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HISTORIA
DE MARACAIBO
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Ricardo Aguirre (El Monumental) |
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Ricardo Aguirre (El Monumental)
Ricardo Jos� Aguirre Gonz�lez,
naci� en Maracaibo el 9 de mayo de 1939 y muri� en esa misma ciudad el 8 de
noviembre de 1969. Maestro de educaci�n primaria (Escuela Normal Nacional
Gervasio Rubio, Rubio, T�chira 1959), locutor (1962) y m�sico (cantante,
cuatrista, compositor, director y arreglista). Estuvo plenamente
consustanciado con el pueblo zuliano y cant� a Maracaibo, a su gente y a sus
angustias vivenciales, expresadas en la protesta, con una voz inconfundible
y �nica, que le vali� el justo apelativo de "El Monumental de la Gaita",
bautizado as� por el destacado cr�tico gaitero Dr. Octavio Urdaneta. |
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Luis Aparicio
Naci� en Maracaibo, el 29 de
abril de 1934. Considerado por muchos como la mayor gloria del b�isbol
venezolano, alcanz� el honor que jam�s pensaba iba ser suyo: Figurar entre
los inmortales del Sal�n de la Fama. Aparicio es oriundo de la ciudad de
Maracaibo y fue exaltado al templo de los inmortales (Hall de la Fama) en
1984. |
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Rafael Mar�a Baralt Nace en Maracaibo, el 3 de julio de 1810. Fue escritor, periodista, historiador, fil�logo, cr�tico y poeta. Baralt estudi� lat�n y filosof�a en la Universidad de Bogot� donde se gradu� de bachiller en 1828. Desde entonces toma parte en la pol�tica y la milicia en Venezuela; particip� en las acciones contra los Reformistas en 1835, siendo ascendido a capit�n de artiller�a; luego ocup� un cargo en el Ministerio de Guerra. En 1840 viaj� a Par�s en la comisi�n del Coronel Codazzi para ayudar en la edici�n del Resumen de la Historia y Geograf�a de Venezuela y Diccionario de Galicismos. El 13 de septiembre de 1841 se va definitivamente de Venezuela. Primero va a Londres para cumplir un cargo diplom�tico y luego se radica en Espa�a, donde se compenetra con los c�rculos literarios de Sevilla y de Madrid. All� realiz� abundante obra literaria. Su Oda Adi�s a la patria es de una impresionante riqueza po�tica. He aqu� un fragmento de este poema:
"�Tierra
del Sol Amada, Tambi�n ocup� importantes cargos en el Reino, como Director de la Gaceta de la Corona, Administrador de la Imprenta Nacional, etc. Fue elegido individuo de N�mero de la Real Academia de la Lengua, el primer hispanoamericano en recibir ese honor. Muri� Baralt el 4 de enero de 1860 en Madrid, Espa�a, sin haber cumplido los 50 a�os de edad. Moralmente abatido tras un juicio que se le sigui� en Madrid, pese a que se le reivindic� p�blicamente, no resisti� m�s de tres a�os y muri� en la fecha arriba indicada. |
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Manuel Dagnino Naci� en G�nova, Italia, el 3 de enero del a�o 1834. En 1843 emigr� a Venezuela. Se doctor� en medicina en la Universidad Central de Venezuela, en 1860. Se dedic� a su profesi�n y realizando importantes investigaciones. Estudi� de manera profunda las manifestaciones cl�nicas de la fiebre amarilla. Dict� clases de medicina en institutos de la capital zuliana. Fue disc�pulo del profesor Maragliano, al lado de quien descubri� el agente del reumatismo articular agudo. Por su gran labor en beneficio de las clases humildes, recibi� el t�tulo de "Benefactor de los enfermos desvalidos de Maracaibo". Quiz� sea Dagnino la figura m�dica de m�s densa producci�n en el estado Zulia y una de las de mayor relieve en dentro de la historia de la medicina venezolana. Fue miembro fundador de la Academia de Medicina en 1904 y del hospital Chiquinquir�. Escribi� para diferentes peri�dicos y revistas. Obtuvo la Orden del Libertador y fue miembro del Ateneo del Zulia. Falleci� en Maracaibo, el 3 de abril de 1901. |
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Marcial Hern�ndez Poeta, orador y prosista, nace en Maracaibo en el a�o 1874. Se recibi� de m�dico en La Universidad del Zulia, en el a�o 1897. Fue periodista y dirigi� en Maracaibo el diario El Ciudadano de 1905 a 1906. En "El Cojo Ilustrado" tuvo a cargo una secci�n titulada "Curiosidades". Cultiv� el cuanto con maestr�a y ejerci� un excelente dominio en el manejo de lo descriptivo y hasta en los detalles m�s intranscendentes le dio el colorido, la vivencia y la fuerza necesaria para crear impacto o inter�s. No as� en sus versos, seg�n algunos cr�ticos. Muere en el a�o 1921. Despu�s de su muerte fueron publicados varios trabajos: "Sue�os de Mediod�a"," Temas de Cl�o" y "Violante". |
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Jes�s
Enrique Lossada "Nulo el d�a sin estudio y sin prodigar el bien" era una conseja muy presente en el discurso del maestro Jes�s Enrique Lossada. Por eso fue un d�a muy fruct�fero cuando Dios decide enviar a plena barriada saladillera a su hijo dilecto un 15 de julio de 1882. Hijo de madre soltera, artesana, desarroll� desde ni�o una fuerza espiritual que lo habr�a de acompa�ar hasta el final de sus d�as. Este ni�o buhonero, que deambulaba vendiendo mercanc�a para sostenerse en medio de la pobreza, aprendi� a leer y escribir antes de los cinco a�os. A los dieciocho ya recibe el premio "La Estrella de Oro" por sus extraordinarias dotes literarias. Pero la disciplina y la fuerza interior de Lossada exig�an m�s retos. En 1921 se doctor� en Ciencias Pol�ticas en La Universidad de los Andes. Fue ensayista, poeta, dramaturgo, cuentista y traductor. Transit� desde la c�rcel (donde fue a parar por sus ideas), a la presidencia del Colegio de Abogados del Estado Zulia; fue presidente del Concejo Municipal de Maracaibo y protagonista de la promoci�n para reapertura de la muy ilustre Universidad del Zulia, la cual lideriz� como brillante rector. Fue Diputado al Congreso, Senador, Presidente del Concejo Supremo Electoral y miembro de la Asamblea Constituyente en 1947. Ejerci� la docencia universitaria. Madera de l�der y una integridad contundente, hacen de Jes�s Enrique Lossada un ejemplo de honestidad, amor al pr�jimo y lucidez intelectual. Am� las letras con fecunda vocaci�n de escritor, poeta y cuentista en la dimensi�n de la excelencia, abarc� con singular prestancia cuanto incumb�a a la fronda del talento, la inteligencia y la profunda reflexi�n del sabio. Falleci� a los 56 a�os, el 28 de junio del a�o 1948 dejando como legado una multifac�tica obra. |
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Humberto Fern�ndez Mor�n M�dico y cient�fico que invent� el bistur� de diamante. Naci� en Maracaibo, el 18 de febrero de 1924.
Curs�
estudios primarios en su ciudad natal y en Curazao, en donde vivi� a ra�z
del exilio que tuvo que padecer su padre por estar en desacuerdo con los
ideales pol�ticos del presidente del estado Zulia de ese entonces, general
Vincencio P�rez Soto. De vuelta al pa�s, despu�s de la muerte del general
Juan Vicente G�mez, Fern�ndez Mor�n continu� sus estudios de bachillerato en
el Colegio Alem�n de Maracaibo. En 1937, cuando a�n no hab�a concluido la
secundaria, fue enviado por su padre a Alemania; all� culmin� la secundaria
en el Instituto Schulgemeinde de Sallfield. A los 16 a�os ingres� en la
Universidad de Munich, donde se gradu� Summa Cum Laude de m�dico a los 21
a�os. Falleci� en Estocolmo, Suecia, el 17 de marzo de 1999. |
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Ud�n
P�rez Naci� en Maracaibo en el a�o 1871, siendo posiblemente uno de los m�s fecundos poetas del parnaso venezolano. Sin llegar a graduarse, estudi� medicina, derecho e ingenier�a en La Universidad del Zulia. El paisaje y la naturaleza de la hermosa geograf�a zuliana se adue�aron de la poes�a y la inspiraci�n de este insigne poeta. El tema nativista lo estruj� con ansia devoradora y de su concepci�n po�tica surgieron ricas diademas hechas poes�a. Colabor� en el ilustre "El Cojo Ilustrado". Adem�s de poeta fue un excelente dramaturgo. Su producci�n po�tica es muy extensa: dos vol�menes de versiones l�ricas de lenguas extranjeras y siete libro editados. De su extensa producci�n quedaron tambi�n cinco obras listas para la publicaci�n. Compuso la letra del glorioso himno del estado Zulia. Obtuvo m�s de 50 premios, de los cuales 40 fueron primeros en Venezuela y en pa�ses de habla hispana y fuera de Am�rica. Falleci� en Maracaibo, en el a�o 1926. |
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Felipe Pirela Quien conozca la ciudad de Maracaibo, sabe que una de las mas populares zonas es la del barrio �El empedrao�. De esta barriada ha surgido un grueso e importante n�mero de poetas, compositores, cantantes, trovadores y gaiteros. As� pues, al humilde hogar de Don Felipe Pirela y Do�a Luc�a Mor�n de Pirela lleg� aquel 4 de Septiembre de 1941la bendici�n de un hijo, bautizado como Felipe Antonio Pirela Mor�n, a quien el futuro, por su privilegiada voz, concisa compostura y particular interpretaci�n, le otorgar�a el reconocimiento de �El Bolerista de Am�rica�. Los primeros pasos para el entonces novel cantante se da con las orquestas de Juanito Arteta y Los Peniques, por las que transit� sin mucha relevancia. Para entonces Los Peniques contaba con los vocalistas Victor Pi�ero, Chico Salas, Ada Vizuet y Tony Izaguirre, lo cual le dificultaba el camino a Pirela, quien se conformaba con cantar al menos una canci�n en el �ltimo set bailable. Todo transcurr�a sin pena ni gloria, hasta que un buen d�a el maestro Billo Fr�meta le escuch� cantar y mostr� inter�s por sus servicios. La entrevista pautada con Billo deb�a darse en la casa de los Pirela Mor�n, por lo que la familia se prepar� a fin de agradar al Maestro. Cuando �ste lleg� a la vivienda no hizo m�s que expresar: �...Quiero contratarlo para que sea el bolerista de mi orquesta. Usted tiene mucho futuro... canta como los �ngeles ...�. Corr�a el a�o 1960, y a Billo le hab�a sido levantado un veto impuesto por la Asociaci�n de M�sicos del Distrito Federal y Estado Miranda. Billo comenz� a reestructurar su orquesta, lo que para �l ser�a su �Tercera Rep�blica�, sin duda alguna, la m�s exitosa de su carrera y con la que trascendi� a�n despu�s de su muerte. Para ello se hizo adem�s de los servicios de otro maracucho: el guarachero Cheo Garc�a. Con la orquesta Billo�s Caracas Boys, las voces de Felipe Pirela y Cheo Garc�a adquieren gran prestigio, individualmente, y por la manera como hilvanan sus voces y ritmos en los famosos mosaicos creados por el Maestro. La orquesta causa sensaci�n en el Continente, al tiempo que la dulce voz de Pirela seduce a cientos de miles de fan�ticas, si se quiere hu�rfanas de un �dolo, ante la ausencia de su hasta entonces amor plat�nico: Alfredo Sadel, quien hab�a tomado la decisi�n de dedicarse al bel canto. Pirela obtiene fama con la orquesta Billo�s Caracas Boys. Paralelamente comienzan a lloverle ofertas de otros pa�ses, la m�s tentadora, desde M�xico. El cantante le consult� a su mentor, anticip�ndole sus deseos de mantenerse en la orquesta en la que llevaba mas de dos a�os. No obstante, Billo sab�a que ya era hora de que Pirela comenzara a volar; no ser�a �l quien cortara sus alas, at�ndolo a su orquesta, trunc�ndole su camino al estrellato definitivo. Tras la venia y asesor�a de Billo, Pirela parte al pa�s azteca donde le esperaba el camino a la internacionalizaci�n como solista y su posterior consagraci�n como �El Bolerista de Am�rica�. Una vez cumplido su compromiso en M�xico Pirela regresa a Venezuela, ya que hab�a empe�ado su palabra de matrimonio a la joven Mariela Montiel. Las nupcias se celebran en septiembre de 1964. Vale se�alar que Pirela es diez a�os mayor que ella, al tiempo que la uni�n, tan furtiva como ef�mera, llega a un triste desenlace con un escandaloso divorcio que marc� al Bolerista de Am�rica para siempre. Sumido en una fuerte depresi�n, con su decepci�n a cuestas, Pirela decide marcharse de Venezuela. Su fama y prestigio adquiridos le permiten abrir las puertas de Hispanoam�rica. En su exilio graba el LP �Entre tu amor y mi amor�, que adquiere impresionantes cifras de ventas traducidas en reconocimientos art�sticos. Al tema promocional que da t�tulo al disco se suma una seguidilla de �xitos. A pesar de ello, el mal ya estaba hecho. Desmoralizado y socavado en su orgullo sufre una nueva depresi�n, transitando senderos inesperados que igualmente disminuyen el intenso brillo de su estrella. Se radica en Puerto Rico, donde comienza a cantar en locales nocturnos de dudosa reputaci�n. As� llega la fat�dica noche del 2 de Julio de 1972. Seg�n cuenta la leyenda, luego de culminar su presentaci�n en el bar �El Molino Rojo� con su interpretaci�n del tema �Sombras�, se despide del due�o del local y de los habituales clientes, tomando un rumbo incierto. Interceptado en una oscura calle, y en circunstancias a�n confusas, una certera bala extingue la luz de su existencia. Si el tema en cuesti�n fue o no su �ltima interpretaci�n no es la raz�n que nos ocupa ahora, as� sea muy cierto como ajuste al colof�n de su triste historia: "...Pude ser feliz
("Sombras". Autores: Contursi - Lomuto) |
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H�ctor R. Rojas Astrof�sico, naci� en Maracaibo, el 10 de junio de 1928. Realiz� sus estudios superiores en la Ciudad de Par�s y se gradu� en la Universidad de La Soborna. Por sus conocimientos y su enorme experiencia en institutos franceses, fue solicitado por la NASA para trabajar en el proyecto APOLO II (1966). Su participaci�n ha sido notable en los proyectos espaciales norteamericanos. Ha publicado numerosas obras relacionadas con su especialidad. Est� afiliado a la Uni�n Astron�mica Internacional, Sociedad Astron�mica Panamericana y la Sociedad Astron�mica Sorocaba. Ha sido premiado por la Academia de Ciencias de la Universidad de Par�s, por la Instituci�n Carnegie de Washington y por la Organizaci�n del Tratado del Atl�ntico Norte (OTAN). Sus obras han sido patrocinadas por la Fundaci�n Nacional de Ciencias de Washington, la Comisi�n de Ciencias de la OTAN, por el Observatorio de Par�s y por la NASA. |
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Astolfo Romero (El Parroquiano) Nuestro querido y recordado �Parroquiano�, nace en la calle jugo de la populosa barriada del Empedrao, parroquia Santa Luc�a, el 8 de febrero de 1950. Compositor, cantante, guitarrista y maraquero, locutor, artista esc�nico, actor de radio y televisi�n. Da inicio a su brillante trayectoria con el conjunto infantil Los Invasores (1962); en M�rida funda a los conjuntos Los Bomberos y Los Canarios (1964); particip� espor�dicamente con el conjunto Los Tigres (1965-1967). En el a�o de 1971 ingresa al conjunto Santanita con el cual logra catapultarse al estrellato, lo que deriv� a su contrataci�n por los Cardenales del �xito donde se proyecta como un triunfador desde 1973 hasta 1979. En 1980 funda la Universidad de la Gaita donde permanece hasta 1982. En 1983 ingresa a Gaiteros de Pillopo hasta 1986 cuando regresa a Cardenales del �xito de la mano de Chichilo Urribarr�. En el a�o 1992 funda su propia agrupaci�n, La Parranda Gaitera, al lado de Daniel M�ndez, Pedro Villalobos y otras destacadas figuras de la gaita. Con igual �xito se pasea por los conjuntos Koquimba, Gran Coquivacoa, Las Estrellas del 2000 y Maragaita, conjunto que fund� y dirigi�, cuando se decide a retornar a �l, lo sorprende la muerte el 20 de mayo del 2000. Algunos de sus grandes �xitos fueron: El barbero, El mercado de los buchones, La taguara de Bartola, El marciano, Barlovente�a, Sabor a�ejo, La tienda de Tob�as, Mi Orgullo, La otra tamborilera, Entre palos y alegr�a, Bah�a de cata, El diablo, Aplausos, La molienda, La cardenalera, Cosa tan buena, Caudal de Fe, Ave cantora. �El Parroquiano�, con sus gaitas se hizo acreedor de todos los premios de far�ndula de la regi�n y de lo m�s importante, el amor del pueblo que lo admir�. |
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El�as
S�nchez Rubio Poeta, novelista, cuentista, dramaturgo y periodista. Naci� en Maracaibo en 1880 y falleci� en la misma ciudad, en 1927. En Maracaibo fund� el semanario "Ariel". Public� varias obras literarias. |
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Rafael Urdaneta El General en Jefe Rafael Urdaneta, naci� en Maracaibo, el 24 de octubre de 1788. Curs� estudios latinos en Caracas y Filosof�a con los frailes franciscanos en Maracaibo. En 1804 fue enviado a Bogot�, al cuidado de su t�o Don Mart�n de Urdaneta por quien obtuvo empleo en el Tribunal de Cuentas. En su cargo de Oficial 3� tuvo que atender los asuntos relacionados con los pagos de las tropas acantonadas en el Virreinato, adquiriendo as� valiosos conocimientos sobre la administraci�n de personal militar. Cuando Bogot� declara su independencia el 20 de julio de 1810, Urdaneta es de los primeros en presentarse para ofrecer sus servicios a la causa libertadora. En calidad de Teniente empieza su carrera militar, en el Batall�n llamado "Patriotas de Cundinamarca" que comand� Don Jos� Sanz (Diputado por Santa Fe). En el a�o de 1811, es ascendido a Capit�n y a Sargento Mayor del Batall�n 3� de la Uni�n en abril de 1812. Combate en Popay�n, es de los vencedores en la batalla de Palace (1811). En el a�o de 1812 concurre a cinco batallas campales: San Gil, Charal�, Ventaquemada, Bogot�, C�cuta. En noviembre de 1812 es ya Teniente Coronel del mismo batall�n 3� de la Uni�n. Triunfante Bol�var en la acci�n de C�cuta (27 de febrero de 1813), escribi� al Poder Ejecutivo solicitando la autorizaci�n "para continuar nuestra marcha victoriosa y presentarnos delante de las ruinas de la ilustre Caracas". Pero, la falta de comprensi�n, las intrigas y la indecisi�n del Gobierno, y muy especialmente la oposici�n del Coronel Castillo, segundo Jefe, retardan la salida de la expedici�n proyectada. Basaba el segundo Jefe sus cr�ticas y falta de apoyo, en las pocas fuerzas disponibles y muy principalmente en la creencia de su mayor valer como Jefe Militar. Finalmente, present� su renuncia al Gobierno de la Uni�n; con su ejemplo, otros oficiales opuestos a la Campa�a en favor de Venezuela, o simplemente reacios a salir de la Nueva Granada, tambi�n renunciaron, lleg�ndose a temer por la suerte de toda la divisi�n. La energ�a de Bol�var se opuso y triunf� "de la envidia de unos y de la cobard�a de otros". En ese trance, en aquellos cr�ticos momentos, Urdaneta entra en la Historia al escribir a Bol�var: "General: si con dos hombres basta para liberar la Patria, pronto estoy a acompa�ar a Usted." A pesar de la anarqu�a, de los consejos de Castillo y de la escasez, los razonamientos de Bol�var encontraron apoyo en los gobernantes y obtenida la autorizaci�n y los recursos que �stos pudieron enviar; con unos 500 hombres inicia Bol�var su campa�a, bautizada luego y con raz�n, de "Admirable". Urdaneta, quien se hab�a unido en C�cuta, fue nombrado Mayor General. Por ello, llevar� el control de toda la Infanter�a. El Ej�rcito march� dividido en dos columnas, de ellas, la segunda, de retaguardia, al mando de Jos� F�lix Ribas. El 23 de mayo de 1813 Bol�var entr� en M�rida, ciudad en la cual tom� las decisiones fundamentales de la campa�a. Como primera medida importaba liberar a Trujillo y destruir las fuerzas de Barinas, no sin situarse entre las comunicaciones de �stas y Valencia a fin de impedir su refuerzo. Conocedor Bol�var de la intenci�n realista de expedicionar sobre M�rida y San Crist�bal, orden� a Ribas marchar a reunirse con Girardot en Bocon�. En tanto �ste hab�a batido a los realistas en Agua de Obispos. Urdaneta encargado de reunir y hacer marchar el material dejado a retaguardia, se reuni� con Ribas en Bocon� (30 de junio de 1813), de donde siguieron el mismo d�a hacia la Boca de Monte. All� supieron que el espa�ol Mart� avanzaba por el camino de Calderas en la idea de atacar la retaguardia de Bol�var. Ribas resolvi�, no sin acordarlo con Urdaneta, contramarchar para combatirlo. El 2 de julio batieron al Jefe espa�ol en la "desigual" acci�n de Niquitao; Urdaneta mand� el centro patriota y con �ste avanz� sobre la fuerza realista la que se derrot� luego de casi ocho horas de pelea. Urdaneta se hizo acreedor a que Ribas escribiese: "el Mayor General ciudadano Rafael Urdaneta que mandaba el centro cuya serenidad en medio del fuego es digna de recomendaci�n"� Libertadas Barinas y Guanare, Urdaneta fue llamado para desempe�ar la Jefatura de la vanguardia. De Guanare march� sobre Araure con �rdenes de unirse a Ribas y Girardot. Ribas operaba sobre el espa�ol Oberto. Pero, para batirlo deb�a esperar reunirse con estos dos Jefes. No lo hizo as�; alcanz� al enemigo en Los Horcones el 22 de julio y lo derrot�. Urdaneta hab�a llegado al punto de reuni�n (Araure) el 20 y se movi� en direcci�n de Barquisimeto, tratando de auxiliar a Ribas, al amenazar a Oberto. El 23 en Sarare supo el triunfo de aqu�l y contramarch� sobre Araure. Bol�var al llegar a esta poblaci�n decidi� ocupar a San Carlos, para lo cual envi� a Urdaneta el 25 de julio. San Carlos hab�a sido evacuado por los realistas y los patriotas ya en el centro, se detuvieron a reunirse y acopiar elementos de guerra. El Coronel espa�ol Izquierdo hab�a salido de San Carlos hacia Valencia. Monteverde le orden� ocupar de nuevo San Carlos. En la imposibilidad de cumplir esta curiosa orden (all� estaba el grueso patriota), Izquierdo el 29 en la noche (10:00 p.m.) supo de la situaci�n de Izquierdo y a las 12 de esa misma noche movi� sus tropas sobre los espa�oles para batirlos antes de que se reforzasen. La descubierta patriota choc� con el enemigo el 31, en "las alturas que dividen la sabana de los Pegones de la de Tinaquillo". Urdaneta, quien la mandaba, hizo prisioneras a casi todas las avanzadas de Izquierdo y lo maniobr� a fin de engancharlo, para dar tiempo a la llegada del grueso. El combate de la caballer�a patriota contra la infanter�a realista (que era de la mejor de su ej�rcito) no progresaba, al contrario, Izquierdo en formaci�n cerrada retroced�a rechazando los ataques. Bol�var orden� entonces que 200 infantes se montasen en la grupa de otros tantos jinetes y que fuesen colocados sobre la retaguardia realista; Urdaneta fue de los Jefes encargados de este movimiento, el cual decidi� la acci�n. Los realistas fueron destruidos. Monteverde huy� a Puerto Cabello. Sobre el cual se destacaron algunas tropas. Urdaneta sigui� a Caracas a donde Bol�var entr� el 7 de agosto de 1813. Hab�a terminado triunfalmente aquella extraordinaria empresa comenzada dentro de tanta intriga y mezquindad. En su preparaci�n, en las marchas y combates ocup� Urdaneta puesto eminente. Se�al�ndose a la atenci�n de Bol�var, cuya amistad jam�s perder� y al respeto de los Jefes y Oficiales. Para todos ser� ejemplo de serenidad y valent�a. De los m�s arduos en el combate y de los m�s reposados y claros en el consejo. El 15 de agosto de 1813, Urdaneta marcha con las tropas reorganizadas en Caracas, hacia Valencia, donde el Libertador tom� las medidas convenientes a la consolidaci�n de su triunfo. Entre ellas dispuso estrechar el sitio de Puerto Cabello. Girardot marcha por las Trincheras al Palito. El resto del Ej�rcito al mando de Urdaneta por el camino de San Esteban. El 27 de agosto, Girardot ataca y se apodera de las llamadas Vig�a Alta y Vig�a Baja. Urdaneta form� sus tropas en la Salina y una compa��a fue encargada de tomar el reducto llamado Trincher�n, mientras se atacaba el fort�n Solano con algunas tropas de Girardot. Unidos las divisiones, se atac� la ciudad por Puente de Afuera. Los realistas hicieron apoyar sus fuegos por los de la escuadra y los patriotas fueron rechazados. Bol�var orden� a Urdaneta que restableciese el combate llevando la reserva (cuatro compa��as granadinas). La ciudad exterior qued� por los patriotas, quienes empezaron el sitio sin disponer de artiller�a. Urdaneta recibi� �rdenes de Bol�var para que se replegase, m�s, hizo del conocimiento del Libertador "las ventajas de la posici�n" y Bol�var le orden� volviese a ocuparla, cosa efectuada r�pidamente, gracias a la iniciativa del Mayor General quien hab�a dejado en las bocacalles algunas tropas. En el ejercicio de sus funciones, tocole a Urdaneta dirigir a Monteverde, la honorable propuesta de canje de Jal�n por el asesino Zuazola, rechazada por el torpe Monteverde, a quien el Libertador, por mano de Urdaneta le hizo saber su resoluci�n de ejecutar a todos los prisioneros canarios y espa�oles al saber la muerte del primer prisionero americano. Llegada la expedici�n de Salom�n, los patriotas levantaron el sitio. Al moverse Monteverde e instalar Bobadilla una vanguardia en B�rbula, muy lejos del grueso realista, y conocido el error por Bol�var, luego de tres d�as de reconocimiento y ofertas de batalla en el llano de Naguanagua, orden� el ataque de la altura por tres columnas una de ellas al mando de Urdaneta. El empuje de estas tropas hizo huir a los realistas. Al coronar el cerro, Urdaneta se reuni� con Girardot viendo la actitud de las tropas realistas dijo: "Mire usted, compa�ero, como huyen esos cobardes"! No hab�a terminado de hablar cuando una bala perdida o un tiro dirigido por uno de los fugitivos, le quit� la vida. Girardot era pariente pol�tico de Urdaneta. Su primo hermano Francisco Urdaneta Rivadavia, hab�a contra�do matrimonio con do�a Manuela Girardot, hermana del h�roe. La acci�n de B�rbula se complet� con la de Las Trincheras. Monteverde se encerr�, herido, en Puerto Cabello, donde perder�a el mando. Los patriotas continuaron el cerco. El cinco de octubre de 1813, Urdaneta asciende a Coronel "Vivo y efectivo" con el grado de Brigadier. Vale decir que desempe�ar�a funciones de General de Brigada. La situaci�n de las Provincias de Barquisimeto y Coro, decidieron al Libertador a actuar sobre ellas, para lo cual confi� a Urdaneta una columna compuesta del Batall�n Caracas, una compa��a suelta de agricultores de Caracas y un piquete de caballer�a (tambi�n de agricultores), en total sumar�an 700 hombres, a los cuales deber�an unirse algunas tropas al mando de Teodoro Figueredo y del Comandante Valdez. Urdaneta march� hacia San Carlos, donde supo del avance realista sobre Valdez y march� a socorrerlo, pero Valdez hab�a sido dispersado en Yaritagua, y el enemigo volvi� a Barquisimeto. Con pocas tropas, Urdaneta con raz�n decidi� permanecer en el Gamelotal, de donde avis� al Libertador, quien orden� le esperase. Reunidos marcharon a Cabudare, desde all� Bol�var dispuso atacar el Campamento de Barquisimeto, cuartel que dominaba el camino real y donde estaban la infanter�a y la artiller�a enemigas. Sumaban los realistas unos 1.300 hombres, los patriotas eran unos 1.200. A fin de evitar los fuegos de Ceballos, Bol�var inici� el ataque llevando sus tropas sobre la espalda espa�ola, para lo cual tom� un camino por la derecha. Tomando su dispositivo, frente al enemigo (pues all� desemboc�), orden� un ataque general. La caballer�a patriota derrot� a los realistas y la persigui� hasta el otro lado de la ciudad. En tanto, las infanter�as peleaban duramente. En eso se oy� un toque de retirada, dado sin que lo ordenase ning�n oficial, sin que las circunstancias lo impusiesen y una maniobra caprichosa del Coronel Ducayl�, llevaron el desorden a las filas patriotas que se rompieron no obstante los esfuerzos de Bol�var, de Urdaneta y de otros Jefes. Los espa�oles persiguieron a los fugitivos hasta el r�o Cabudare, donde los dragones de Rivas D�vila intervinieron. Urdaneta, por orden de Bol�var qued� en la entrada de la monta�a del Altar para reunir los dispersos. La jornada fue desastrosa, perecieron distinguidos oficiales y los espa�oles fusilaron a muchos prisioneros. Urdaneta qued� hasta el d�a siguiente en la ma�ana y luego prosigui� a San Carlos. Bol�var actu� contra las tropas de Salom�n y con Rivas lo bati� en Vigirima; de aqu� retrograd� a San Carlos donde se hab�an reunido los dispersos de Barquisimeto, en un batall�n, que por estar formado con tropas de diferentes cuerpos no recibi� nombre especial. En total, con las tropas de Campo El�as con las llevadas por Coto Pa�l, Villapol y otros Oficiales, el Libertador dispuso de 2.000 infantes y 1.000 jinetes. A la tropa batida en Barquisimeto y armada casi toda con lanzas y unas pocas carabinas, Bol�var las areng� especialmente record�ndoles su fuga. Adem�s, les hizo saber que no tendr�an bandera ni nombre hasta no hacerse digno en el campo de batalla. El 2 de diciembre se movi� el ej�rcito hacia el r�o Cojedes, Caramacate y Onoto. En la madrugada del 3, supo el Libertador de la marcha del realista Ceballos hacia Araure, por lo cual dispuso marchasen las tropas hacia Agua Blanca y Araure. El 4 de diciembre a las cinco de la tarde acamp� frente al pueblo de Araure "en campo raso". Los espa�oles ocupaban la "Galera de Araure", dominando el pueblo y el campamento patriota. El cinco, al amanecer, Bol�var orden� a la vanguardia (mandada por Manrique) previamente reforzada con 200 jinetes, marchase sobre la Galera para averiguar la exacta posici�n enemiga; el grueso sigui� hacia Araure. De all�, conocido el rumbo de los realistas, las divisiones marcharon por el camino real en direcci�n de la Galera. Los espa�oles, al mando de Y��ez y Ceballos, ten�an unos 4.000 hombres y diez piezas de artiller�a. Se hab�an dispuesto a la entrada de los bosques del Acarigua, con la caballer�a apoyada en matorrales; al lado de una laguna con la cual hab�an protegido parte de su frente, estaba la artiller�a. Manrique avanz� a reconocer y su descubierta atac� a una partida enemiga; el Jefe de vanguardia crey� conveniente sostener a su gente, para lo cual avanz�, descubriendo entonces a un grueso cuerpo de caballer�a e infanter�a realistas. Empe�ado el combate, el ruido del ca��n lleg� al pueblo. Urdaneta "subi� a escape la Galera y movi� la segunda divisi�n", la cual en esos momentos descansaba; a pesar de la rapidez del movimiento de esas tropas, el auxilio fue tard�o. Manrique perdi� casi toda su gente (500), salv�ndose s�lo unos cuantos jinetes. La acci�n se iniciaba de manera peligrosa; pero la energ�a de Bol�var, la situaci�n especial de aquel ej�rcito que se sab�a aislado en una regi�n poblada de enemigos, la vista de los compa�eros sacrificados, levantaron el esp�ritu combativo de las tropas, a las cuales dispuso el Libertador en dos l�neas y con ellas, march� sobre los realistas, sin disparar hasta ponerse a tiro de pistola. La primera l�nea fue llevada al ataque por Urdaneta. Bol�var conserv� a su mando los Dragones. A pesar de los tiros realistas, Urdaneta lleg� a la distancia deseada y rompi� su fuego, al mismo tiempo que ordenaba tomar dos piezas de artiller�a situadas en las alas del espa�ol, por ser "las m�s mort�feras". Cinco minutos de bien aprovechado fuego desordenaron a la infanter�a enemiga, sobre la cual cargaron al arma blanca los patriotas, distingui�ndose el Batall�n "Sin Nombre", el cual, armado de lanzas cay� sobre el centro enemigo. Y��ez viendo comprometida la suerte de la batalla, carg� sobre la retaguardia de la primera l�nea, para envolverla por la derecha. La caballer�a patriota movida sobre aqu�lla, por ser compuesta de gente recluta, fue detenida por Y��ez y comenzaba a ceder. En ese instante, Bol�var carg� con la caballer�a de reserva (Dragones), y los lanceros de Ospino; la columna de Y��ez se detuvo a su vez y lanceada ferozmente, se desorden�. En tanto Urdaneta r�pidamente reanim� a la caballer�a de Barinas y la volvi� contra las rotas caballer�as de Y��ez, completando la victoria. Los espa�oles perdieron m�s de 1.000 muertos. No se dio cuartel. Tal fue la batalla de Araure, 5 de diciembre de 1813. Ejemplo de acertada direcci�n del grueso y de la influencia extraordinaria que las fuerzas morales tienen en el combate. Manrique emplea mal su vanguardia, pues se deja enganchar en una pelea completamente desigual. Muy cerca de la l�nea enemiga no pudo avisar a tiempo. Gracias a Urdaneta, quien alertado por el fuego, dispuso el oportuno movimiento de la segunda divisi�n, pudieron salvarse los contados supervivientes. Con su acostumbrada serenidad, el Mayor General lleva la primera l�nea, reorden�ndola cuando as� lo impon�a el efecto del ca��n enemigo, hasta una muy corta distancia desde la cual el resultado de su descarga fue tremendo y de inmediato aprovechando para cargar a la bayoneta o lanza en mano. Bol�var aprecia instant�neamente el peligro grav�simo ocasionado por la acci�n de Y��ez. Lo carga y desordena y sigue hasta apoderarse de tres piezas de artiller�a. Urdaneta vuela a la segunda l�nea, la reanima y cae sobre el resto de la caballer�a realista, la destroza y derrota. La persecuci�n la hace el Mayor General hasta Guanare de donde envi� a Garc�a de Sena para Barinas. Urdaneta mereci� en esta acci�n el calificativo de "el m�s constante y sereno oficial del Ej�rcito". Bol�var confi� al Mayor General el mando del ej�rcito de Occidente previni�ndole de tomar disposiciones con vista a ocupar la provincia de Coro. Urdaneta entr� a Barquisimeto el 24 de diciembre de 1813. All� se ocup� de reorganizar sus tropas, batir las partidas enemigas y colectar recursos, los cuales escaseaban en la provincia de Caracas. Por la v�a de Carora, previamente ocupada, se movi� sobre Coro, derrotando al indio Reyes Vargas en Baragua (11 de enero de 1814). Acampado y cuando las tropas s�lo pensaban en batirse hacia el norte, llegaron esa misma noche, comisionados de Garc�a de Sena quien le expon�a "en pliegos", haberse reducido a la ciudad de Barinas donde esperaba lo sitiasen las fuerzas espa�olas. Preocupado Urdaneta por la posible p�rdida de los llanos, resolvi� desistir de la acci�n sobre Coro y contramarch�, adelant�ndose �l con unos cuantos jinetes. Decisi�n atinada ya que las operaciones sobre Coro no compensar�an la posibilidad realista de due�os de Barinas y San Carlos, amenazar a Valencia cortando a los patriotas. Llegado a Barquisimeto, con la guarnici�n de la ciudad y algunos socorros, sigui� hacia Barinas, llegando el 23 de enero de 1814 cerca de Guanare. All� supo la inexplicable actitud de Garc�a de Sena quien hab�a abandonado la ciudad pretextando salir en busca del enemigo, el cual hab�a entrado en la indefensa poblaci�n en busca del enemigo, el cual hab�a entrado en la indefensa poblaci�n y "degollado a sus pocos defensores". Una partida enemiga se present� mientras Urdaneta interrogaba a un oficial escapado del deg�ello; se envi� a reconocerla al Capit�n Alc�ntara con 14 dragones; �ste pudo llegar en su seguimiento hasta un "bajo de la sabana" donde estaba una divisi�n enemiga que los carg� matando nueve dragones. Era Y��ez quien volv�a al centro luego de ocupar Barinas. Urdaneta lleg� el 24 de enero a Ospino y de all� sigui� a Barquisimeto. Al jefe de la guarnici�n de Ospino, le orden� fortificarse lo mejor posible y esperar el ataque. De Barquisimeto envi� en socorro del Comandante Jos� Mar�a Rodr�guez (defensor de Ospino) al Batall�n "Valencia". Las tropas de Rodr�guez salieron para reunirse con el "Valencia" y atacados por Y��ez lo rechazaron, en una de las cargas cay� el Jefe espa�ol. Los sucesos de Ospino (a cuyo jefe orden� replegarse a San Carlos), determinaron a Urdaneta a organizarse mejor en Barquisimeto a fin de impedir la fusi�n de las partidas realistas de Coro y del llano y la misma ciudad. Aparte de volver sobre Ospino y batir las tropas de Y��ez ahora al mando de Calzada. La grave situaci�n de la provincia, en la cual "solo el territorio ocupado por las tropas pod�a considerarse como afecto a la Rep�blica"; los rumores sobre la p�rdida de �sta y la imposibilidad de recuperaci�n, exig�an de Urdaneta todos los esfuerzos para impedir el soliviantamiento de las tropas, en las cuales, muchos eran partidarios de marchar a Casanare. Enviado un refuerzo al Libertador, quien con urgencia lo ped�a, qued� Urdaneta con 650 hombres y rodeado de enemigos. Noticiosos los patriotas del avance de Ceballos, envi� Urdaneta una columna hasta Qu�bor, pero Ceballos, prevenido, march� sobre Barquisimeto, lo atac� y oblig� a Urdaneta a retirarse sobre Cabudare, cort�ndolo de la columna de Qu�bor. El Jefe de ella (Meza) amenazado por los espa�oles retrocedi� hasta Trujillo. Urdaneta con su poqu�sima gente trat� de alcanzar San Carlos, bati� varias guerrillas enemigas y por un herido espa�ol supo de la llegada de Calzada a San Carlos, por lo cual decidi� burlar al cerco espa�ol y entrar en la ciudad, cosa que efectu� el 11 de marzo con "insuperable pericia". Combatieron los patriotas, rodeados por Calzada y Ceballos, diariamente. Ante su situaci�n, Urdaneta decidi� evacuar San Carlos, para lo cual, el 21 de marzo de 1814 ide� un ataque falso sobre el sur; all� ocurri� el enemigo, mientras con un verdadero ataque, los patriotas pasaron las l�neas enemigas por el norte y comenzaron marcha en direcci�n a Valencia. Con ello escap� numerosa emigraci�n. Por la serran�a, rechazando algunos ataques de guerrillas, salieron a Valencia cuyo mando asumi� Urdaneta el 27 de marzo, tomando de inmediato las medidas necesarias para resistir el ataque enemigo previsto. Acopi� toda clase de v�veres; la escasez de ganados oblig� a salar mulas y burros. Mejor� los hospitales, en los que ten�a m�s de 500 heridos y enfermos. Como Ceballos "era el Jefe m�s lento de los jefes espa�oles", tuvo Urdaneta la posibilidad de ocuparse de dichos trabajos y de comunicar a Bol�var las novedades ocurridas. Con fecha 26 de marzo de 1814, Bol�var le env�a su c�lebre orden: "Defender�is a Valencia ciudadano General, hasta morir� perdi�ndola se perder�a la Rep�blica�". Conten�a la comunicaci�n del Libertador la orden de enviar 200 hombres en auxilio de D�Elhuyar quien manten�a el sitio de Puerto Cabello. Cumplida, s�lo quedaron disponibles para defender Valencia unos 400 individuos de tropa y algunos habitantes que se presentaron cual voluntarios. El 29 de marzo de 1814, Ceballos y Calzada con m�s de 3.500 hombres comenzaron el sitio, reduci�ndose los patriotas a sus obras de fortificaci�n en las cuales dispon�an de 18 piezas de artiller�a. Atacados incesantemente, sin agua, por haberse agotado (31 marzo) y en la imposibilidad de llegar al r�o, Urdaneta previ� la posibilidad de un asalto general y dio �rdenes de clavar la artiller�a y de replegarse los defensores al cuartel de �sta, donde se guardaban los pertrechos, con la intenci�n de volarse. El d�a 2 de abril un terrible ataque enemigo fue rechazado. La situaci�n era casi insostenible, las tropas y habitantes muriendo de sed; reducidos los combatientes por muerte o heridas a menos de la mitad y con poca munici�n. "Todo anunciaba que el d�a siguiente ser�a de desastres para la plaza". Pero los sitiados ignoraban que en la noche de dos hab�a llegado a las l�neas espa�olas Boves, replegado luego de haber sido puesto en fuga de Mari�o en Bocachica y perseguido seg�n cre�a, muy de cerca, por Bol�var. All� termin�ronse los br�os de Ceballos y Calzada, quienes levantaron el campo, mientras Boves segu�a hacia el Gu�rico por el Pao. Bol�var, quien se hab�a adelantado, lleg� a Los Guayos y de all� envi� una india a Urdaneta para que le dijese continuara la resistencia; esta mujer lleg� cuando ya las tropas realistas se hab�an retirado. Urdaneta mand� una partida de Oficiales a Bol�var para comunicarle lo sucedido. En la ma�ana del 3, entr� el Libertador a Valencia y despu�s llegaron las tropas de Montilla y las de Mari�o. Este recibi� el mando de las fuerzas de Occidente con la orden de buscar el enemigo en la direcci�n de San Carlos. Llevaba las mejores tropas disponibles, cerca de 3.000 hombres, con Berm�dez, Montilla, Sede�o. Por Mayor General, Rafael Urdaneta, cuya presencia en terreno para el bien conocido, pod�a ser valios�sima al Jefe Oriental. La caballer�a se hab�a remontado con los caballos cogidos a Boves. No s�lo era conveniente buscar a Cajigal; era necesario sacar el ej�rcito de Valencia, agotada por el sitio. El mando, atribuido a Mari�o era idea de Bol�var, para aumentar el prestigio del Jefe oriental y hacerle ver las consideraciones que se le guardaban. Pero Mari�o, muy confiado, march� sin un dispositivo conveniente y con pocas municiones. Por informaciones, obtenidas de un individuo quien se present� a Mari�o, �ste crey� a San Carlos evacuada y a Cajigal en retirada hacia el llano. Pese a todas las indicaciones de Urdaneta, Mari�o decidi� marchar a San Carlos para lo cual se puso a la cabeza de la caballer�a, ordenando a Urdaneta le siguiese con la infanter�a. En el paso de Orope, la caballer�a sufri� el fuego de tropas regulares. Urdaneta lo hizo notar a Mari�o, haci�ndole ver el peligro de comprometer una acci�n, cortos de municiones y de v�veres. Mari�o, quiz�s celoso de su autoridad o confiado en su valer personal, decidi� seguir, para encontrar al enemigo formado en batalla a la "orilla de la ciudad" (16 de abril). Cajigal le opon�a 2.500 hombres bien municionados y frescos. Mari�o opt� por mantenerse en defensiva, contra toda recomendaci�n. Hacia las cuatro de la tarde la caballer�a enemiga rompi� la derecha del Ej�rcito patriota con una carga y amenaz� su retaguardia, mientras la izquierda era atacada a su vez. Los nuestros cedieron y los esfuerzos de Urdaneta para contener la derrota fueron in�tiles. Los patriotas no fueron destruidos totalmente gracias a la inacci�n de Cajigal. La derrota de El Arao fue funesta en cuanto permiti� a Boves rehacerse y a Ceballos y Cajigal reunir las partidas dispersas. Urdaneta asumi� el comando y emprendi� la retirada hacia El Tinaco. En el camino supieron que Mari�o hab�a escapado gracias a la devoci�n de un oficial de nombre Calzadilla, quien le llev� al anca del caballo y present� el pecho por �l, hasta caer herido; recogido, siguieron, llegando al Tinaco al d�a siguiente. All� encontraron numeroso parque destruido; sin v�veres, Urdaneta sigui� hacia "Las Palmeras", donde ard�an las cure�as de la abandonada artiller�a. A poco, de unos conucos, salieron Mari�o y Sede�o. Mari�o orden� seguir hacia Valencia. Urdaneta hab�a salvado su responsabilidad al dar justos consejos y su reputaci�n de Jefe, salvando a su vez casi toda la infanter�a. La derrota de El Arao oblig� al Libertador a suspender sus operaciones sobre Puerto Cabello; regres� a Valencia, donde la llegada de la infanter�a con Mari�o y Urdaneta pareci� cosa milagrosa. Procedi� Bol�var a concentrar los efectivos disponibles, pues Cajigal se acercaba y la situaci�n impon�a nueva batalla. El 17 de mayo de 1814, sali� Bol�var en busca de los realistas; hab�a podido reunir unos 4.500 hombres. El general espa�ol, esperaba a Boves y asumi� una actitud defensiva. El Libertador deseaba darle batalla antes de que se efectuara dicha reuni�n, pero �l mismo esperaba a Ribas. Cajigal estaba en Guataparo a 7 kil�metros de Valencia y ocupaba buenas posiciones. Bol�var se form� frente a los espa�oles y para provocarlos y hacer que se moviesen, dej� su izquierda expuesta. Cajigal trat� entonces de envolver a los patriotas con su caballer�a, pero una maniobra de los patriotas previno el movimiento de los realistas, quienes se desconcertaron y limitaron su ataque a tiros de ca��n y a un empe�o de sus cazadores sobre la derecha patriota, donde Berm�dez los rechaz�. Sigui� una fuerte lluvia y para prevenir cualquier iniciativa realista, oficiales republicanos provocaron entre las l�neas, combates singulares. El 18, el ej�rcito desenganch� volviendo a Valencia, donde Ribas aport� 600 soldados. Conocedor Cajigal de la llegada de Ribas, retrocedi� el 20 y se instal� en las ondulaciones que limitan el sur de la sabana de Carabobo. En esas circunstancias, Urdaneta fue avisado del paso de una columna como de 200 hombres por el camino de San Diego. Descubri� que eran soldados de Oriente desertados. Destac� sobre ellos caballer�a y se dio la alarma por si otras tropas estaban dispuestas a seguir tan nefasto ejemplo. Alcanzada aquella gente, fueron castigados con la muerte los cabecillas y un soldado de cada cinco. El 25 de mayo los patriotas salieron hacia Carabobo, durmieron en Tocuyito y al d�a siguiente estaban frente al enemigo. Durante la tarde y en la noche, una lluvia fuerte y continua oblig� a recoger los fusiles y almacenarlos en una casa donde estaba el Cuartel General . Quedaron armadas las avanzadas, y Jefes y Oficiales, con la caballer�a, hicieron guardia hasta el d�a siguiente cuando se reparti� el armamento. Cajigal hab�a colocado su izquierda (de caballer�a) apoyada en un bosque y en una elevaci�n donde dispuso 200 cazadores y un ca��n. El centro lo formaban dos Regimientos: "Sagunto" y "Numancia" con cinco piezas de artiller�a. La derecha la formaba el resto de la caballer�a y otros tantos infantes. En reserva el regimiento de Granada y algunas tropas de Coro. Estaba a caballo sobre el camino real, con el frente hacia Valencia. Apoyado en ondulaciones y bosque: el terreno para abordarlo era plano. Su caballer�a se inflexionaba hacia adelante como en tenazas. Ten�a 6.000 hombres. El 28 de mayo los patriotas (5.000) se formaron frente a los realistas, en dos l�neas. La primera, al mando de Urdaneta, comprend�a las divisiones Valdez, Florencio Palacios y Berm�dez. As� se colocaron, de izquierda a derecha. En sus extremos un escuadr�n de caballer�a y dos piezas de ca��n. A una distancia conveniente form� la segunda l�nea, con el grueso de la caballer�a en el centro y las divisiones de jal�n a la izquierda y de Leandro Palacios a la derecha. A las doce y media comenz� el avance patriota, con fuego marchando. La caballer�a enemiga carg� la derecha independiente, arrollando al escuadr�n de carabineros, pero recibidos por el fuego de Leandro Palacios y fusiladas por la espalda desde el extremo de la primera l�nea, pas� por entre las dos filas patriotas amenazando la retaguardia de la primera l�nea, mientras una columna desprendida de aquel grueso, en un ataque de mayor amplitud trataba de llegar sobre la espalda de Jal�n. Visto por Bol�var el efecto de los fuegos, lanz� su caballer�a sobre la realista, �sta huy�, cayendo sobre la izquierda espa�ola desorden�ndola. Urdaneta, quien hab�a continuado su avance, dispuso cargar a la bayoneta, rompiendo el centro enemigo. Cajigal trat� de contener el avance dando el Granada, pero �ste, atacado por Berm�dez y Valdez, retrocedi�, mientras la caballer�a realista y la infanter�a de la derecha hu�an. Urdaneta empuj� la persecuci�n hasta la sabana de Taguanes, donde se detuvo, pues s�lo hab�anle seguido Montilla, Jugo y unos cuantos oficiales. De Tinaquillo, orden� Bol�var que Urdaneta siguiese en persecuci�n de Cajigal. Mientras �l regresaba a Valencia. Sigui� el Mayor General, la v�a de Barquisimeto, hacia donde supon�an hab�a huido el General espa�ol. En San Carlos dej� al Comandante Rodr�guez para asegurar sus comunicaciones con Bol�var y con 600 hombres continu� a Barquisimeto y las partidas realistas. Regres� luego a Barquisimeto y sali� la p�rdida de la primera acci�n de Barquisimeto", como la poblaci�n sufr�a por las crueldades realistas prefer�a perecer junto con las tropas, pero causando a �stas peligros y retardos de toda clase. En Araure le llegaron las fatales noticias de la derrota de La Puerta, con la retirada de Bol�var a Caracas y el avance de Boves. Estas le decidieron volver a San Carlos en busca de informaci�n y de �rdenes. Combatiendo algunas guerrillas avanz� hasta Camoruco donde impuso a la emigraci�n marcharse por el camino empleado por Urdaneta en el otro sitio, mientras con su peque�a fuerza tomaba el camino real. Rechazado todo intento realista, entr� en la ciudad donde se le reuni� la emigraci�n. La situaci�n era grav�sima. En la imposibilidad de permanecer all� o de ser �tiles en Valencia (que se sab�a sitiada), resolvi� Urdaneta, no sin o�r las opiniones en una junta de guerra, retirarse hacia El Tocuyo, "donde tendr�an la ventaja de no haber enemigos a la espalda, pues que Trujillo permanec�a tranquilo". Al sufrimiento moral ocasionado por las noticias, por abandonar el centro, separarse de Bol�var cuya suerte no se conoc�a, a�ad�anse graves problemas materiales: poca gente (Rodr�guez hab�a sido llamado a Valencia), pocas municiones y pocos v�veres, la emigraci�n. Con �sta toda marcha r�pida para evitar el enganche con los realistas se imposibilitaba. Tom�, pues, Urdaneta, la responsabilidad de dejarla en San Carlos donde podr�a esperar alguna clemencia. Los hombres marchar�an con �l; "mujeres y ni�os quedar�an bajo la protecci�n del Todopoderoso". Apunta Urdaneta en sus memorias que tres mujeres, vestidas de hombre se metieron en las filas. "Estas fueron Josefa Camejo, cuyo marido estaba all�; la hermana de los Capitanes Canelones y la mujer de un tal Valbuena, llamada Josefa Tinoco: siguieron hasta el reino". Se puso en marcha hacia Trujillo (de donde se hab�a movido hacia adelante el jefe patriota Meza), utilizando los bosques, pues el realista Ramos que trataba de impedirle el paso s�lo ten�a caballer�a; en los alrededores de Camoruco tuvo la alegr�a de reunirse con Meza; pasaron el r�o en Paso de Cojedes y al siguiente d�a llegaron a Cabudare. Ceballos no quiso combatir a los patriotas y se retir� a Bobare. Pudo entrar Urdaneta a Barquisimeto sin combatir. Sigui� a Cerritos Blancos y luego a Qu�bor y a El Tocuyo, donde la columna (1.000) hombres), descans�. En El Tocuyo se le reunieron las tropas del Comandante Jos� Mar�a Rodr�guez, aquel quien llamado de San Carlos a Valencia hab�a atendido a la orden y con su impedimenta marchado, dispuesto a entrar en la ciudad. Impedido por los ataques realistas, se retir� por Nirgua, San Felipe y Barquisimeto, no sin combatir incesantemente. Rodr�guez hab�a muerto peleando el d�a anterior y el mando lo ten�a el Comandante Vicente Landaeta, tra�a 46 hombres!� Supo as� Urdaneta, los desastres, la retirada a Oriente, la p�rdida de Valencia� Ya sin ninguna esperanza, determin� marchar a la Nueva Granada. Lleg� a Trujillo, desde la cual, el 27 de julio de 1814 escribi� al Presidente del Congreso Supremo de la Nueva Granada explic�ndole la situaci�n y sus intenciones. De Trujillo pas� a M�rida, all� aument� sus tropas con las pocas provenientes de Barinas; en ellas ven�a el Capit�n Jos� Antonio P�ez. Sostuvo con varia fortuna algunos encuentros. La presi�n de Calzada lo oblig� a marchar hacia C�cuta con una "inmensa emigraci�n". Esta lleg� al Rosario de C�cuta el 27 de septiembre. Urdaneta con el ej�rcito hab�a quedado en T�riba. En San Antonio orden� la marcha a Casanare de los oficiales que encuadrar�an el ej�rcito a formarse. Urdaneta ya a las �rdenes del Gobierno granadino, march� a Cundinamarca. En tanto Bol�var hab�a llegado a la Nueva Granada y el 27 de noviembre de 1814 escribi� a Urdaneta notific�ndole haber sido nombrado General en Jefe de todas las fuerzas y orden�ndole marcharse hacia la capital. Las tropas cuando supieron las noticias de Bol�var se movieron sin �rdenes hacia Pamplona donde se encontraba el Libertador. Urdaneta tuvo que aceptar aquella singular iniciativa y march� luego hacia la ciudad donde se abraz� con Bol�var. Este, en la tarde, agradeci� a las tropas la demostraci�n hecha, pero les record� la necesidad de ser fieles a la disciplina. Al d�a siguiente siguieron a Tunja. De aqu�, abrieron operaciones sobre Bogot�, la cual tomaron el 12 de diciembre; someti�ndose los alzados al Gobierno Central. El 5 de enero de 1815, Urdaneta asciende a General de Divisi�n. Destinado a cubrir las fronteras en la zona de C�cuta, en esas funciones permanece hasta la llegada de Morillo, cuando es enviado a Casanare (marzo de 1816). En Casanare luego del ef�mero mando de Santander, todas las voluntades se re�nen alrededor de P�ez. A su lado Urdaneta combate en el Yagual, a donde llev� la vanguardia y combati� con eficacia y grande valent�a, tantas como para merecer elogios de P�ez. Urdaneta hace la vida del llanero y con tres escuadrones de ellos desde San Fernando, mand� un reconocimiento exitoso sobre Barinas. Cumplida esta misi�n resolvi� Urdaneta ir a reunirse con Bol�var de quien dec�ase estaba en Barcelona. Motivos de muy diversa �ndole aconsejaban a Urdaneta la partida. Su grado de General de Divisi�n; el haber sido propuesto el inicio de la campa�a para Jefe del Ej�rcito; las intrigas y envidias y hasta un atentado cometido por algunos soldados, del cual sali� bien gracias a la oportuna ayuda de Arismendi y muy especialmente su deseo de ponerse a las �rdenes de Bol�var. Viaj� por el Meta, el Orinoco y la Guayana hasta Caicara y de all� pas� al "pueblecito de Caura"; donde se reuni� con Arismendi quien regresaba a Barcelona. Atravesaron el Orinoco, llegando a San Diego de Cabrutica donde se reunieron con Zaraza quien los llev� hasta el hato de Punche; all� se encontraron con Mari�o. Este enviaba un reba�o de trescientas reses a Barcelona, cosa que aprovecharon Urdaneta y sus Oficiales as� como algunos "desterrados" provenientes de las filas de Piar. Urdaneta, por haberse negado a seguir viaje el Comandante Sotillo, se encarg� con sus oficiales de llevar el ganado. Finalmente pudo entrar a Barcelona con cien reses. Reunido con Bol�var, apoy� el proyecto de �ste de salir hacia Guayana. En El Carito, Mari�o le da el mando de una divisi�n (mando no asumido), y contra su voluntad y principios se ve envuelto en las intrigas e indisciplina de aquellas fuerzas, donde los jefes se disputaban el mando para desesperaci�n de quienes cre�an que la Patria deb�a pasar primero. Las noticias difundidas de que Bol�var hab�a sido asesinado, movieron a Justo Brice�o (�ste en Bogot� recibir�a en su casa a Santander en aquel famoso setiembre!) y al Coronel Salcedo, a entrar en la casa de Urdaneta para sacar de ella al Comandante Rafael Jugo (de quien se dec�a hab�a organizado el asesinato de Bol�var) y matarlo. Se opuso el General diciendo que en todo caso deb�an matarlo tambi�n a �l� Urdaneta expuso el peligro de abandonar a Freites e inst� a marchar en su ayuda. Nada pudo convencerlos. S�lo, ya cuando el ej�rcito se deshac�a, por las intrigas, consiente Mari�o en darle un batall�n y Monagas 200 jinetes; pero era tarde, en Aragua de Barcelona encontraron al Teniente Raimundo Freites y a unos pocos, quienes resultaron ser los �nicos escapados a las bayonetas espa�olas. En Santa Ana, Urdaneta sigui� con unos 12 soldados hacia San Francisco (de Cumanacoa) mientras Mari�o marchaba sobre Cuman�. En aquel pueblo, Antonio Jos� de Sucre le entrega dos batallones y Urdaneta lo emplea cual Jefe de Estado Mayor. Desconoce Urdaneta los acuerdos de Cariaco y pudo convencer a la mayor�a de los oficiales de seguirlo hacia el Orinoco para reunirse con Bol�var. Mari�o intent� convencer a Urdaneta para lo cual lo busc� en Guanaguana, pero Urdaneta lo rechaz� y continu� viaje a Matur�n hacia donde hab�a dirigido a los Oficiales. Pas� el Orinoco m�s abajo de Angostura y pasado el r�o "la primera persona que Urdaneta encontr� fue el General Piar ya sin mando". Cruz�se as� el coraz�n tranquilo de Urdaneta quien por Bol�var hab�a padecido los mayores sufrimientos, los fr�os y los calores y las maquinaciones de la envidia, con aquel Jefe ilustre ya ro�do por la enemistad y azuzado por la ambici�n. Esta no le dejaba ver la realidad, sus limitaciones, el peligro para el pa�s. En fin, estaba renunciando a lo que era: General en Jefe, tras la sombra de un imposible mando civil y militar. Se reuni� Urdaneta con Berm�dez y pudo entrar con las tropas victoriosas a la ciudad abandonada. La actitud de Piar impuso a Bol�var el empleo de medidas destinadas a reforzar su autoridad y la disciplina; entre ellas se dio a Urdaneta el mando de la divisi�n "Piar", en Guayana la vieja. Luego fue enviado al Apure y al Arauca para llevar instrucciones a P�ez. Volvi� a Angostura y en el pueblo de La Piedra, encontr� al Libertador, quien le orden� continuase viaje y regresara inmediatamente. Asiste a la junta de San Pablo cerca de Ortiz, donde opin� porque se consolidase la posesi�n de los llanos. Prevaleci� la de seguir a los Valles de Aragua. Fue nombrado por Bol�var, en La Victoria, Gobernador de la Provincia de Caracas. Supo de la derrota de La Cabrera (14 de marzo de 1818), la cual comunic� a Bol�var en El Consejo. Hace la retirada, no sin expresar al Libertador sus temores de p�rdida del Ej�rcito y de que mejor era arriesgar batalla. Al pasar la Quebrada de Semen las tropas fueron dispuestas en una planicie de buen tama�o; a poco lleg� el enemigo y el 16 de marzo de 1818 se combate encarnizadamente, la ventaja era de los patriotas, pues herido Morillo no pod�a ejercer el mando y sus tropas empezaban a retroceder, los patriotas persigui�ndolos se desordenaron. Un cuerpo fresco realista (tropas de Calzada) alcanz� en ese momento el campo de batalla, se lanz� sobre los patriotas y permiti� rehacerse a los que ya hu�an. "La explosi�n de unos cajones de p�lvora" determin� un p�nico en la caballer�a patriota y la batalla se perdi�. Se salv� gran parte de las tropas pero qued� dispersa. Urdaneta pas� de los llanos del Gu�rico a San Fernando y de all� fue enviado a Cuman� donde medi� en las disputas de Mari�o y Berm�dez. M�s tarde fue encargado de la Jefatura del Estado Mayor. En tal calidad march� con Bol�var al Apure. Fue de los Diputados al Congreso. Luego con el debido permiso, fue enviado a Margarita a encargarse de los voluntarios extranjeros. All� debi� desempe�arse entre los obst�culos opuestos por Arismendi y G�mez a la salida de tropas y a las desmedidas peticiones de los legionarios. Lleg� al extremo de tener que ordenar la prisi�n de Arismendi y su remisi�n a Angostura. Pero todas las medidas tomadas no fueron suficientes para reunir las tropas a tiempo para la proyectada expedici�n de Bol�var. De Margarita pas� con 500 hombres a Barcelona, en donde los ingleses e emborracharon y s�lo Urdaneta con unos 150 alemanes y unos cuantos criollos pudo imponer el orden. Decidi� reembarcarse y fue hasta el Puerto de Bordones donde se le uni� el Coronel Montes y efectuaron algunas intentonas contra las fortificaciones de Cuman�. De all� march� a Matur�n, donde se enter� de la Vice-Presidencia de Arismendi y entreg� sus tropas a Mari�o. Pas� en seguida a Guayana, y sigui� por el r�o en el cual se cruz� con Bol�var victorioso. El Libertador al saberlo le envi� el nombramiento de Jefe de "La Guardia" (8 de setiembre de 1819) Urdaneta recibe instrucciones de operar sobre Maracaibo para lo cual el 1� de enero de 1820 pas� al Arauca, sigui� por la Cordillera y march� por Chita hacia Pamplona. Cerca de C�cuta encontr� en retirada a las tropas adelantadas hacia San Crist�bal y supo que La Torre estaba en los alrededores de La Grita. Reuni� esas fuerzas y march� contra los espa�oles a quienes empuj� hasta el otro lado del Chama. Llegado Bol�var a San Crist�bal, le orden� observarse a La Torre y sostuviese la l�nea San Crist�bal, T�riba, Lobatera. Comisionado por Bol�var para buscar parque en Achaguas (3.000 fusiles, etc.), desempe�� la comisi�n, regresando adem�s con dos batallones. Los meses siguientes los pas� reforzando sus tropas. Tom� parte en la negociaciones previas al armisticio. Tuvo la suerte de recuperar para Venezuela la Provincia de Maracaibo, la cual con su Jefe, el venezolano Don Francisco Delgado se pronunci� por los patriotas. Roto el armisticio, fue enviado a organizar una divisi�n en Maracaibo, para actuar sobre Coro y concurrir a la concentraci�n que el Libertador encaraba efectuar en San Carlos para dar batalla decisiva. Al efecto march� de Maracaibo el 1� de mayo de 1821; pas� el Lago, destruy� a los realistas de Camarigure y de San F�lix. Sigui� sobre Coro por Casigua. Alcanz� Mitare el 9 de mayo. A Coro el 11. El 25 recibi� instrucciones del Libertador fechadas en Barinas el 14 de mayo, donde se le dec�a buscara la reuni�n por Guanare o si los realistas se interpon�a, se juntase con Cruz Carrillo y efectuase las operaciones que creyese convenientes. Urdaneta se movi� sobre Carora el 28 de mayo. Antes hab�a nombrado al Coronel Escalona (quien despu�s de siete a�os de esconderse en Caracas, con el armisticio pudo salir a Curazao y llegar a Coro), Gobernador de la Provincia. En El Pedregal incorpor� al Batall�n "Rifles" y lleg� el 13 de junio a Barquisimeto. El 16 de junio de 1821, la divisi�n (2.000) se reuni� en San Carlos. Pero su Jefe, en Carora debi� darle el mando al Coronel Rangel. Parte del itinerario lo hab�a recorrido Urdaneta sufriendo los m�s grandes dolores. Se sobrepuso, pues quer�a y con raz�n, cumplir las �rdenes del Libertador de la manera m�s satisfactoria, pero en Carora se le hizo imposible continuar la marcha (hab�a recorrido unos 400 Km.) cuyo total ser�a, hasta San Carlos, 590 kil�metros. Las tropas que efectuaron esta marcha, la iniciaron con todo lo necesario a la pobreza y hostilidad de la zona que deber�an atravesar. Adem�s, los batallones salieron completos, bien instruidos y vestidos. Con una reserva de raciones y vestuario. Llev� tambi�n 50.000 tiros fuera de dotaci�n y 12.000 piedras de chispa. La fuerza llevada por Urdaneta muestra su capacidad administrativa, sus dotes de organizaci�n y el �xito de la marcha su capacidad de Jefe. No pudo asistir a la Segunda de Carabobo; pero sus servicios hab�an sido tan eminentes que Bol�var el 6 de junio de 1821 pidi� su ascenso a General en Jefe. Se le autoriz� a tomar de las cajas todo lo necesario a su curaci�n y sin esperar a que lo estuviere se le dio el mando de la frontera de C�cuta y luego el de la expedici�n que se pensaba enviar a Panam�. Se le nombr� luego Gobernador de Cundinamarca. En septiembre de 1822 fue enviado de nuevo a C�cuta, pues Morales actuaba sobre Maracaibo. En 1823, fue electo Senador por su provincia natal y ocup� la Presidencia del Senado de Colombia. No satisfecho con estos servicios, pidi� al Libertador se le destinase al Ej�rcito del Sur lo cual no le fue concedido, pues la Rep�blica lo necesitaba m�s en el cargo que desempe�aba. El a�o 1824, fue nombrado intendente del Zulia, donde ejerci� un mando ejemplar y progresista. Conocedor de las intrigas contra el Libertador y su obra, toma posici�n, no distinta de la que siempre tuvo. Lealtad y franqueza distinguen no s�lo su conducta, sino su correspondencia. A P�ez reprocha su olvido de los intereses de la Patria. A Bol�var previene de las ambiciones de Santander. El a�o de 1928 desempe�a la Secretar�a de Guerra y le toca presidir el Tribunal que debi� juzgar a los asesinos de setiembre. En la sentencia contra Santander dec�a: "Que como ciudadano de Colombia y mucho m�s como General de la Rep�blica no s�lo ha cumplido con sus primeros deberes de haber impedido la conspiraci�n y asesino premeditado contra el Jefe Supremo de la Naci�n, sino que se tramaba el horrendo designio de asesinar en Soacha al Libertador"� "En esta virtud se declara que el General Francisco de Paula Santander, se halla incurso en la calificaci�n que comprende el segundo inciso del art�culo 4 de este �ltimo decreto a la pena de muerte y confiscaci�n de bienes a favor del Estado, previa degradaci�n de su empleo, conforme a Ordenanza, consult�ndose esta sentencia para su aprobaci�n y reforma con S.E. el Libertador Presidente". Urdaneta actu� cargando "con cuanto de odioso tienen las dos conspiraciones, creyendo que un ejemplar castigo dar�a la paz a Colombia"� "M�s, todo ha sido vano y mi trabajo se ha perdido; se han fusilado cuatro miserables"� Urdaneta crey� en la culpabilidad de Santander y no fue partidario del indulto, pues vio en �l la ruina de Colombia. Ya en el a�o 1830 se esfuerza en conservar la unidad de la Rep�blica. Pero temeroso de la guerra civil recomend� al Libertador, en Fucha, que antes de irse, decretarse la separaci�n. Pero el Libertador, resolvi� dejar dicho asunto al Congreso. !Pas� entonces Urdaneta como sospechoso!. La reacci�n contra los amigos de Bol�var no perdonar�a a Urdaneta su lealtad y desvelos. Renunci� por ello a la Comandancia de Armas y sali� con su familia. Las revueltas sucedidas lo llevaron a proponer se llamase a Bol�var, pero s�lo con car�cter de General. Pero la renuncia de Mosquera y el deseo de los vecinos de Bogot� y de las tropas le encargaron del Gobierno y de que llamase al Libertador. Muerto Bol�var, Urdaneta propuso se convocase al pueblo para decidir sobre el Gobierno y renunci� al mando. Celebr� en Apulo una entrevista con el vicepresidente Caicedo y firmaron un acuerdo. All� mismo pidi� Urdaneta pasaporte. Escapar�a al asesinato milagrosamente. Se dirigi� a Santa Marta. Venezuela le cerrar�a sus puertas. Mucho m�s tarde, despu�s de haber perdido sus pocos dineros en el exilio, se le permitir�a vivir en la provincia de Coro. All� tuvo la satisfacci�n de que se le eligiese representante al Congreso. Fue Ministro en el Gabinete de Soublette. Cumplir�a comisi�n en Angostura a la muerte de Heres y finalmente, enviado a Espa�a como representante de la Rep�blica, para las ratificaciones del Tratado de Paz y se enferma gravemente de un c�lculo renal y morir�a en Par�s el 23 de agosto de 1845, rog�ndole a sus hijos que devolvieran los vi�ticos que le fueron dados por no haber cumplido cabalmente su misi�n. Urdaneta fue el General que con excepci�n de Bol�var recorri� m�s el territorio nacional, con las armas de la Rep�blica. Era enemigo de la anarqu�a y ve�a con horror los caminos seguidos por quienes desmembraron a Colombia. Como Jefe militar es muy completo: sereno en el fuego. Con sus dotes de t�ctica y de estrategia que se pueden apreciar en sus campa�as y combates. Es sobre todo, un hombre de principios y de firmes resoluciones. En fin, Urdaneta es una de las m�s interesantes y grandes figuras de nuestra historia. Y fue de los pocos, capaces de comprender el valor hist�rico real de la concepci�n bolivariana. |
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Jos�
Ram�n Yepes Naci� en Maracaibo, el 9 de diciembre de 1822 y muri� en la misma ciudad, el 22 de agosto de 1881. Los primeros estudios los realiz� en Maracaibo. Fue novelista y marino. Por un acto de hero�smo obtuvo el cargo de Comandante de la goleta "Intr�pida". A ra�z de la Guerra Civil de 1853, ascendi� a Mayor General de la Escuadra Nacional. En 1864, el General Juan Cros�stomo Falc�n, en reconocimiento a sus m�ritos, capacidad y talento, le otorga el grado de General de Brigada. Fue diputado al Congreso Nacional y Senador, Ministro de Guerra y Marina, encargado del Ministerio de Relaciones Exteriores y tom� parte en acciones de guerra. En 1878 se retira de la actividad p�blica y funda un instituto de ense�anza en Maracaibo. Desde entonces, hasta su tr�gica desaparici�n f�sica en aguas del mismo Lago de Maracaibo, Yepes dedica toda su existencia a la docencia y a la poes�a, especialmente para cantarle a su lago, llenarlo con la musa de su inspiraci�n. |
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Otros Personajes Populares Maracaibo siempre fue agraciada desde sus or�genes: la naturaleza le dio a su Lago y a su lado, besando sus orillas, la fundan y refundan en tres ocasiones. Luego vienen los grandes personajes que honraron el nombre de la ciudad. A partir de all�, comenzaron a aparecer personajes populares que forman o formaron el rostro de una Maracaibo alegre y picaresca. Personajes que llenaron de colorido nuestras calles y que tambi�n son parte de la maravillosa historia que conocemos. Entre ellos, algunos...
Simoncito
Patica de Piano
Carica
Tintojea
El Plomo
El Papa
Carlos Luis Medina
El P�mpano
La Negra Tel�sfora
La Negra Cochocha
Rosaura Guerra
Andr�s Manuel Quintero (Carne
Frita)
Rub�n Aguirre (El Campanero)
Carlos Bernal Mijares
(Ro�oquero) |
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