El prefacio propio hace un resumen de lo que ha sido hasta ese momento una alegría desbordante, en donde "el mundo entero y también los coros celestiales" proclaman la gloria de Dios.
Este rito de la Liturgia Eucarística unido al Canon Romano inserta en sí la culminación perfecta de esta noche, al recibir a Cristo eucaristía. El ósculo de paz que nos demos en esta noche implica la aceptación de los compromisos vividos durante la semana y que a lo largo de la cincuentena pascual iremos perfeccionando hasta la recepción del Espíritu de Sabiduría, del Espíritu de Piedad y de Temor de Dios.
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