llegue a la región es
la escala. En India tienen una gran una escala para un mercado que
supera a la región entera de América del Sur. Si se parte de ahí,
tenemos desventajas", contaron desde Renault.
Además, otra de las barreras que marcaron en las automotrices tiene que
ver con los gustos de los consumidores argentinos y, en general,
regionales. "El del Nano es un motor de motocicleta, y probablemente, el
auto no tenga los elementos de seguridad necesarios", dijeron en otra
firma donde marcaron la diferencia en las normas de calidad en la
producción.
El
Nano, que la empresa Tata lanzará el 23 de marzo, tendrá un precio de
US$ 2000 dólares, pero una versión más equipada costará 2500. Este
último vendrá con un pequeño motor de 624 centímetros cúbicos, similar
al de una motocicleta, y no incluirá aire acondicionado, levanta vidrios
eléctricos ni dirección hidráulica.
Además
de barato es un vehículo económico: su motor de 2 cilindros y 33CV
recorre 100 kilómetros con sólo 3,37 litros de combustible. Este
rendimiento se relaciona también con sus pequeñas dimensiones: sólo 3,1
metros de largo, por 1,5 de ancho y 1,6 de alto, similares a las de un
Fiat 600.
En
2011, la empresa Nissan-Renaul presentará, también en India, un modelo
ultra low cost que buscará pelearle el mercado al Nano. Lo hará
en un joint venture con el fabricante de motos India Bajaj
Automotive.
En el
pasado, se pensó pero nunca se logró realizar. Ahora, en el actual
contexto de crisis que puso en jaque en todo el mundo, las automotrices
sólo piensan en sobrevivir. General Motors es probablemente el ejemplo
cabal de esta situación. El auto barato quedará relegado entonces a ser
un lejano sueño futuro.
Fuente:
www.lanacion.com
Fecha:
Miércoles 11 de Marzo de 2009. |