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Cotidianamente
comprobamos que las poblaciones infantiles sufren los efectos de la
marginación y la extrema pobreza, resultando una de las variables
de ajuste, consecuencia de la aplicación de planes económicos
neoliberales. Paralelamente a esta dolorosa realidad, se acrecienta
también en el mundo el interés y la preocupación
por la educación del niño menor de seis años.
La comunidad internacional reconoce públicamente la gravedad
de la situación de la niñez y otorga máxima prioridad
a su cuidado y educación, proponiendo una nueva ética
a favor de la infancia (Cumbre Mundial , ONU 1990)
Numerosas investigaciones científicas realizadas desde entonces
demuestran la relación existente entre la atención integral
durante los seis primeros años de vida y en el futuro desempeño
escolar del niño.
La primera infancia ofrece posibilidades educativas únicas, ya
que en esta etapa el desarrollo físico y mental de la persona
es el mayor en su historia. Es así , por ejemplo, que en los
dos primeros años de vida, la velocidad del crecimiento del cerebro
es máxima (a los cuatro años el cerebro humano está
casi totalmente estructurado y el 50% del desarrollo mental ya está
logrado).
Los cuatro primeros años de vida constituyen entonces un período
crítico e irrepetible para la estimulación de las funciones
mentales.
El lenguaje, base de la comunicación y vinculado directamente
con el desarrollo del pensamiento, es adquisición de los primeros
años de vida. En los mismos también se establecen las
bases para la estructuración de la personalidad.
Ante la relevancia
de las adquisiciones que se realizan en este período, la incidencia
de la educación formal es decisiva entonces para el desarrollo
integral de la persona y el éxito de futuros aprendizajes.
La Educación Inicial representa, por lo tanto, una única
e irrepetible oportunidad para la primera infancia.
La valorización
del Nivel Inicial, en la historia de nuestro sistema educativo fue plasmada
en 1946 en la Ley de Educación Preescolar de la Provincia de
Buenos Aires ( Nº 5096). Su autor, el Dr. Jorge A. Simini proponía
educación inicial gratuita y obligatoria de 3 a 5 años,
expresando en su discurso de presentación ante la Cámara
de Diputados:
¨ Es precisamente en esta edad cuando mejor puede bucearse
el campo físico, psíquico, de modo perfecto y con tiempo
para prevenir con éxito deficiencia y males que descuidados,
darán seres adultos que mucho costarán a la sociedad
¨ El jardín de infantes y la E.G.B. se complementan
en su misión pedagógica, siendo ésta continuación
lógica de aquél
¨ La llamada educación preescolar debe ser la base
de todas las demás instituciones educativas
Este discurso conserva
su vigencia cuando analizamos hoy la situación de nuestra infancia,
que constituye en sí misma el 56% de los pobres estructurales,
y el 45% de los pauperizados del GBA (datos de Unicef Argentina, 1992,
tristemente ya desactualizados).
Se advierte a partir de estos enunciados la prioridad de la atención
y educación de este sector, sin voz ni poder, verdadero sustento
de la Nación, ya que el hombre y la mujer del futuro se decide
en la plenitud o postergación de su primera infancia.
Lic. Susana González
Nivel Terciario
Profesorado en Educación Inicial
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