Pintura del Siglo XX

La pintura del siglo XX vino marcada por el signo de la innovación, la ruptura y la vanguardia. Durante el primer tercio del siglo se fueron sucediendo varios movimientos vanguardistas, en su mayor parte originados en Francia, que acabaron con la pintura figurativa vigente hasta fines del siglo XIX. El primero fue el fauvismo, con su culto al color violento y arbitrario. Después de investigar las llamadas tradiciones artísticas primitivas en Bretaña, Gauguin trasladó su búsqueda a los mares del sur. Su modelo de color decorativo y sus teorías influyeron sobre un grupo posterior de pintores, conocidos como los "fauves" (fieras), a la cabeza de los cuales estaba Henri Matisse. Otros "fauves" conocidos fueron André Derain, Georges Braque y Maurice de Vlaminck, que presumían de ser los primeros artistas europeos en descubrir la escultura africana.
El artista y su modelo, 1919, Henri Matisse

Luego llegó el cubismo de Pablo Picasso y Georges Braque, que descompuso las imágenes en mil pedazos y acabó con la pintura espacial renacentista. A su vez, se desarrolló en Italia el futurismo, que exaltaba la velocidad, las máquinas y la modernidad.El cubismo llegó a ser el estilo artístico que más influencia ejerció en todo el siglo XX; se basa en poner de relieve la bidimensionalidad del plano pictórico, rechazando los valores tradicionales de perspectiva, escorzo, modelado y claroscuro. La pintura cubista atravesó diferentes fases, entre las manos de Picasso y Braque inicialmente, y más tarde las de Fernand Léger, Robert Delaunay, Sonia Delaunay y Juan Gris. Las Señoritas de Avignon es la Obra inaugural y piedra fundacional del cubismo.
Las Señoritas de Avignon, 1907, Pablo Picasso

 

A todo ello hay que añadir el expresionismo alemán, con dos grupos de gran vigor artístico: Die Brücke (El Puente) y Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).La obra de los artistas más preocupados por plasmar sentimientos y respuestas subjetivos, por medio de la distorsión de la línea y del color, que por representar fielmente la realidad externa. Representaban los sufrimientos de la humanidad con un estilo parecido, en cierto modo, al fauvismo, pero con el ingrediente añadido de la angustia. La obra temprana del noruego Edvard Munch, de gran carga emocional, era bien conocida en Alemania y produjo honda impresión en los artistas de Die Brücke.

El Grito, Edvard Munch,

 

Durante y después de la primera guerra mundial fueron apareciendo nuevas estéticas de marcado contenido social, como reacción a la crisis generalizada que vivía Europa. Éste es el caso de movimientos como el dadaísmo, que se proclamó contrario a todo, o al neoplasticismo holandés y el constructivismo ruso, tendencias que se plantearon construir una nueva sociedad a partir del arte. Por otro lado, marchaban los surrealistas, encabezados por Salvador Dalí y Joan Miró, que propugnaban un arte imaginario, reflejo de lo irracional y lo onírico

Una obra de Salvador Dali

 

También en México se estaba produciendo un brillante movimiento artístico, el muralismo, cultivado por artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Se trataba de una pintura de carácter monumental, preocupada por exaltar la revolución, educar al pueblo y plasmar la historia mexicana.

La Nueva Democracia (detalle), David Alfaro Siqueiros, 1944-45 Museo Nacional de Historia, Ciudad de México.

 

Todas estas vanguardias históricas concluyeron con el estallido de la segunda guerra mundial y el traslado del centro artístico a Nueva York. La pintura vio desaparecer todo rasgo de figuración en beneficio de un arte abstracto, expresivo y subjetivo (Jackson Pollock). En la década de 1960 la abstracción derivó hacia el op art (arte óptico) y el pop art, este último de carácter figurativo. Posteriormente se sucedieron tendencias polémicas, como el land art, ligado a la naturaleza; el arte conceptual, centrado en la supremacía de la idea; y el arte povera, realizado con materiales pobres. El pop art nació como un intento de hacer "arte popular", es decir, creaciones a partir de imágenes que resultaran familiares y cotidianas. Los artistas comenzaron a tomar tarros de sopas, botellas de bebidas y fotografías iguales, repetidas muchas veces con diferentes colores y en un mismo soporte. También rescataron las técnicas del comic como las viñetas y el estilo de los dibujos. En el fondo estaban tomando prestados los íconos más representativos de la sociedad de la cultura popular de finales de la década del cincuenta

Ejemplos de Op Art

Whaam! (1963) de Roy Lichtenstein

Al mismo tiempo descollaron figuras extravagantes, como la del germano Joseph Beuys, autor de insólitas obras como ejecuciones artísticas en directo, frente al público tomandose el mismo como forma de crear arte y se comienza al utilizar el cuerpo como forma de expresión artística.

Joseph Beuys con su famosa obra de arte: la liebre muerta
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