Queridos hijos.

Queridos hijos míos:
Me pidieron que escriba una líneas para ustedes, los cristianos del siglo XXI. En un primer momento dudé. Siempre preferí el silencio activo. Pero, después pensé que podía decirles algo importante: justamente, la importancia del silencio; del saber contemplar; la importancia de saber tener paciencia. Y también, compartir algunas de esas vivencias que tuve como madre.
Casi me vuelvo loca el día que Jesús se nos perdió en el templo. Lo estuvimos buscando un montón de tiempo. Yo pensaba que estaba con los amigos o los primos, en algún lugar de la caravana... y no. Una vez que nos tranquilizamos, al encontrarlo, nos dimos cuenta que no habíamos comprendido que Jesús tenía su tiempo, su vida y que estos eran distintos de los nuestros. No por el hecho de ser Jesús, Hijo de Dios, sino, simplemente por ser nuestro hijo.
Eso a cualquier hijo lo hace diferente; con sus propios proyectos, inquietudes, ideas.... que no necesariamente deben coincidir con el proyecto que para el tenemos los padres.
Pasando a otro tema: anuncien a Jesús siempre, sobre todo, con la vida. Así, quienes los conozcan y los traten, los recordarán mucho más por lo que hagan que por sus palabras.
Mucha gente me pregunta: ¡cómo puede estar usted, María, tan feliz y contenta con todo lo que sufrió a lo largo de su vida?
Sin embargo, fui feliz y soy feliz, porque descubrí mi camino, pude ver que quería Dios de mí y aunque toda elección supone renuncias, decir sí optar reporta la felicidad más plena a la que se puede aspirar.
Por eso traten de ayudar a los demás, a que cada uno descubra su camino. Muestren que el camino de Dios, por más duro que parezca, siempre lleva a la felicidad. Y esa felicidad sólo se logra cuando caminamos ayudando a los demás, cuando estamos atentos a sus necesidades, cuando los esperamos en el momento que se retrasan, cuando vamos a buscar al que se pierde...
Me despido de ustedes con un cariño grande. Les recuerdo que verdaderamente los quiero como hijos. No sólo porque Jesús me lo pidió, sino también por que yo lo quise y lo acepté gustosamente así. Besos.

María de Nazareth.


Editorial.

En el día de la Asunción de María, desde el Dpto. de Catequesis me llega esta “Carta imaginaria de María”, que quiero compartir con todos los lectores, en la Esperanza de que cada uno pueda descubrir su camino y encuentre muchos puentes que unan unos con otros, como nuestra revista se propone hacerlo, entre los distintos niveles de nuestra querida Institución. Especialmente en este tiempo de profunda crisis, en el que tenemos la gran responsabilidad de participar para construir un futuro diferente, encontrando ante cada dificultad, una oportunidad, el staff de El Puente, creía que no podía dar continuidad al proyecto, recogió ideas y logró la manera de llegar a la comunidad educativa y de Hurlingham, primero pensando en que era posible y accesible editar LA REVISTA en formato DIGITAL (ar.geocities.com/iepascj) luego para poder contar con las adhesiones de publicidad, se redujeron los costos, lo que facilitó la participación de nuestros anunciantes habituales y la incorporación de nuevos, de modo que también se logró la edición gráfica, con el apoyo del Consejo Directivo y el siempre invalorable trabajo del papá de Federico e Ignacio Cogan. ¡Gracias a todos!

Prof. Alicia Rodríguez
Directora

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