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10. "EN TODOS NUESTROS ACTOS"

CAMINAMOS ASI

LA SOLEDAD DE ESTAR SOLO A SENTIRSE SOLO

FELICIDAD

UNA LECCION DE HUMILDAD

AVANZANDO

UNA FILOSOFIA PRACTICA

EXTASIS

"NINGUN HOMBRE ES UNA ISLA"




"EN TODOS NUESTROS ACTOS"

El servicio prestado gustosamente,

las obligaciones honradamente enfrentadas, las dificultades bien aceptadas o resueltas con la

ayuda de Dios, el conocimiento de que en el hogar o

el mundo exterior somos socios en un

esfuerzo común, el hecho

de que a los ojos de Dios todos los seres humanos

son importantes, la prueba de que el amor que se da sin

reserva trae seguramente una justa recompensa,

la certeza de que ya no estamos aislados y solos en

prisiones construidas por nosotros mismos, la

seguridad de que podemos encajar y pertenecer

al esquema de las cosas de Dios - estas

son las satisfacciones de vivir correctamente,

para las cuales no podrían

ser sustitutos ninguna pompa o

circunstancia y ninguna cantidad

de bienes materiales.

Bill W.

"Doce Pasos y Doce Tradiciones", pág. 161

CAMINAMOS ASI

Después de cerca de diez años de sentarme en las sillas de los bares, justificándome de estar sin trabajo y huyendo de la gente, me dirigí con mi problema de la bebida a Alcohólicos Anónimos. No fue el final más emocionante que pudiera haber pensado para una joven recién casada, pero tuve que admitir que una vida inmanejable no hubiera sido útil para el bebé que estaba esperando.

Tranquila, ya que mi esposo se había unido a A.A. antes de que nos conociéramos, la vida parecía estar realmente completa una vez que yo llegué también a ser parte de la Fraternidad. Había estado sobria tres meses cuando nació nuestro primer bebé. Un año y un mes después llegó el segundo. Nuestro tercer "Bebé de A.A." nació un año y cuatro meses después del segundo. Así mi progreso dentro de A.A. fue marcado por tres niñitas. No podía suponer que nadie se sintiera más satisfecha que yo en el tercer aniversario de mi sobriedad.

Entonces vino un punto de viraje. Intempestivamente, me sentí por completo en desacuerdo con la manera de vivir de A.A. Un doctor confirmó nuestros peores temores cuando anunció que algo grave le sucedía a la más pequeña de nuestras hijas. Sospechaba de que fuera distrofia muscular, pero los estudios en el hospital refutaron el diagnóstico. Nos dejaron con una vaga definición del problema de nuestra niñita; los doctores que se llamaron a consulta catalogaron su impedimento bajo el enunciado de parálisis cerebral. Nadie ofreció esperanzas para su recuperación, y un especialista en ortopedia nos dijo tajantemente que nuestra hija nunca caminaría.

Ante el hecho de una predicción pesimista tras de otra, me acobardé. Con certeza sabía que esta era una época en que mi hija necesitaba toda la fortaleza de que su madre pudiera tener; y yo parecía no tener ninguna. Mi esposo mantuvo su fe; tenía una creencia positiva de que se probaría que los doctores estaban equivocados. Nunca dudó de que nuestra hija llegaría a caminar.

Nuestros amigos dentro de A.A. también tenían esta fe positiva en la recuperación de la niña. Aportaron lo mejor de ellos para revivir mis energías, que rápidamente se extinguían, y estas fuerzas positivas de amorosa fe me llevaron a volver a evaluar mi progreso con el programa de A.A. Estaba sobria, pero ¿había puesto mi vida bajo el cuidado de Dios tal como yo lo comprendía? ¿Qué estaba haciendo acerca del "contacto consciente" con mi Poder Superior? ¿Era el Paso Diez parte de mi vida diaria o era algo que una sola vez intenté?.

La mayoría de las respuestas a estas preguntas fueron en sentido negativo. Esto significaba que, mientras mi hija podía estar físicamente en una situación desesperada, yo estaba funcionando en forma destinada a retardar cualquier progreso que ella pudiera lograr espiritual y mentalmente. No había otra solución que salirme del camino de mi hija y trabajar conmigo.

Durante los años siguientes aumentó mi actividad dentro de A.A. Busque a mi Poder Superior - Dios - como nunca lo había hecho antes. ¡Luego, un día, nuestra hija caminó! Accidentalmente la solté de la mano. Nuestra reacción ante este hecho fue la misma que tuvo la gente, en la Escritura, ante el paralítico caminando: "admiración y asombro".

En este momento ella tiene doce años, y las autoridades médicas han llamado a su progreso "sin precedentes". Aún estoy obsesionada por la declaración de un neurólogo, que su coordinación está controlada por sus procesos mentales. En tanto que su espíritu está controlada por sus procesos mentales. En tanto que su espíritu permanece libre y alerta, su actividad física es entusiasta y sin obstáculos. Cuando su espíritu está desalentado, la actividad es: titubeante. ¿Qué mejor lección podría yo necesitar?.

Esta niña es mi libro de texto sobre "Cómo trabajo". Desde el día en que la solté mentalmente hasta el día en que lo hice físicamente, progresó más allá de los más cariñosos sueños y esperanzas de cualquiera. Ahora trato de seguir sus pasos para trabajar mi programa de A.A. Un profundo pensador dijo una vez, "La confianza en sí mismo es, en última instancia, confianza en Dios". ¿Cómo puede ser negada esta verdad cuando la experiencia personal muestra que así es?.

Filadelfia, Pensilvania.

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LA SOLEDAD DE ESTAR SOLO A SENTIRSE SOLO

"¡Estoy solo! ¡Estoy solo!" es el grito de todo alcohólico que está bebiendo sobre la faz de la tierra en un solitario cuarto, - en un bar repleto de gente, en el centro de una reunión familiar, en una calle en medio de una multitud. Entonces, en contradicción, la gente actuaba sobre nuestros nervios y nos alejábamos para "huir de todo eso". Por esto tampoco funcionaba; no podíamos sobrellevar por mucho tiempo la carga de nuestros pensamientos sombríos.

Difícilmente tratábamos fuertemente de eliminar nuestra soledad con la botella, y por poco tiempo lo lográbamos, pero no mucho. Cuando golpeábamos contra el fondo y nos dimos cuenta de que no podíamos seguir tal como íbamos, por La Gracia de Dios nos encontramos metidos dentro de una insoportable soledad, separados de todo y de todos. Aislados así, fuimos capaces de mirar a nuestras vidas, a nuestros problemas y a lo desesperado de nuestra situación. Unicamente así podríamos hacer preguntas y dar respuestas y hacer decisiones. Ahora sí podíamos hacer una decisión de hacer algo acerca de nuestra bebida y los problemas con la vida.

Hay dos maneras en las que el hombre está solo. En nuestro lenguaje, "estar solo" expresa el dolor de sentirse solo. "Estar a solas" expresa la gloria de sentirse a solas.

¿Qué nos sucedió dentro de A.A. que nos hizo posible, no solamente sobrellevar, sino disfrutar momentos de soledad ? ¿Qué cambió nuestro sentirnos solos a sentirnos a solas?

El amor y la comprensión que encontramos dentro de A.A. son una cortina protectora entre nosotros mismos y la dolorosa soledad de nuestros días de bebedores. Las primeras semanas, algunos de nosotros empleamos la mayor parte de nuestro tiempo en un club de A.A. en las Oficinas de A.A. hablando con otros. Luego se hace evidente que tenemos que ir a trabajar y de alguna manera afrontar las demandas y responsabilidades de nuestro diario vivir; tenemos miedo. ¿Nos golpeará otra vez la vieja soledad cuando estemos lejos de la presencia física de otros miembros de A.A.?

Más tarde o más temprano, practicando los principios de los Doce Pasos, encontramos dentro de A.A. nosotros mismos una cosa muy valiosa, algo interior, y es que podemos estar tranquilos ya sea que estemos en casa sin nadie más, o en cualquier lugar al que la vida nos lleve.

Los miembros de A.A. no somos inválidos emocionales que necesitamos que alguien nos coja de la mano a cada momento del día o de la noche para evitarnos una caída. Crecemos con la ayuda de Dios, tal como lo entendemos, con la ayuda de la fraternidad, del Grupo y aplicando los Doce Pasos en nuestras vidas.

Conforme transcurren las semanas de sobriedad, podemos disfrutar y atesorar los pocos momentos de soledad que somos capaces de encontrar entre la agitación y presiones de la vida de hoy en día. Cuando dejamos de tenerle miedo a la soledad y comenzamos a apreciarla y usarla como beneficio, hemos avanzado un gran trecho. Nos damos cuenta de que un poco de tiempo para estar a solas es necesario para pensar en intentar trabajar alguno de los Pasos. En la soledad hacemos nuestros inventarios. En la soledad, admitimos ante nosotros mismo la naturaleza exacta de nuestras fallas. En la soledad, nuestros espíritus buscan esa Fuerza Superior que la nuestra; en la soledad, buscamos por medio de la oración y la meditación estar conscientes de la voluntad de Dios para nosotros.

La soledad puede ser vista y sentida en muchas maneras: en el silencio de la naturaleza, leyendo poesías, escuchando música, mirando pinturas, y en la meditación. Estamos solos, pero no nos sentimos solos. Sin embargo, estas experiencias no pueden contestar todas las preguntas de nuestras mentes. Así es que regresamos al mundo del hombre.

Algunos de nosotros ansiamos volvernos creativos en alguna esfera de la vida, pero no podemos llegar a serlo o permanecer creativos sin la soledad. Una hora de soledad consciente enriquecerá nuestra creatividad mucho más que horas de intentar aprender el proceso de la creación.

Estar a solas no es fácil; algunas veces lo logramos sin más que permanecer en silencio, dejando que nuestras almas suspiren con alivio, sin palabras, hacia Dios. Esto lo podemos hacer aún en un día lleno de trabajo y en un cuarto lleno de gente y aún bajo las más difíciles circunstancias externas. Nadie puede quitarnos estos momentos. El centro de nuestro ser, la parte más interna del yo que es el asiento de nuestra soledad, es elevado hasta el centro Divino e integrado en El. Unicamente en un movimiento que nos levante primero hacia Dios y luego regresemos de El a otra persona, podemos encontrar comunión con los demás.

Aún el amor renace en la soledad, porque solamente en la soledad pueden aquellos que están solos llegar hasta aquellos de los que están separados. Una hora de soledad puede llevarnos más cerca de aquellos que amamos que muchas horas de comunicación. Podemos llevarlos con nosotros a las "colinas de la eternidad".

Houston, Texas.

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FELICIDAD

Para llegar a una definición funcional de felicidad, en mis intentos de aplicar el programa de A.A. para reconstruir una vida hecha añicos, traté primero de recordar la felicidad que perseguí en los viejos tiempos. Sospecho que para la mayoría de nosotros felicidad quería decir dicha.

En la borrachera buscábamos alegría, liberación aún de la más ligera amenaza de responsabilidad. Queríamos el aislamiento contra los apremiantes toques de atención del mundo a nuestro alrededor, una tierna hamaca sobre una lánguida nube. Y por fugaces momentos, justo antes de que se bajara el telón de la inconsciencia, nos sumergíamos dentro de ese mundo de ilusiones.

Entonces ellos dijeron, "Ven dentro de A.A. te ayudaremos a la sobriedad y conocerás la verdadera felicidad".

La sobriedad era verdadera, pero repentinamente también lo fue el mundo: un lugar inclemente y desalmado que nunca habíamos encarado antes en su totalidad. ¿En dónde estaba ese tan elogiado ingrediente llamado felicidad?

Un filósofo moderno ha dicho que la felicidad no es algo que sentimos; es algo que recordamos. Aún así, a riesgo de parecer anticuado, yo digo "soy muy feliz". Déjenme cuanto antes añadir que nada ¿de lo que ahora poseo llegó fácilmente. Para mí, ha sido y es duro de roer. Renunciar a las prerrogativas de un crónico ingobernable, nunca se logra fácilmente. Pero al principio del juego necesité definiciones.

"Serenidad", una palabra que hemos usado desde el momento en que nos abrimos paso dentro de nuestra primera reunión de A.A., me fue confusa desde el principio. Parecía significar cualquier cosa desde inmunizado, a prueba de obstáculos, hasta una bendición completamente garantizada de mantenerse sin asustarse o desanimarse cuando las cosas no están saliendo como queremos. He oído la Oración de la Serenidad como un canto ritual, como un conjuro para manejar un hechizo contra la tentación, una varita mágica para hacer desaparecer todas las cosas desagradables. Por lo que vale, mi propia definición de serenidad consistía en algo como esto:

Me parecía que la mayoría de las angustias y disturbios en las vidas de las gentes - ya fueran alcohólicos o no lo fueran - vienen de una persistencia demasiado terca en tratar de resolver problemas insolubles. Es por eso que la filosofía contenida en la Oración de la Serenidad es una de las más importantes guías de acción que me he encontrado dentro de A.A.

Aceptar las cosas que no puedo cambiar. Tan sencillo. Si el problema no puede ser resuelto hoy bien, sencillamente ignorarlo. Te garantizo que esto no es fácil siempre; requiere auto-disciplina, una facultad que es poco frecuente encontrar en los alcohólicos recientemente sobrios.

Por el otro lado, los problemas que pueden ser resueltos proporcionan la excitación verdadera de la vida. El reto diario de enfrentar los conflictos que uno se encuentra desde el amanecer hasta el obscurecer, y manejar los mismos, es estimulante.

Pero el ultimo renglón de la Oración de la Serenidad contiene el repique mayor: la sabiduría para conocer la diferencia entre situaciones solucionables e insolubles. Como uno que está muy desconfiado de su sabiduría (desde que empezó a estar sobrio, cuando menos), yo encontré que sustituir la palabra "honradez" por "sabiduría" a menudo constituye la pista hacia la respuesta que estoy buscando.

La segunda petición de la Oración de la Serenidad es con demasiada frecuencia pasado por alto. Constantemente estoy asombrado ante el número de los llamados obstáculos que he tenido que superar después de considerarlos por segunda vez, haciendo acopio de los débiles recursos que tengo, y cogiendo entonces el arado con la mano.

La Serenidad para mí, por lo tanto, es la ausencia del conflicto o insoluble. Y queda a mi decisión determinar primero cuándo, es después de una honrada mirada a mí mismo, puedo enfrentarme con un problema, luego decidir si debo tratar de resolverlo o dejarlo para otro día, o desacatarlo para siempre.

Podemos establecer metas con horizontes verdaderos, si mantenemos un reconocimiento rigurosamente honrado de nuestras limitaciones. Ganar las diarias escaramuzas incluidas en alcanzar estas metas es excitante. Estas son las verdaderas emociones.

La casa de los Locos de Adams que estoy intentando reconstruir nunca será el Taj Mahal, pero será de mi propia creación, con todos los caprichos del hágalo-usted-mismo y las manchas de las salpicaduras de sangre y los estallidos de entusiasmo que no son característicos de cualquier verdadero talento en este departamento.

Nunca cultivaré tomates del tamaño de los de mi vecino, pero mis pequeños productos miniatura tienen mejor sabor en mi mesa del que tendrían sus bellezas.

Por primera vez en mi vida, le estoy dando a mi patrón un apretón de manos honrado, y sé del calor y la satisfacción que proporciona trabajar en equipo, de contribuir con mi pequeña parte al éxito de un todo.

La única galería que mis pinturas llegarán a adornar, va desde nuestra sala hasta la puerta de entrada, pero especular en un nuevo terreno es divertido y las cosas están mejorando, aunque sea el único que puedo ver el cambio.

El presupuesto que hicimos para la escuela fue rechazado, pero al menos tuve la satisfacción de saber que presentamos una buena batalla. (¡Imagínense estar interesado hasta en una cosa así en los viejos tiempos!) Espérense para el próximo año.

Muy poco sé de la familia que perdí en la borrachera. Mi esposa y niños actuales, dividendos directos de la sobriedad, me dan la mayor de las alegrías. Nunca en mi vida, antes de A.A., había hecho realmente algo por alguien. Hasta ahora no puedo ponerme completamente en paz, porque inclusive recibo más de lo que puedo dar.

Sólo hay una cosa más hermosa que la cara de un niño de cuatro años a la hora en que está contando cuentos, y esa es la cara de su hermanita.

Así es que la felicidad para mí es plenitud, la satisfacción obtenida de saber que usted hace lo mejor que sus limitaciones honradamente valuadas, pudieron permitirle en todos los momentos de su vida.

Felicidad es la gratitud por el milagro que nos regló una vuelta más en el carrusel de una vida que una vez abandonamos.

Felicidad es crecer. Es aprender a reconocer todas las cosas que usted tiene verdaderamente. La felicidad es para experimentarla, al igual que para recordarla.

New Hartofrd, New York.

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UNA LECCION DE HUMILDAD

Dios, tal como yo lo comprendo a El, tiene sentido del humor. Uno de los incidentes que me prueba esto, fue lo que me sucedió en mayo, cuando se me pidió que dijera unas palabras en los Servicios de Día de las Madres de nuestra iglesia.

Tan pronto como empecé a pensar qué diría, "unas pocas palabras" se convirtieron en un sermón. Después de pocas horas, el sermón (al que aún le falta estar escrito) se convirtió en uno de los mejores sermones que habían sido escuchados en nuestra iglesia. Unos días después, cuando comencé a escribir el sermón, se volvió probablemente el mejor sermón que se había oído en North Bay. Y cuando pasó una semana, tenía muchas posibilidades de que se me pidieran algunos otros sermones en nuestra iglesia. Como resultado de todo esto, por supuesto, la gente de otros lugares vendría a escucharme. ¡Pensé que después sería muy probable que gentes de lugares aún tan lejanos como Sault Ste. Marie vinieran en tropel a oírme!.

No hacía aún cinco años, uno de mis más grandes miedos había sido que me muriera y que nadie asistiera a mi funeral.

Cuando llegó el momento de mi "sermón", Dios y su misericordia y sabiduría entraron en escena. Se me desarrolló una sed terrible, mayor que cualquiera de las que había sufrido cuando estaba bebiendo. Inicié mi plática, pero tenía que estar interrumpiéndola más o menos después de cada dos frases, para tomar un sorbo. Y el agua no podía extinguir esa sed. Pronto, conforme la sed se hacía más profunda, me encontré usando más tiempo en beber que en hablar. Sentí una tentación casi abrumadora de presentar a los congregados el vaso como en un brindis, diciendo, "salud".

Y entonces me llegó la luz. Entonces me penetró el mensaje. Dios me estaba diciendo, "Tú eres un alcohólico. Eso es todo lo que tú eres. No un predicador, ni un profesor, ni un orador; solamente un alcohólico, recuperándose por Mi gracia".

Y eso fue todo. Una lección enseñada con buen humor. Una lección que nunca debo olvidar: lo importante no es lo que hago o en dónde vivo o cómo me llamo; lo que sí importa es que soy un alcohólico recuperado, por la gracia de Dios, y soy un miembro de A.A.

North Bay, Ontario, Canadá.

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AVANZANDO

La mayoría de los alcohólicos que he conocido, incluyendo yo mismo, quisimos siempre sobresalir. Si no lo logramos, bueno, no hay nada tan color de rosa como los sueños de éxito y gloria que salían de la botella; esas fantasías son la envoltura y la trama de la vida de los alcohólicos activos.

Yo creo que una de las principales diferencias entre un alcohólico activo y un alcohólico recuperado puede ser expresado como una cuestión dependiente del tiempo gramatical El alcohólico activo tiende a vivir en el futuro y en el pasado. El alcohólico sobrio, usando parte de la filosofía que aprende con su experiencia dentro de A.A., vive o se esfuerza en vivir en el presente.

El Alcohólico que no bebe descubre dentro de A.A. que usted no puede avanzar hasta que aprenda a estar aquí. Descubrimos en nuestra Oración de la Serenidad que una de las cosas que no podemos cambiar es el tiempo. El Aquí-y-Ahora es la única realidad. Mientras que el mundo irreal del alcohólico bebiendo era sólo ayer-y-mañana.

La gracia de la sobriedad reside en aceptar el hecho de que el pasado ya no existe y el futuro sólo existe cuando se vuelve presente.

Pienso en cierta mañana en que me desperté y me dije que no tomaría un trago ese día. Esto ya lo había hecho antes muchas veces, y cada vez había fracasado. Pero en esa mañana, por alguna razón inexplicable, otra vez me dije que era un mentiroso; que no podía no tomar un trago ese día. Inmediatamente se montó la escena para el que fue, por decirlo de alguna manera, el día más extraordinario de mi vida; el día en que mi compulsión por el alcohol me fue arrancada.

La explicación es sencilla. Cuando me dije a mí mismo "Usted es un mentiroso", estaba pensando en tiempo presente. No dije, "si logramos no beber en la mañana, pero en la tarde te tomas un trago, serás un mentiroso". Justo entonces, recibí el privilegio de hacer algo acerca de mi situación, porque lo reconocí como una situación presente y no como una futura. Así fue como busqué a A.A. y encontré la ayuda que necesitaba. En el mismo momento en que me reconocí como un mentiroso, dejé de serlo (en esa circunstancia, al menos).

Hasta que llegué a estar liberado de la confusión y agitación de vivir bebiendo, me interesé en meditar sobre este asunto de Avanzar. En los excesos de mi ambición inspirada por el alcohol, solía imaginar que para Avanzar necesitaría ser como un buldozer sobrenatural, encajando la cuchilla para abrir su camino avanzando cuesta arriba, sumergiéndola inexorablemente en los diques de la vida, pulverizando, jadeando, resoplando, desafiante, sin importarme los obstáculos, impelido por las virtudes de la ambición y las seducciones del éxito, de ésa clase de éxito que llegaba a nosotros sin esfuerzo, salido de una botella del bar.

Yo no sabía entonces que si quería Avanzar con cierto grado de paz, yo tengo que aprender primero a estar Aquí. Hacen falta agallas para estar Aquí; se necesita auto-disciplina y resolución. Cualquiera con suficiente energía y con una idea fija puede lograr su objetivo; ejemplos: Los grandes gángsters, los dictadores, los demagogos. Pero para estar Aquí, usted debe conocer en dónde está, antes de saber a dónde va a ir. Tiene que buscar antes de poder encontrar, tiene que preguntar antes de aprender verdaderamente a buscar. Si necesita humildad para preguntar, paciencia para esperar la respuesta, y fe en que la respuesta llegará. Estas - me golpeó - no son precisamente las "virtudes" de un buldozer.

Me gusta creer que estar Aquí suministra una pista para practicar el Paso Once. No mejoramos nuestro contacto consciente con Dios, tal como lo comprendemos, proyectándonos hacia el futuro. Después de como lo comprendemos, proyectándonos hacia el futuro. Después de todo, hasta el "de Aquí hasta el más Allá", comienza con Aquí.

Manchester, Massachusetts.

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UNA FILOSOFIA PRACTICA

Por estar en el ambiente de A.A., he estado sobrio por más de ocho años. Y he recibido la ayuda de una gran cantidad de filosofía práctica, una manera de pensar que produce verdaderamente resultados.

"Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios tal como nosotros lo entendemos". El Paso Tres puede ser una rígida orden, particularmente si uno no es muy religioso o si uno tiene algunos problemas en el área de "Dios", tal como a mí me sucede. Me ayudó mucho reconstruir las frases: "Dios tal como yo no lo comprendo" y "poner mi voluntad y mi vida al cuidado de lo bueno".

Estas dos ideas permiten a un pagano como yo, descartar la cuestión religiosa y empezar a experimentar los beneficios espirituales de A.A. Para muchos de nosotros, nuestra comprensión de Dios termina en el punto frustrante de no comprenderlo a El. Fue un gran alivio para mí saber que sencillamente no tenía que comprender nada. Después de todo, para construir una cerca de madera, no tiene que saber cómo crece un árbol. Y A.A. es práctica. Intentar comprender a Dios antes de poner a trabajar el Paso Tres es una tarea que yo califico como imposible e impráctica.

Prácticamente, entonces, ¿cómo puede uno trabajar este Paso? mi sugerencia es que es útil dejar de intentar trabajarlo. ¿Por qué? porque intentar trabajar el Paso Tres puede ser sólo otra manera de intentar comprender a Dios. Una vez más, eso no es práctico.

Mucha gente está determinada a obtener cosas trabajando lo que no requiere ser trabajado. Nos convencimos de que nada bueno llega sin esfuerzo y que la auto-suficiencia es siempre mala. Mi opinión es que el Paso Tres no requiere trabajo en lo absoluto y que la mejor forma de ayudarlo es mediante el más agradable gusto personal.

Permítanme ilustrar el punto con una pequeña experiencia que me sucedió después de que había estado dentro de A.A. por cerca de un año. Mi situación laboral era, según pensé, bastante mala. Apenas me alcanzaba para irla pasando. De pronto, se presentó solo una nueva oportunidad. El nuevo trabajo requería mudarme de cuidad y era una oportunidad. El nuevo trabajo requería mudarme de ciudad y era una compañía bien conocida por contratar y despedir gentes sin contemplaciones. Sin embargo, el salario inicial sería mayor que el que estaba obteniendo, en más de una tercera parte. Mi viejo trabajo había sido una preocupación constante y poderosa para mi desde el momento en que empecé a estar sobrio; en el tiempo de la nueva oferta, había estado irritado e inquieto al respecto día y noche durante muchos meses.

Yo había estado tratando, en efecto, de cambiar la situación laboral por mi propia fuerza de voluntad, escribiendo memorándums, quejándome, intentando moldear a la compañía de acuerdo a mi propia manera de pensar. Bueno, además de mi había ahí otras cuarenta personas, y yo no las podía cambiar a todas. Ahora llegaba esa oferta y complicaba aún más mi mente. Yo no quería mudarme; estaba volviéndome parte de un gran Grupo de A.A. y había encontrado muchos amigos Alcohólicos Anónimos. Estaba indeciso entre la oportunidad de un gran salario y la seguridad de un trabajo ya existente: entre mudarme a una ciudad extraña y permanecer junto a los amigos de A.A. que había adquirido recientemente. A alguien que está en prisión, por ejemplo, esto puede parecerle que no es para preocuparse mucho; pero para mí, en esa época, fue suficiente para mandarme al doctor a que me diera medicinas para el estómago, para arruinar mi carácter y para trastornar totalmente mi vida.

Finalmente, fui a ver a un amigo dentro de A.A. quien tenía muchos años de sobriedad de primera calidad. No me habló acerca del Paso Tres - al menos, no por su nombre. Lo que me dijo fue, "¿Por qué no hace exactamente nada durante un año?" Le pregunté qué quería decir. Me aconsejó permanecer en mi actual trabajo. Me sugirió que sencillamente dejara de preocuparme si quería sentirme mejor en los siguientes días, disfruta: el lujo de no preocuparme por mi situación, aceptar cada día tal como venga y hacer lo que pareciera lo mejor en ese día de acuerdo a las circunstancias - y hacer esto por un año. ¡Piense en eso! ¡Un año sin preocuparse! Mejor que unas vacaciones pagadas.

Bien, lo hice. Estaba tan cansado de preocuparme de ese asqueroso trabajo que fue un placer sencillamente ir a trabajar cada día y no preocuparme. En otras palabras, me rendí, pero de una manera saludable. Mi carácter mejoró y así también mi trabajo. Para finales del año, había sido ascendido dos veces y también en dos ocasiones me habían aumentado el salario. Pasado un tiempo me mudé a otra compañía, pero en buenas relaciones con mis antiguos socios.

Ese fue el año más valioso de mi vida. Aprendí del modo más práctico la verdad de esa vieja y trillada frase que dice: "al único que puede usted cambiar es a usted mismo, y o al resto del mundo". Aprendí que usted puede trabajar el Paso Tres no intentando trabajarlo. Puede trabajarlo alejándose un año de las preocupaciones. Al final del año, si ha disfrutado lo suficiente el "no preocuparse", inténtelo por otro año. Cada uno de nosotros tiene que hacer algo cada día: trabajar en una oficina o una fábrica, como soldado, haciéndose cargo de una casa o cualquier otra cosa. Ninguna de nosotros tiene que comprender a Dios o preocuparse sobre las cosas que no están bajo nuestro control. Podemos complacernos a nosotros mismos dándonos el lujo de no preocuparnos. Cualquiera de nosotros puede disponer únicamente de un día; todos y cada uno de nosotros tenemos que intentarlo en nuestro propio trabajo y en nuestra propia vida familiar. No tenemos que tratar de poner en orden todo el mundo o comprender lo que no ha siquiera comprendido ningún teólogo de ninguna fe.

Nosotros sencillamente dejamos de enredarnos en los negocios de Dios, y en mi opinión, cuando dejamos de enredarnos y dejamos de preocuparnos, nosotros hemos puesto nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios (o del Bien) tal como lo comprendemos (o no lo comprendemos a El).

San José, California.

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EXTASIS

No podemos estacionarnos en un A.A. ni frío ni caliente, ni de medias tintas al trabajar los Pasos, o dedicarnos demasiado a envejecer y descansa en nuestra sobriedad de hoy. No, si queremos conservarnos sobrios.

¡No! Yo creo que tenemos que continuar buscando algo mejor que la penumbra de la rutina, mejor que una vida común, mejor que la espiritualidad mediocre. En un artículo llamado "la Búsqueda del Extasis", escrito para el A.A. Grapevine, el filósofo Gerald Heard dice, "Parecería . . . que ninguno de nosotros está viviendo en una medida suficientemente alta, como para ser capaz de enfrentar las tensiones a las que ahora estamos propensos a ser expuestos, sin que os resquebrajemos . . . El alcoholismo (como todas las adiciones) no es una base para buscar una cabal tranquilidad. Es en sí un deseo de ese éxtasis, ese "levantarse" fuera de esas cercadas lagunas de conformismo, allá donde no existen aún mapas de los océanos, en donde la única guía son las estrellas del cielo".

¿Alienta en cualquier lugar un alcohólico sobrio para quién este pasaje no sea de un profundo significado?.

Hace algunos años me encontraba sentado en un bar de Nueva York hablando con un periodista que acababa de perder otro trabajo a causa de su bebida. Estaba interesado en mi historia como A.A. Pero se encendió como un árbol de navidad, iracundo, perdiendo el interés en cualquier cosa que se refiera a regenerarlo a él . . . ese día.

Se me vino una idea. Dije, "Sabes H., creo que uno de los grandes placeres de fugarse mediante la bebida, es esa sensación de encontrarse a muchos kilómetros de distancia de los idiotas. Tú estás caminando por diferente ruta, con diferente horario, diferente música, con una excitación realmente existencialista, en el filo de la navaja entre placer-dolor, progreso-desastre". Y más cosas con el mismo efecto.

Me di cuenta que el fin tenía un atento escucha H. dijo que así era exactamente la situación. Lo que le atraía era vivir muy lejos de todo, con desastres o sin ellos. Vivir como lo idiotas era un aburrimiento, un arrastrarse por el suelo, una maldición imposible.

Ahora creo que ése completamente infructuoso esfuerzo de Paso Doce (rezo porque H. pueda ahora estar dentro de A.A. en algún lugar) me ayude a mí. Desde entonces nunca dejé de estar consciente del hecho de que, como un alcohólico, era mejor no fijar mi puntería en ser yo como los demás, sencillamente tan común, tan indolente. De hecho, yo no sé realmente como es un ser común - o sea, un no alcohólico - así es que no debo dejar que en mi mente se establezca una idea falsa de cómo vivir normalmente. No; déjenme adherirme por un momento a la opinión del Sr. Heard. Su énfasis está hecho para mí. Si como un alcohólico voy a "levantarme fuera de esas cercadas lagunas de conformismo" y permanecer sobrio, - ¿cómo lo voy a hacer? - ¿Uniéndome a una guerrilla? ¿Yéndome de hippie? ¿Dedicándome al Yoga?

Bueno, yo tengo una respuesta: practicando los Doce Pasos. ¿Insípidos? ¿He intentado practicarlos? No lo intenté mucho por cierto en lo que se refiere a los tres primeros Pasos durante mis dos primeros años dentro de A.A. Mi opinión sobre los nueve Pasos restantes era que sólo estaban ahí para completar el cuadro: eran más bien piadosos que prácticos. Uno no necesitaba forzosamente ir tan lejos y cosas por el estilo.

Pero tuve, durante mi jornada, un poquito de mala suerte. Me sentí dentro de un torbellino: trabajo, salud, familia, todos parecían correr sobriamente alocados al mismo tiempo. Y fui impulsado (ahora lo veo como si por una fuerza espiritual) a intentar los Pasos Cuatro y Cinco, inventario y confesión. No hice un buen trabajo. Escribió una parte del inventario, pero no todo. Dije alguno de mis errores, los más agobiantes, pero todos. A pesar de ésos, obtuve de ellos un excitante año de progreso espiritual. En alguna forma importante, había cambiado.

Entonces vino una baja en el ritmo, como evidentemente tiene que suceder siempre. Empecé a creer que los Pasos Seis y Siete requerían más trabajo. Interesante, Difícil. Existencialista. El filo de la navaja de desastre-progreso. Una nueva y extraña presencia de Dios y de mí mismo.

Me di cuenta de que no puede haber "laguna de conformismo" para el hombre que se encara a sus defectos de carácter, los confiesa, llega a estar listo para cambiarlos y le pide a Dios que se los cambie.

¡Dinamita! ¿Me atrevo a prender la mecha? ¿No puedo hacer algo así como dejar que todo pase de largo, y quedarme en un promedio de manera de vivir, modesto, tranquilo, corriente, no muy espiritual? Después de todo X puede hacerlo, también Y y también Z.

¿Pero ellos, son alcohólicos? Bueno, no lo son. Y, en realidad, ¿Sé algo acerca de sus vidas espirituales? Bueno, no lo sé.

Regreso hacia mí mismo. Necesitaba ser otro. Esa es la razón por la que bebía. Y aún necesito ser otro. Habiendo probado el tóxico camino de las drogas, y en exceso, déjenme intentar el "remedio" (en palabras de Heard) camino de los Pasos, el camino de la salud y la alegría. Los Pasos son la medicina especifica para aquello que está equivocado (o correcto, eso no importa) dentro de mí: el alcoholismo. Ellos son el camino para ser otro . . . y cuerdo por el mismo precio.

He llegado hasta el punto: ahora sé que lo que está implícito al practicar el programa de A.A. en su totalidad, tal como lo transmitieron los primeros A.A., no es la perspectiva de volverme un santurrón. Es en cambio la "amenaza" de estar verdaderamente vivo, consciente y aún quizás en éxtasis. Estoy convencido que si no acepto todo lo que este programa ofrece (o demanda), y en su lugar me alejo de el como si fuera algo de más precio de lo que negocié, podría emborracharme.

En otras palabras, si no trabajo seriamente y en su totalidad los Pasos de A.A., no puedo esperar encontrarme "dentro del programa".

Vermont.

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"NINGUN HOMBRE ES UNA ISLA"

Estaba espiritualmente en bancarrota mucho antes de que A.A. entrara en mi vida y mucho antes de que el alcoholismo, como un parásito bajo mi piel, tomara posesión de mí. Yo no tenía nada, ninguna fe a que aferrarme. No tenía fe en el hombre, porque al ir progresando mi deber había perdido la fe en mí misma. No confiaba en nadie, porque los demás no eran más que el mero reflejo de mí misma, y yo no podía confiar en mí.

Logré la sobriedad dentro de A.A., y, como un milagro, el cálido torrente de la verdad que tanto había temido durante tanto tiempo me inundó, y ya no volví a tener miedo. Comencé a preguntarme por que. Junto con la sobriedad, algo nuevo había entrado en mi vida.

Comencé a tener interés por otros. Esta expresión "interés por otros", junto con su hermana consideración, eran para mí una cosa extraña. Había creído que era capaz de enamorarme; me había considerado una madre amorosa; pero estas emociones, ahora lo comprendo, habían sido reflejos de mi propio egoísmo. Nada penetró dentro de mi ser. Comencé, temprano con mi sobriedad, a sentir compasión por otros borrachos, luego por mis hijos, luego por mi ex-esposo. Esta compasión, un sentimiento acompañado posteriormente de amor, abrió la puerta de una inmensa ciudadela dentro de mí que siempre había estado herméticamente cerrada.

Pero lo extraño ahora, en la sobriedad, era que no estaba yo regresando a mi estado anterior. No estaba reasumiendo aquel "estar bien" que yo había dejado cuando comencé a beber anormalmente. Iba estando, como oí decirlo una vez, "mejor que bien". Escudriñando (veía el Paso Cuatro) dentro de mi propia personalidad, encontré un nuevo ser dentro de mí. Nunca había estado ahí antes, ni siquiera en mi niñez. Debió haber crecido en dónde estaba una piedra o un agujero vacío.

Algo estaba ahora echando raíces. Comencé a sentir por otros, a ser capaz, por muy breves momentos, de "ponerme en sus zapatos". Nuevos mundos se abrieron ante mí. Comencé a comprender mi posición en el mundo. Yo no era el centro del universo. (¡qué calamidad me pareció descubrir eso!) Yo era una parte de un misterio gigantesco, maravillosamente misterioso. No podía probarlo, porque no sabía nada acerca de él. Sólo podía dar vueltas a su alrededor con una curiosidad infantil, Y aún estoy dándole vueltas. Nunca descubriré, ni lo hará ninguno de nosotros, los secretos del universo. Pero podemos aceptar sus misterios, la parte que tenemos en ellos, y nuestras vidas y muertes; como algo espiritual más allá de nuestra comprensión.

Comencé a observar a mis hijos. Eran gente pequeña, importante. Me di cuenta de que mientras estaba bebiendo, no los había tratado más que como a pequeñas máquinas que yo había creado, como si yo hubiera sido parte de un juego de Mecano y hubiera estado orgullosa de ello. Al ir cambiando mi manera de tratarlos, los vi empezar a madurar, a enfrentarse a al realidad de la vida tal como ésta es. Extendí una mano para ayudar a alguien, aunque sólo escuchando algunas veces, y sentí una extraña satisfacción al ser capaz de ayudar: ¡un descubrimiento increíble para mí!.

Aprendí mi propia versión de lo que es la espiritualidad. No significa que tengo que ser como los santos que dicen tener consejos directos y visiones de Dios. Significa que tengo que interesarme por mis semejantes; únicamente a través de esto puedo recibir la gracia de Dios, Mi Poder Superior, porque como dijo John Donne, mucho antes de A.A., "ningún hombre es una isla".

Comencé a sentir seguridad en mis nuevos sentimientos espirituales, hasta que fue sacudida una noche por un amigo de A.A. quien me dijo "muy bien, así es que puedes aplicar a tu vida personal el Paso Tres y una fe espiritual en Dios, pero ¿cómo puede aceptar las terribles calamidades que suceden alrededor de nosotros todos los días?".

Me enfrentaba otra vez, peligrosamente, con los interrogantes de mi religiosa, pero no espiritual, infancia - ¿cómo puedo aceptar una fe en u Dios quien permite esos monstruosos crímenes contra el hombre, a pensar, llena de miedo, sobre la muerte y el sufrimiento, no el mío, sino el de toda la humanidad. Comencé a dudar demasiado de mi nueva fe - comenzó a invadirme el pánico. Comencé a buscar las respuestas fuera de la literatura de A.A.

Afortunadamente para mí, antes de que hubiera leído demasiado acerca de las creencias espirituales (un área que sólo estaba llevándome a la confusión), me di cuenta de que estaba pidiendo demasiadas cosas y demasiado pronto.

Prudentemente, dejé los libros de filosofía para mentes más capaces que la mía. No podía arriesgarme a llegar a una mayor confusión mental. Regresé a las enseñanzas de A.A., las cuales ya me habían salvado de una vida de tormentos.

No necesitaba buscar más allá de los Doce Pasos y de las fortalecedoras palabras de la Oración de la Serenidad. "De aceptar las cosas que no puedo cambiar". Mi respuesta personal está ahí en la palabra "aceptar". Aceptar el lugar del hombre en la escena universal. Aceptar mi vida como una diminuta partícula del todo. Ninguno de nosotros puede nunca profundizar las glorias y las regiones desconocidas del universo. Pero podemos vivir sobre la tierra y amarnos los unos a los otros. Podemos dejar que nazca en nosotros el interés por otros, la compasión y la consideración, y observamos como crecemos. Con las herramientas y las instrucciones de señales de Alcohólicos Anónimos, podemos aprender un poco de este precioso regalo: nuestra puerta de entrada a la espiritualidad humana.

Nueva York.

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