Las profesiones de fe, de estructura trinitaria, acompañan inseparablemente al bautismo, porque la fe del discípulo de Cristo es la fe en el Padre creador, en el Hijo redentor, y en el Espíritu Santo santificador. Este rito de la profesión de fe aparece ya en la tradición apostólica de San Hipólito de Roma (s. III) y evoca en el bautizado su entrada en la economía- proyecto de Dios uno y trino, que en adelante su vida de cristiano habrá de ser una vida trinitaria.
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