Muchos afirman enfáticamente: "Para mí, LA VERDAD es lo que veo con mis ojos y toco con mis manos, todo lo demás es pura fantasía". Y precisamente lo que ven con sus ojos y tocan con sus manos es lo que viene a representar pura fantasía, o sea apariencia, algo que se transmuta, que cambia, que no permanece, ya que toda la materia está en perpetuo estado de evolución. Así vemos como todo nace, llega a su plenitud, decae y desaparece. No decimos muere, porque lo que llamamos muerte es también pura apariencia. Nada está muerto en el Universo, nada está inmóvil, todo está formado por átomos y aún en la materia aparentemente inerte, el átomo sigue lleno de vida, con su núcleo lleno de luz irradiante y sus electrones girando vertiginosamente en su derredor. Cuando acaece eso que llamamos muerte, lo que ocurre en la parte física es la transmutación, es decir, los átomos que componían esa materia empiezan a evoluciona, soltando electrones y tomando nuevos electrones otros, con lo que pasan a constituir nuevos cuerpos o materia física. Esto está ampliamente comprobado en el estudio de la química, cuando ocurre lo que se llama reacción de una sustancia que se mezcla con otra para formar una nueva tercera sustancia; lo que ha habido es ese intercambio de electrones entre los átomos. En la Naturaleza ni un solo átomo se pierde, solamente se transmuta. Así un poeta dijo: "La materia inmortal como las almas, cambia de forma pero nunca muere". Es una gran verdad, ya que la muerte física es solo una apariencia, algo que nuestros cinco sentidos físicos captan hasta donde son capaces de captar; lo que sigue "más allá", es precisamente el estudio de la metafísica. Cada quien tiene su propia VERDAD, es decir, cada uno tiene su propio concepto de DIOS, el que nos han enseñado, el que hemos forjado, el que sentimos. Casi todos en nuestra infancia hemos recibido de nuestros padres una noción acerca de Dios. Se nos dice que es el CREADOR; que es OMNIPOTENTE, TERRIBLE, CELOSO, CASTIGADOR. Que es un DIOS que premia y castiga. que tiene un cielo, un purgatorio y un infierno; que maneja las enfermedades, los terremotos y toda clase de cataclismos, con un látigo con el cual azota a la humanidad o la premia con riquezas, salud y bienestar. Este es el Dios de niños por lo cual, se puede seguir siendo adulto-niño con el alma en la infancia. Si nuestra alma está preparada para recibir LA VERDAD, nuestra alma la asimilará. Así está declarado en la parábola del sembrador:
Cuando creemos en ese Dios del látigo, iracundo, soberbio, rencoroso y cruel, tenemos una imagen distorsionada de Dios, una imagen como la que refleja un espejo de mala calidad. Dios no es eso, Dios es mucho más noble, mucho más simple, mucho más bello, mucho más fácil de comprender. Para conocer la verdad tenemos que desechar de la mente a ese Dios del látigo en la mano. Tenemos que entender que Dios no castiga, simplemente porque no puede. Nadie puede dar lo que no tiene. Dios sólo es el bien, luego no puede darnos mal. Es como si pensáramos que la luz nos va a dar la oscuridad. No, la luz siempre alumbrará, lo que produce oscuridad es el obstáculo que se interpone entre la luz y nosotros; por lo tanto, la luz no puede darnos sino lo que es, luz. Para recibir la iluminación, sólo debemos colocarnos en el ángulo justo, en el lugar adecuado. Igual pasa con el bien que Dios irradia, si nos colocamos en la posición justa, recibiremos gracia a plenitud. Si nos colocamos en la posición correcta, recibiremos ese bien nos que llegará naturalmente, sin otro esfuerzo de nuestro lado que el de estar en el ángulo justo.
¿ Y cuál es el ángulo justo ? Muy sencillo, conociendo las leyes y usándolas positivamente, estaremos en ese ángulo. Dios no castiga, pero existe el castigo. Existen siete Leyes Universales que gobiernan el Cosmos, las cuáles funcionan constantemente cumpliendo su misión; el que se atreve a desafiarlas usándolas mal, cae bajo su sensación y es duramente golpeado por ellas, muchas veces hasta la completa destrucción de quien las desafía, conociéndolas o no, pues estas Leyes se cumplen inexorablemente y no hacen discriminación. Para comprender mejor lo que es una Ley o principio, tenemos como ejemplo el fuego. Este elemento ejecuta una función; esta función es quemar cuanto entra dentro de su radio de acción, esa es su misión. Entonces, si sabemos que quema y destruye y aún así imprudentemente colocamos la mano sobre el, sabemos lo que sucederá, pero no por eso, podemos considerarlo nuestro enemigo, ya que si lo sabemos emplear con sabiduría, será un gran aliado. De igual manera funcionan estas siete Leyes o Principios Cósmicos. Si las usamos adecuadamente, seremos dueño de nuestro mundo; tendremos las llaves del poder y dejaremos de ser un ente gobernados por las circunstancias.
Las siete Leyes Mentalismo Correspondencia Vibración Polaridad Ritmo Causa y Efecto Generación
Ley del Mentalismo Cuando pensamos, de nosotros emana una corriente magnética semejante hasta cierto punto a un rayo de luz que llega hasta el alma de las demás personas ejerciendo sobre ellas su influencia, aún así, los individuos estén separados por largas distancias. Un pensamiento fuertemente proyectado vencerá por su gran potencia la resistencia que instintivamente oponen muchas almas a las impresiones que les viene de afuera. Pensamientos fuertes y repetidamente proyectados en la misma dirección acabarían por penetrar donde una sola onda hubiera sido repelida. Los pensamientos son cosas, es decir, tienen cuerpo, tienen masa. Al salir de nuestro cuerpo mental, adquieren vida, personalidad, son una identidad que entra a funcionar según la dirección que le hemos dado, con el color y tonalidad que le hemos adjudicado en el momento de emitirlo. Así como un microscopio nos pone en contacto con todo un mundo invisible para nuestra vista normal, así mismo podría en el futuro inventarse un aparato que nos permitiría "ver" y hasta fotografiar la forma y el color de los pensamientos. Los pensamientos se dividen en Negativos y Positivos. Los primeros son opacos, de bajas y sombrías tonalidades. Afectan adversamente a todos aquellos a quienes van dirigidos y a quienes los emiten. Contribuyen a rodear a el individuo de una atmósfera siniestra, pesada, que entorpece su evolución en todo orden; lo vuelve una persona desagradable, neurasténica, antipática, indeseable, dando a su fisonomía una expresión amarga, alejando de sí los afectos, porque se crea lo que se llama un Egrégor Negativo ( fuerza electrónica negativa lanzada al espacio ) que se hace su inseparable compañero tratando de tentarlo sembrándole cada vez más nuevos pensamientos depresivos. Cuando a la mente vuelve "el recuerdo", que no es otra cosa que el Egrégor, se vuelven a sentir los mismos sentimientos de odio, venganza, etc, fortaleciendo más esa fuerza, haciéndola crecer cada día más hasta dominar a la persona haciéndola su esclavo. Bajo esta influencia, millones de almas caen en las mismas condiciones, y así se forma una conciencia colectiva de tristeza, de miedo, depresión y derrota. Así contribuimos con nuestra cuota mental al bien o al mal de la humanidad. Por el contrario, los pensamientos positivos siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso y esas vibraciones luminosas que salen de nuestro cuerpo mental van a tocar otras mentes estimulándolas en el sentido positivo. Muy importante es saber que con la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo. El cuerpo físico manifiesta en salud, belleza y energía, lo que ocurre en nuestro cuerpo mental. Es como un espejo.
Ejemplo ilustrativo de lo que es una mente negativa y otra positiva.
Ley de la Correspondencia Para facilitar el estudio de esta
Ley, la Filosofía Hermética considera que la vida se manifiesta en tres planos
principales: Estas tres divisiones son más o menos arbitrarias, es decir, no existen en realidad, pues son planos separados uno de otros por el grado de vibración y no existe exactamente una línea divisoria que los separe, sino que según el grado de vibración uno se va esfumando en el otro, hasta constituir un todo armónico. La Ley de la Correspondencia funciona en una forma tan exacta, que nada se nos da o se nos quita que no sea nuestro, por derecho de correspondencia. Si pensamos mal de alguien, estaremos sembrando en la mente de ese alguien pensamientos idénticos con respecto a nosotros.
Ley
de Vibración Todo en la naturaleza permanece en perpetuo estado de movimiento, aún allí donde vemos una aparente inmovilidad. Tenemos por ejemplo, un pedazo de plomo; en el que existen billones y billones de átomos, cuya infinita pequeñez los hace invisibles para el ojo humano; pero si se les aplicara los aparatos adecuados, se observaría como cada átomo está compuesto de un centro o núcleo de luz y que a su alrededor, convenientemente separados unos de otros, giran incesantemente electrones, sin parar ni un segundo. Quiere decir, que en el pedazo de plomo oscuro, pesado, aparentemente inmóvil, hay vibración, baja sí, pero hay vibración; el está en continuo movimiento dentro de sí mismo, o sea, cada átomo que lo compone se encuentra en movimiento vibratorio circular, sin parar ni durante una fracción de segundo. Esto nos muestra que cada átomo, la partícula de materia más pequeña descubierta hasta hoy, es un sistema planetario en miniatura, copia fiel exacta en el microcosmo de lo que en el macrocosmo representa nuestro Sol (el núcleo) y sus planetas (los electrones) girando a su alrededor. Sabemos que los planetas giran sobre sí mismos, en rotación y alrededor del Sol en su movimiento de traslación. Sabemos que el Sol a su vez, gira sobre sí mismo en su movimiento de rotación y tiene además un movimiento de traslación, o sea, que el también rota alrededor de algo que a su vez tiene los mismos movimientos de rotación y traslación, girando a su vez alrededor de otro algo que lo atrae; y así vamos dentro de infinitos movimientos de rotación y traslación, o sea, movimientos vibratorios circulares, moviéndonos siempre en este sentido, desde lo infinitamente pequeño que es el átomo, hasta lo infinitamente mayor que es el Cosmos con sus sistemas, sus galaxias, sus constelaciones hasta llegar a lo incognoscible. Tenemos que el primer
movimiento vibratorio que se observa en la materia es circular. Ahora, cuando
ese movimiento aumenta en rapidez (lo que se llama "frecuencia"), el
círculo se desdobla en ondas.
La "frecuencia" es la cantidad de vibraciones que se dan dentro de cada círculo u onda, en un determinado espacio de tiempo. Cuando la "frecuencia" es muy alta, o sea, que vibra a mayor velocidad, los átomos toman un ritmo ondulado, es decir, el circulo se abre en forma de onda. Al tomar ese ritmo ondulado, los átomos se separan a una mayor distancia los unos de los otros, dando como resultado una materia menos densa; así se producen las ondas de luz; la transición entre la materia sólida y la impalpable (gaseosa o etérea). De este modo tenemos las ondas Hertzianas, las ondas infrarrojo usadas en los rayos X, etc...Cuando este movimiento adquiere mayor intensidad al hacerse más rápido, la onda pierde su forma curva y se convierte en zig-zag. Ya de aquí en adelante la forma que toma la vibración es inapreciable por el hombre. El zig-zag (el rayo) es todo energía, es la fuerza que denominamos con el nombre de electricidad, que conocemos, hemos estudiado, aprovechado pero nadie ha visto jamás ni sabe lo que es. Ni los más grandes sabios en electrónica pueden decir si tiene masa o no, ni de que está compuesta, ni que cosa es. Sólo conocemos los efectos y por eso sabemos que existe. Hasta la vibración zig-zag ha sido captada por el ser humano. De ahí en adelante las diferentes forma que adopta hasta llegar al infinito, la desconocemos.
Experimento interesante
Llevando este procedimiento a lo espiritual, nos explicamos como el hombre elevando su rata vibratoria mental, por medio de la pureza de vida, de la concentración y unión con la Divinidad a través de la oración, logra escapar del plano tercera dimensión en el que regularmente está, pasando a un plano vibratorio más alto, elevándose sin apoyo visible que sustente su cuerpo. Es el fenómeno que se conoce con el nombre de "Levitación". Acelerando más y más estas vibraciones, puede, igual que le paso a la rueda anteriormente mencionada, desintegrar sus átomos a voluntad y reintegrarlos nuevamente a su forma corporal, reuniendo estos átomos de nuevo. Eso podría ser lo que hizo Jesucristo cuando se presentó ante sus discípulos en el cenáculo, pasando a través de una pared. Cada persona o cosa posee su determinada rata vibratoria . Toda materia obedeciendo a La Ley de Vibración, ejecuta dos movimientos rotatorios, uno en el cual gira sobre sí mismo atrayendo hacia su centro (fuerza centrípeta) otro en el cual rota alrededor de algo, irradiando hacia afuera ( fuerza centrífuga). Nosotros por ley de vibración atraemos e irradiamos. Cuando atraemos algo o alguien hacia nosotros estamos usando consciente o inconscientemente una energía que se llama Magnetismo. El pensamiento positivo vibra en alta frecuencia, sus colores son claros, brillantes y luminosos. El pensamiento negativo vibra lentamente y sus colores son opacos. Los estados de ánimo vibran y lanzan vibraciones en colores y sonidos al espacio. Todos los estados mentales son lanzados al exterior del cuerpo que los crea. Van golpeando cuerpos afines como lo hacen las vibraciones emitidas por instrumentos musicales y estas vibraciones afectan en bien o en mal a otras mentes, aumentando los estados emocionales y mentales que están a tono con ellas.
Ley de Polaridad
En el plano físico encontramos que el calor y el frío aunque parecen ser dos cosas diferentes son realmente una misma cosa: temperatura. La diferencia existente entre una y otra cosa es sólo cuestión de grados. Mirando un termómetro es difícil averiguar dónde realmente acaba el frío y donde comienza el calor o viceversa. No hay nada que sea calor o frío absoluto en realidad. Puestos frío y calor uno en frente del otro, parecen a simple vista dos cosas diferentes, realmente opuestas entre sí; pero la una puede convertirse en la otra simplemente restando o añadiendo grados. Este principio de Polaridad se manifiesta siempre dentro de lo que es una misma cosa, es decir, podemos dentro de lo que es temperatura encontrar frío y calor, son sus dos polos opuestos; igual pasa entre blando y duro, entre positivo y negativo. Cada polo es un extremo de la misma cosa que forma el otro polo. Y caminando a través de la escala de sus vibraciones podemos pasarnos de un polo al otro cambiando un opuesto por el otro opuesto. Nunca sabemos dónde termina la oscuridad ni dónde empieza la luz; dónde comienza el amargo y dónde termina el dulce; dónde termina el odio y empieza a nacer amor Son grados de transmutación tan sutiles que apenas nos damos cuenta de cómo cambia aquella cosa de uno a otro polo diametralmente opuesto. Este Principio opera exactamente en el Plano Mental. Encontramos que el Amor y el Odio parecen dos sentimientos opuestos totalmente irreconocibles. Pero si aplicamos el Principio de Polaridad encontramos que no existe un Odio absoluto ni un Amor absoluto. Tanto Odio como Amor no son sino dos términos aplicados a los dos polos de una misma cosa. Empezando en cualquier punto de la escala, es decir, saliéndonos de un Polo en dirección del otro empezamos a encontrar menos Odio y más Amor o viceversa. El Odio comienza a debilitarse y como el vacío absoluto no existe, empieza a llenarse con el sentimiento opuesto al Odio. El valor y el miedo quedan también bajo esa misma regla. Donde encontramos una cosa, existe también su par opuesto. Esto es lo que permite transmutar un estado mental en otro, siguiendo la línea de la Polaridad. Además del cambio de Polo de nuestros propios estados mentales mediante el arte de la Polarización, el fenómeno de la influencia mental en sus múltiples fases demuestra que este Principio puede extenderse hasta abarcar las influencias mentales de uno a otro cerebro; esto es, que los estados mentales pueden producirse por inducción de una persona a otra. Es posible pues, para una persona bien entrenada, polarizar un ambiente, una situación. La práctica de este Principio nos facilita el comprender mejor nuestros propios estados mentales así como los de los demás y nos prueba que esos estados son cuestión solamente de grados, pudiendo elevar las vibraciones interiores a voluntad, cambiando la Polaridad y haciéndonos dueños de esos grados en lugar de ser sus servidores.
Ley del Ritmo "Todo tiene sus períodos de avances y retrocesos; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento a su derecha es la misma que la de su movimiento a la izquierda; el ritmo es la compensación" Hay siempre una acción y una reacción. En la Tierra tenemos como ejemplo de la Ley del ritmo en su expresión mayor, las mareas; ellas suben a ciertas horas y con un ritmo regular bajan a otras. Tenemos las estaciones: al invierno lo compensa la primavera. Como muestra del ritmo en lo pequeño podemos tomar como muestra el pulso en el cuerpo humano. Es un tic-tac que va y viene acompasadamente. Este movimiento también se manifiesta en sus dos polos en los planos físico, mental y espiritual. El Ritmo trabaja estrechamente ligado al Principio de Polaridad, manifestándose entre los dos polos establecidos por este Principio.
Ley de Causa y Efecto Este principio se basa en un lema que dice:
"Toda
causa origina un efecto"; ese efecto a su vez se transforma en causa que
produce a su vez otro efecto y bajo este Principio de Causa y
Efecto se desarrolla y funciona todo el Universo". El camino que estamos recorriendo durante el transcurso de la vida lo trazamos nosotros mismos sembrando las causa y más tarde recogiendo los propios efectos. La mente es un motor. Los pensamientos son fuerza o energía que genera la mente. Esta energía sale de nuestra mente en vibraciones, en ondas que, por obra y gracia de la Ley del Ritmo, regresa a nosotros rítmicamente trayéndonos el fruto de lo que hemos sembrado Los efectos siguen la CAUSA como la sombra su
cuerpo.
Ley de Generación "El género está en todo" Este Principio manifiesta la verdad de que el género se encuentra presente en todo; los principios masculinos y femeninos están presentes y funcionan en cada uno de los Planos de vida. Todo, absolutamente todo se origina teniendo como origen su base masculina y femenina.. No es lo que corrientemente se cree que la base sea lo que llamamos sexo. Todo contiene sus principios masculinos y femeninos. El Principio Generación en su manifestación más alta es Dios. Si bajamos a estudiarlo en lo más bajo, la materia, y lo buscamos en sus manifestaciones más ínfimas: el átomo, allí también encontraremos funcionando el Principio MASCULINO-FEMENINO como Polo POSITIVO (masculino) y Polo NEGATIVO (femenino) o sea, electricidad positiva y negativa. El átomo se compone de un núcleo o centro, considerado como parte Positiva o Masculina y está rodeado por cierto número de electrones que giran vertiginosamente a su alrededor, cargados con energía negativa o femenina. El Principio Masculino corresponde a la mente consciente, activa, voluntaria, etc, en tanto que el Principio Femenino corresponde a la mente pasiva, inconsciente, sujetiva, etc. (Esta Ley es bastante amplia y forma parte de cada ser por lo que considero que sintiéndola es que puede llegar a ser entendida. Personalmente la entiendo como el YING y YANG en cada persona. Ying (parte femenina), Yang (parte masculina)
Metafísica basada en las lecciones de Carola de Goya
¿Pesimismo? En cambio, hay otros días en que nada le sale mal. En el momento de despertar lo ve todo de color rosa. Goza cada minuto de ese día. ¿Ventas? ¿Proyectos realizados? Es imposible errar. Todo saldrá de acuerdo con sus deseos. ¿ A qué se deben estas fluctuaciones de nuestras emociones ? En estudios realizados conjuntamente con el Director de La Fundación para el Estudio de los Ciclos de la Universidad de Pittsburgh, uno de los ciclos estudiados era el ciclo emocional en los seres humanos. Se llegó a la conclusión de que el ciclo emocional en el hombre tiene una duración media de unas cinco semanas. Es la duración típica que se necesita para que una persona normal pase de un período de optimismo y vaya descendiendo por la escala hasta un sentimiento de temor ( la más destructiva de las emociones ) para volver nuevamente al siguiente período de optimismo. ¡ Cinco semanas ! Quizá su propio ciclo emocional sea más largo o más corto. Es conveniente conocer nuestros períodos de "altas" y de "bajas". He aquí un método sencillo para aprender este importante secreto acerca de sí mismo . Limítese a preparar un cuadro donde maneje las variables siguientes.
|
Copyright © 2004 por Haydée Valerio |