| �EL DIA DE REPOSO� �S�bado, Domingo? o �Ning�no de los Dos! _Por No� Camacho Para Imprimir este articulo: INTRODUCCION: El debate sobre si los cristianos gentiles deben continuar la observancia de ritos, costumbres, y festividades jud�as (incluyendo el s�ptimo d�a o S�bado) se ha dado a lo largo de la historia de la iglesia. La primer comunidad cristiana fue completamente jud�a, ellos no cambiaron sus costumbres ni sus tradiciones cuando fueron convertidos. Al principio, los creyentes jud�os miraron la llegada del Mesias como el cumplimiento de las profec�as judaicas, y as� lo fue. Ellos no entendieron sin embargo, que el nuevo movimiento que iniciaba no era una continuaci�n de su religi�n jud�a, sino el inicio de la proclamaci�n del reino de Dios en todo el mundo a trav�s de la iglesia. . Mientras el evangelio no era esparcido en tierra de los gentiles, los creyentes jud�os viv�an como jud�os, observando sus costumbres y tradiciones. �Y porqu� no? Despu�s de todo Jes�s n�nca les dijo que hicieran lo contrario. De hecho, �l mismo celebr� la fiesta de la pascua con ellos antes de morir, y les orden� que no salieran de Jerusalem, y as� lo hicieron. Al regresar del Monte de los Olivos despu�s de la ascenci�n de Cristo los discipulos observaron los limites de distancia que era permitido recorrer en un d�a de reposo. La llegada del Esp�ritu Santo sobre los discipulos no se dio de una forma casual, sino sino que ocurrio mientras ellos celebraban una de las fiestas jud�as m�s importantes; la fiesta del Pentecostes, celebrada cincuenta d�as despu�s de la Pascua. Pod�amos citar otros ej�mplos de c�mo los primeros cristianos de origen jud�o pod�an continuar observando sus festividades y tradiciones sin que esto estuviera en conflicto, ni comprometiera el mensaje del evangelio. Pero el mandamiento de la gran comisi�n ten�a que ser cumplido, y el evangelio deb�a de ser predicado tambi�n en tierra de gentiles. Esto ocacionar�a la interelaci�n entre gentiles y jud�os, y el gran choque cultural que traer�a como consecuencia obligada la definici�n final de lo que debe ser un cristiano sin tener que ser jud�o, o mejor a�n un gentil convert�do al juda�smo. Tres Puntos de Vista Los siguientes son los tres puntos de vista m�s dominantes en el mundo cristiano sobre si los cristianos deben o no continuar la observancia del d�a de reposo semanal jud�o. El presente estudio favorece el tercer punto de vista, el cual reconoce a todos los d�as por igual, sin ning�n trato preferencial para un d�a de la semana, ni s�bado, ni domingo. I. Continuacion De La Observacia del Sabado Judio. Segun este punto de vista, el cuarto mandamiento del Decalogo establece la observancia del S�ptimo D�a de la semana como el D�a de Reposo para el pueblo de Dios de todos los tiempos (Ex. 20:8-10). Los proponentes de esta escuela de pensamiento deducen que la santificacion del septimo dia al terminar Dios su creacion, lo hace ser una institucion, y un memorial perpetuo de la creacion (Gen. 2:3). Segun ellos, si el S�bado fue observado por Jes�s, (Luc. 4:16; Jn. 8:12). y por los apostoles (Hech. 13:27; 13:44), esto quiere decir que su observancia continua presente para la iglesia tambien. El S�ptimo D�a debe ser observado desde la puesta de sol del viernes hasta la puesta de sol del S�bado. Guardar el S�bado significa abstenerse de trabajar, cultivar una vida santa, hacer el bien a los dem�s, tener compa�erismo cristiano, y a adorarar colectivamente. Como una instituci�n, el S�bado refleja tanto la creaci�n como la redenci�n, por lo t�nto su observancia continua vigente para la Iglesia de Dios bajo el Nuevo Pacto. II. Transferencia Del Sabado al Domingo El D�a de Reposo del cristiano es el primer d�a de la semana. Se le llama Domingo de resurrecci�n y D�a del Se�or por ser el d�a en que el Se�or resucit�. La evidencia b�blica e hist�rica ind�ca que la iglesia desde sus inicios se reun�a el Domingo especificamente para adorar, y celebrar la Eucaristia. El Nuevo Testamento cita que el apostol Pablo y lo creyentes de Troas estuvieron reun�dos el primer d�a de la semana especificamente para celebrar la comuni�n, y para participar de la ense�aza b�blica (Hechos 20:7). De igual manera, el apostol Pablo instruye a los creyentes de Corinto a apartar una ofrenda especial para los santos �el primer d�a de la semana,� al igual que las iglesias de Galacia (1 Cor. 15:1-2). La observancia del D�a del Se�or o S�bado cristiano es una conmemoraci�n semanal de la resurrecci�n, y un anuncio continuo del retorno de Jesucristo. III. Todos los Dias Son Iguales El S�bado semanal y ceremonial jud�o fue anulado con la llegada del Nuevo Pacto. El S�bado fue la se�al especifica del Antiguo Pacto, el cual fue abolido, junto con sus leyes, sus ceremonias, sus ritos, y su se�al sabatica (Ex. 31:13; Heb. 8:13). El S�bado fue al mismo tiempo un tipo o sombra del verdadero reposo de la redenci�n que est� disponible para aquellos que ponen su fe en Jes�s (Col. 2:16-17). Por lo tanto, el s�ptimo d�a S�bado fue cumplido completamente por Cristo, y ya no es obligatorio para los creyentes bajo el Nuevo Pacto. El primer d�a de la semana recibe enfasis en el Nuevo Testamento por causa de la resurrecci�n, y por las apariciones de Jes�s a sus discipulos. Sin embargo, as� como no existe mandamiento alguno para la observancia del S�bado jud�o bajo el Nuevo Pacto, tampoco existe alg�n mandamiento que especifique la observancia y supuesta transferencia del Domingo como el d�a de Reposo Cristiano. Bajo el Nuevo Pacto, la adoraci�n es hecha �en esp�ritu y verdad.� Es decir, no est� sujeta al espacio y al tiempo, al d�a y al lugar. Por lo t�nto, es apropiado adorar como un cuerpo de creyentes "en cualquier d�a de la semana." CAPITULO UNO "El SABADO: La Se�al Del Antiguo Pacto� �De cierto guardar�is mis Dias de Reposo, porque esto es una Se�al entre yo, y vosotros� (Exodo 31:13) INTRODUCCION Los Diez Mandamientos fueron el coraz�n del Pacto Sina�tico; pero el Cuarto Mandamiento fue el coraz�n de los Diez Mandamientos. Los Diez Mandamientos fueron el Testimonio del Pacto Sina�tico; pero el D�a de Reposo, fue la Se�al especifica del mismo. La observancia del S�bado era un tipo de ceremonia, que los jud�os deb�an �acordarse de guardar� continuamente. La cual, al ser repetida cada semana, le daba a Israel la oportunidad de renovar sus votos de fidelidad al Pacto de Dios. El s�ptimo d�a era ritual y ceremonial en su caracter; el pueblo no s�lo dejaba de trabajar, sino que ofrec�a holocaustos y ofrendas en el santuario. Dios le dijo a Israel; �De cierto guardar�is mis Dias de Reposo, porque esto es una Se�al entre yo, y vosotros� (Ex. 31:13). Todos los pactos previos al Antiguo Pacto tuvieron una se�al especifica; la se�al del Pacto entre Dios y No� fue el "arcoiris,� la se�al del Pacto entre Abraham y Dios fue la �circunsici�n,� la Se�al del Pacto Sina�tico entre Dios e Israel fue �el "D�a de Reposo.� DEFINICIONES Una se�al es una �identificaci�n� dada para distinguir una cosa de otra. Se aplica como el �recordatorio� de una experiencia, una acci�n, o un evento. Una se�al funciona como un �sello� o una �marca� que indica ser o tener propiedad de algo. Una se�al tambi�n funciona como un �sello legal,� que es dado para �ratificar, verificar, y validar� un �documento legal� hecho a manera de �pacto� o �contrato,� en d�nde ambas partes quedan atadas por el sello o se�al. Una se�al tambi�n es una �figura� o �simbolo� que sirve como representaci�n de algo superior a la se�al misma, y que funciona para indicar una realidad que no es evidente a simple vista. Una se�al es una �imagen� visible, y una �evidencia� tangible que demuestra y comprueba una verdad o un hecho. Como la Se�al especifica del Antiguo Pacto, el S�bado cumple todas, y cada una de las funciones que lo definen como se�al. FUNCIONES DEL SABADO I. El S�bado Identificaba a Israel Como un Pueblo Apartado Por Dios: El D�a de Reposo fue la se�al que distingu�a a Israel como un pueblo santo. La separaci�n de un d�a de la semana por parte de Israel se�alaba su separaci�n de entre todos los pueblos. Dios dijo: �De cierto guardar�is mis D�as de Reposo, porque esto es una Se�al entre yo, y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sep�is que yo soy Jehov� que os santifico� (Ex.31:13). La santificaci�n del S�bado, y su distinci�n de entre los dem�s d�as de la semana, no lo hace ser un di� especial en s� mismo. Es especial por ser la �se�al de distinci�n� que al ser observado identificaba a Israel como un pueblo apartado. El profeta Ezequiel relata la indignidad de Dios por la infidelidad de Israel al Pacto, y por haber invalidado su la funsi�n del S�bado como la se�al que lo identificaba como un pueblo santo. Por lo t�nto dice: �Tambi�n les di mis d�as de reposo por se�al entre ellos y yo, para que supieran que yo soy el Se�or, el que los santifica. . .pero mis d�as de reposo profanaron en gran manera� (Ez. 20:12,13b). La observancia del S�bado tambi�n funcion� como un �sello� que identificaba a Israel como propiedad de Dios. Por lo t�nto dice: �Santificad mis d�as de reposo; y que sean una se�al entre yo y vosotros, para que sep�is que yo soy el Se�or vuestro Dios� (Ez. 20:20). II. El S�bado Fue un Recordatorio Continuo de la Redenci�n de Egipto: La obediencia a todos los mandamientos del Pacto por parte de Israel fue demandada por Dios en b�se a su redenci�n de la esclavitud de Egipto. Sin embargo, la observancia del S�bado como la �se�al especifica del Pacto� era un �recordatorio semanal� de esa redenci�n. Por cuatrocientos a�os, los israelitas no conocieron lo que era el descanso fisico. Sus hijos y los hijos de sus hijos nac�an sujetos a esclavitud. No sab�an de derechos laborales, de pago de horas extras, o del trab�jo de una �semana inglesa.� Por lo t�nto, Dios les regal� el S�bado como un �beneficio laboral,� y lo instituy� como un �d�a de reposo nacional.� A eso es a lo que se refiere Jes�s cuando dice que �el S�bado fue hecho por causa del hombre, no el hombre por causa del S�bado� ( Mar. 2:27). As� que, el S�bado fue institu�do para proporcionarle a todo Israel la oportunidad de reposar del trab�jo fisico. Absolutamente nadie deb�a realizar el m�nimo trab�jo en ese d�a; la orden especifica fue: �no har�s en �l ning�n trab�jo, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo ni tu sierva ni tu buey, ni tu asno, ni ning�no de tus animales, ni el forastero que est� contigo, para que tu siervo y tu sierva tambi�n descansen como t�� (Deut. 5:14). La observancia del S�bado deb�a ser hecha en memoria de la redenci�n de la esclavitud de Egipto. Por lo t�nto Dios dijo: �Acuerdate que fu�ste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Se�or tu Dios te sac� de all� con mano fuerte y brazo extendido; Por lo t�nto, el Se�or tu Dios te ha ordenado que guardes el D�a de Reposo� (Deut. 5:15). III. El S�bado Fue el Sello de la Ratificaci�n y Observancia del Pacto: Los Diez Mandamientos fueron el �documento legal� por el cu�l Dios estableci� el Pacto. Ellos funcionaron como una �poliza legal,� que especificaba las cl�usulas que deber�an gobernar las relaci�nes entre Dios e Israel. Por lo t�nto; Dios los constituy� como el Testimonio del Pacto. Como documento legal, los Diez Mandamientos tuvieron su �se�al� o �sello,� que deber�a dar fe de la ratificaci�n y observancia del Pacto. Ese sello fue el S�bado, el cu�l Dios estableci� como un �pacto� en s� mismo, por ser el �sello legal� del Pacto escrito en Tablas de Piedra. Por lo cual Dios dice: �Los hijos de Israel (en la carne) guardar�n, pues, el d�a de reposo, celebrandolo por todas sus generaciones como pacto perpetuo, pues �es una se�al entre yo y los hijos de Israel� para siempre� (Ex. 31:16-17a). Romper el sello de un Pacto, es cancelar el Pacto mismo. En el estudio sobre la Ley dijimos que con exepci�n del mandamiento sobre el respeto a los padres, los dem�s Mandamientos fueron escritos con �declaraciones negativas firmes, las cuales, bajo ninguna circumstacia, admit�an limitaci�n o exepci�n para su observancia y cumplimiento.� Es decir; no hab�a lugar para un cumplimiento o violaci�n parcial de cualquiera de ellos. La negaci�n �no� de los Mandamientos, en el idioma Hebreo literalmente significa; �nunca.� Por lo t�nto; la m�nima violaci�n de cualquiera de ellos era castigada con la muerte; la violaci�n del S�bado no era la exepci�n. Aunque la observancia o transgreci�n de cualquiera de los Mandamientos era evidente ante todo el pueblo, ning�no era tan evidente como el d�a de reposo. �Mientras alguien pod�a matar o adulterar en secreto, nadie pod�a trabajar en S�bado, sin que alguien m�s se percatara de ello.� Dios instruy� al pueblo diciendo: �Por t�nto hab�is de guardar el d�a de reposo, porque es santo para vosotros. Todo el que lo profane morir� irremisiblemente; cualquiera que haga obra alguna en �l, ser� cortado de su pueblo. Durante seis d�as se trabajar�, pero el s�ptimo d�a ser� de completo reposo, Cualquiera que haga obra alguna en el d�a de reposo morir� irremisiblemente� (Ex. 31:14-15). |