La torre fue coronada con una estatua gigante como veleta. Como la veleta gira, el nombre de la estatua deriva en Giralda (la que gira). La torre toma el nombre de la veleta y ésta se acaba convirtiendo en el Giraldillo (parte de la Giralda).
Había una antigua leyenda que decía que para cimentar la mezquita se enterraron muchos objetos visigodos y romanos, como estatuas prohibidas por el Islam, otras leyendas hablaban incluso de fabulosos tesoros. Lo que si es cierto es que se aprovecharon las grandes piedras de otras edificaciones existentes en la ciudad. En la base de la Giralda se pueden observar dos sillares con inscripciones latinas.


A la izquierda uno de los sillares al que hace referencia la leyenda y abajo un detalle del mismo.
Anécdota
Hornacina de la fachada este que contiene la imagen que presidía los cabildos en el Corral del Conde (antiguo ayuntamiento).
El Giraldillo ha vuelto este verano a ocupar su ubicación en lo alto de la torre, tras unos años sustituido por una copia, mientras se restauraba en tierra por primera vez desde su izado original.
La Giralda
La torre estaba unida al Alcázar por un lienzo de muralla porque cumplía misiones defensivas, de ahí que tenga rampas en vez de escalones, para poder subir a caballo. Se puede tomar como fecha de inauguración el 10 de marzo de 1198, día en que se colocaron las tres manzanas grandes y doradas en su cúspide y que siguieron coronándola hasta el fatídico 24 de agosto de1356 en que el terremoto las derribó. Hasta el 13 de agosto de 1568 no tuvo su forma definitiva con la incorporación del cuerpo de campanas y la veleta.