Este
artículo está tomado de la revista ¡Despertad!
del 8 de octubre de 2004
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Monteverde: reserva natural entre las nubes(3) ¿Cómo es posible que una reserva tan reducida albergue tanta diversidad? Para empezar, sus límites llegan al Pacífico y al Caribe. Las marcadas diferencias de humedad y temperatura a diversas alturas crean seis zonas ecológicas distintas en las que florece la vida con asombrosa variedad. Aves y mamíferos Monteverde es un paraíso para el observador de aves, cuyo número de especies se calculó en 1996: en solo veinticuatro horas se avistaron 369 en 25 kilómetros a la redonda. Entre las autóctonas se destacan el minúsculo colibrí y el resplandeciente quetzal, que atrae a muchos visitantes. En la reserva anidan unas cien parejas de estas espléndidas criaturas plumadas de los trópicos. Con todo, es difícil verlas, pues su coloración verdosa se funde con el follaje. No ocurre así con los colibríes, que frecuentan los comederos colocados fuera de las tiendas y restaurantes locales. Con sus hermosos destellos violetas, esmeraldas y turquesas, se mueven como una exhalación entre los comederos y las flores, batiendo las alas tan rápido que resulta imposible distinguirlas. Monteverde también es el hogar de un centenar de especies de mamíferos. “Este hábitat es de los pocos donde coinciden [...] cinco felinos: el jaguar, el ocelote, el puma, el tigrillo y el león breñero”, afirma la obra Costa Rica Handbook. No obstante, estas solitarias criaturas se mantienen lejos del hombre. “Avistamos un puma cada seis meses, y un jaguar cada tres años”, comentó a ¡Despertad! Rafael Bolaños, director de la reserva. Es mucho más probable encontrarse con alguna de las 120 especies de anfibios y reptiles de la zona. ¿Qué futuro le aguarda a Monteverde? Se llevan a cabo gestiones para expandir el territorio protegido. De hecho, se ha duplicado con creces gracias a las recientes adiciones de la Reserva Biológica Santa Elena y del Bosque Eterno de los Niños (véase el recuadro que aparece abajo). Se espera que tales iniciativas garanticen la abundancia de vida entre las nubes.
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