Impresionismo

Por influencia de la estampa japonesa, del nacimiento de la fotografía, de las teorías del color u la percepción del ojo y de los descubrimientos en el campo de la óptica, nació en París el Impresionismo, cuyo exponente clave fue Claudio Monet, quien fijó las reglas principales para la pintura impresionista: Pintar al aire libre, Eliminar todo simbolismo o significación moral.Estudiar atentamente la luz natural y las sombras coloreadas por los reflejos. Evitar la luz demasiado brillante o demasiado opaca. Usar los colores puros, aplicados con técnica rápida y nerviosa, con pinceladas yuxtapuestas.Nunca mezclar los colores en la paleta, sino utilizar los dos colores que producen un tercer color. Las sombras se pintan del color complementario al del objeto que produce dicha sombra

A finales del siglo XIX, Edgar Degas se destacaba como maestro del trazo, dotando a sus temas de movimiento, como si hubieran sido captados por una cámara. Aunque la inmediatez del planteamiento de Degas y su interés por pintar la vida contemporánea, lo vinculan con los impresionistas, difería de ellos en muchos puntos. No disolvía la forma tan radicalmente como ellos y prefería pintar figuras en interiores en lugar de paisajes. El estilo compositivo de Degas se debía a la influencia de la fotografía y de los grabados japoneses, que por entonces circulaban por París y eran muy populares entre los artistas del momento. Sus cuadros de bailarinas, músicos, lavanderas y mujeres bañándose parecen desenfadados y sin estudiar, pero la realidad es que estas composiciones, de vistas oblicuas y equilibrio asimétrico, están muy calculadas
El barreño, 1886, Edgar Hilaire Degas, Colección Particular

 

A finales del siglo XIX, muchos pintores que habían incursionado en el Impresionismo, emprenden nuevos caminos y proporcionan formas distintas de representar la realidad. Algunos se inclinan por otras temáticas diferentes al paisaje característico del impresionismo de Monet, o bien, la presentación de la obra es novedosa y vanguardista como en las obras de Cezanne. A este movimiento artístico se le ha denomionado Post-impresionismo. Los pintores más representativos del Post-impresionismo son: Vincent van Gogh, Paul Gauguin, Paul Cezanne y George Seurat. Estos artistas se convirtieron en precursores de las corrientes artísticas del siglo XX, como el Fauvismo, Expresionismo y Cubismo y la pintura Nabis.

Iglesia de Auvers,1890, Vincent Van Gogh, Museo de Orsay

 

El movimiento impresionista se considera el punto de partida del arte contemporáneo. Por extensión, el término también se aplicó a un determinado estilo musical de principios del siglo XX. El impresionismo en pintura partió del desacuerdo con los temas clásicos y con las encorsetadas fórmulas artísticas preconizadas por la Academia Francesa de Bellas Artes. La Academia fijaba los modelos a seguir y patrocinaba las exposiciones oficiales del Salón parisino. Los impresionistas, en cambio, escogieron la pintura al aire libre y los temas de la vida cotidiana. Su primer objetivo fue conseguir una representación del mundo espontánea y directa, y para ello se centraron en los efectos que produce la luz natural sobre los objetos. Las figuras principales del movimiento fueron: Edgar Degas, Claude Monet, Berthe Morisot, Camille Pisarro, Auguste Renoir y Alfred Sisley.

El Aserrador de madera (1879) Autor: Camille Pissarro Museo: Colección Particular
 
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