Nació en
Abdera
en el año 480 a.C. Viajaba de ciudad
en ciudad y se estableció en Atenas,
donde trabó amistad con Pericles y
Eurípides. Con motivo de su escrito
Sobre los dioses (que
comenzaba diciendo: “De los
dioses no sé decir si los hay o no
los hay, porque son muchas las cosas
que impiden saberlo, ya la oscuridad
del asunto, ya la brevedad de la
vida humana”), lo procesaron por
impiedad. Durante su fuga a Sicilia
falleció. Corría el año 410 a.C.
Según Platón,
Protágoras recibió la influencia de
Heráclito.
Se muestra partidario de la Teoría
del Fluir de Todas las Cosas y de
ello deducía la imposibilidad de
lograr una verdad absoluta. En su
obra Sobre la verdad se
encuentra su famosa teoría del
hombre como medida de todas las
cosas. Con ella Protágoras ponía
en duda la capacidad del hombre de
alcanzar la verdad universal y
objetiva. “Como cada cosa me
aparece, así es para mí; y como
aparece a ti, así es para ti”.
El hombre es la medida de la verdad,
el valor, la ley y las normas.
“El hombre es la medida de todas las
cosas, de las que son en cuanto son,
y de las que no son en cuanto no
son.” Y no la especie hombre, ni
un pueblo determinado, sino cada
hombre, cada individuo.
Gadamer
decía que
“Protágoras es el culmen de la
valoración subjetivista
relativizadora contra el objetivismo
naturalista”.
Era común al
pensamiento griego naturalizar la
estructura social, afirmar que las
leyes sociales hallaban su sustento
en la naturaleza humana y social. Al
respecto Gadamer decía que
“el movimiento sofista intenta
cuestionar este naturalismo social,
reforzando el antropocentrismo (Protágoras)
y subrayando el carácter
convencional y partidista de las
leyes sociales”.