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Tu
eres el visitante Nº
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Libertad
Con sangre guerrera clama
un pueblo cautivo,
¡ libertad!
no se escucha mas,
haya de las canciones revolucionaria,
con dolor y una esperanza ,
lucha por no desvanecerse en el tiempo,
su noble corazón fue roto por absurda
codicia,
ajena a su vida,
una canción de esperanza se escucha a lo
lejos,
desvaneciéndose en penumbra.
Luchad,
por resistir esta invasión pueblo mío
con el tiempo esa esperanza que se
desvanece,
lo encontraremos en el camino.
Un Son
Un canto sale del alma de
la Machi
un canto del corazón,
alzando su mano al cielo,
tocando el kultrun, y con su son dice,
aquí estoy chao ngenechen mi pueblo te
escucha
dime lo que le espera a mi gente,
bailando te ofrezco mi alegría de
escucharte
dime lo que tienes que decir,
te escucho mientras me entrego a ti,
con este son te bailo a ti,
por la esperanza de buenanza
tengo mis curiche a mi lado,
que me ayudan a alabarte,
dime lo que tienes que decir,
toda mi gente te quiere oír
que el dolor de mi pueblo muera,
espero que escuche nuestro clamor,
dime lo que tiene que decir.
Para Sanarte vine,
Me Habló El Canelo
Para sanarte vine, me
habló el árbol sagrado
ve y recoge mis semillas
me está diciendo
de todas parte vinieron tus buenas machi
mis buenos machi.
Desde las cuatro tierras,
desde las cuatros aguas mediaremos,
me están diciendo sus poderes en tus
nervios,
en tus huesos, en tus venas
¿o deseas acaso abandonar
a nuestra gente?
elevaré mis pensamientos
se apartaron de
los apacibles ríos de mi corazón.
Piedra, transparente será
éste, por mi, dijiste
Oo! Nguenechen, enviarme tu aliento
tu resollar de aire poderoso
este va a ser cantor, dijiste,
entregándome el caballo Azul de la palabra
Hasta la tierra de arriba llegará en
sueños
confundiendo el mensajero de sus enemigos.
Me oirá cuando hable desde
la savia de las plantas de las flores.
Así dijiste mas yo quise
olvidar
el consejo de las ancianas y los ancianos
por eso estoy enfermo ahora
mis pensamientos se alejaron de los
apacibles
Ríos de tu corazón.
Mírame, estoy soñando que
he subido por tus hojas
la cascada azul de la montaña
vino a mojar mis labios con tus aguas.
Subí, subí con ellas, pero me sujetó
el murmullo de los peces.
Caminé luego sobre el aroma de
los bosques después bailé.
En él estaba colgando
mi poder la buenas visiones
y los buenos sueños lo rodeaban.
Lloré entonces, lloré,
abrazado por el espíritu de mi canelo.
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