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CAMINO MISTICO

3. SACRAMENTARIEDAD DE LA MÍSTICA DE IGNACIO

Decimos que la mística Ignaciana es sacramentaria porque no se aparta de lo sensible para buscar y encontrar a Dios y para servirlo. Va a buscarlo en el corazón de lo sensible y lo encuentra en el intercambio de la acción y el servicio. La suya es 1. una mística de las creaturas, 2. una mística de la historia, 3. una mística del servicio y de la acción, en respuesta al favor divino

En el subtítulo de mi presente introducción al camino místico de San Ingacio he calificado a la mística de Ignacio, de "mística sacramentaria". Quiero adelantar aquí una explicación de lo que entiendo por "sacramentariedad".

Es un hecho comúnmente reconocido que tanto en la vida como en la doctrina espiritual de San Ignacio tienen una importancia y una centralidad excepcional los sacramentos y los sacramentales. Ignacio vive y enseña a vivir de la Confesión y Eucaristía recibidos – previa cuidadosa preparación – fructuosa y frecuentemente. Ignacio aprecia y defiende los sacramentales: imágenes sagradas, objetos bendecidos, escapularios, lugares sagrados, bendiciones, consagraciones, votos religiosos, indulgencias, penitencias y ayunos, etc., etc.

Véase al respecto el capítulo que dedicamos al Camino Sacramentario de San Ignacio de Loyola.

A partir de este hecho reconocido comúnmente, de la importancia que tuvieron los sacramentos y los sacramentales en la vida y en la doctrina espiritual de San Ignacio, he descrito en una exposición anterior sobre su Camino Sacramental, una actitud de alma más profunda, – yo le diría aquí: una ciencia mística – que hace a Ignacio particularmente sensible para captar el sentido y la eficacia espiritual del orden sensible, del cual los sacramentos y los sacramentales son sólo casos particulares, o parte privilegiada, pero que no se agota en ellos. Por orden sensible entiendo todo el orden creado: el cosmos, las personas, la historia, la Iglesia y el propio ser humano con su cuerpo, su alma y sus facultades.

A esa cualidad del alma Ignaciana, que es una capacidad mística, la llamo "sacramentariedad". Ella corresponde subjetivamente en Ignacio, a la sacramentariedad objetiva: cualidad de las creaturas, en cuanto son susceptibles de ser signos de Dios para el hombre y de desplegar una cierta eficacia para conducirlo a Dios.

La sacramentariedad del alma de Ignacio es un modo de ser, constitucional de la fe católica, que tiene validez perenne y que es parte de esa epignosis (conocimiento místico) consecuencia de la intimidad con Dios.

De las creaturas, dirá Ignacio que: debemos amarlas en Dios y a Dios en ellas. Todas le hablan de Dios, de ellas habla con Dios, y Dios le habla de ellas. En todas Dios se le hace presente agraciándolo y revelándole su amor, y en todas quiere Ignacio servir a Dios y manifestarle el suyo.

En este sentido que decimos que la mística Ignaciana es sacramentaria. No se aparta de lo sensible para buscar y encontrar a Dios y para servirlo. Va a buscarlo en el corazón de lo sensible y lo encuentra en l intercambio de la acción y el servicio.

La suya es 1. una mística de las creaturas, 2. una mística de la historia, 3. una mística del servicio y de la acción, en respuesta al favor divino.

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