Volviendo a pasar por el corazón
- No podemos pretender tener una vida alterada y poder
vivir la oración. El principal error de nuestros días es
pretender manipular nuestra relación con Dios. Por eso, tenemos
que pasar de participar en un taller de oración a tener una vida
personal de oración.
- A la oración hay que dedicarle tiempo... y cambiar
de tiempo, porque hay que recuperar la mentalidad del agricultor:
hace todo lo que esta en sus manos y despues espera...
- La oración cristiana no es un ejercicio de
concentración o de introspección, sino un encuentro con
aquél que vive en lo más profundo de mí mismo, un
diá-logo.
- Ese encuentro es amoroso, porque la oración,
como decía Sta. Teresa, es el encuentro de amistad con Aquél
que sabemos que nos ama. Por tanto, hay que pasar del plano intelectual
al espiritual. ( no se ama con la cabeza sólo ). La oración
transforma,porque el amor es lo único que nos cambia. El amor es,
además, nuestra raíz más profunda (cfr. Gn 1): la
oración es un desarrollo de nuestra vocación más
verdadera.
- Para orar hay que hacerlo con toda la persona,
incluso con el cuerpo.
- La oración presupone el silencio, como
capacidad de escucha; si es un verdadero diálogo, y es con
nuestro Creador, primero hay que escuchar... después habrá
tiempo para hablar.
- Por eso es necesario recuperar actitudes como la
capacidad de admirarse, de compasión, de dar gracias, etc. Hay
que superar el utilitarismo, la manipulación, la autosuficiencia
o el egocentrismo.
- La experiencia tenida en el tiempo de oración
tiene que ser analizada (el discernimiento). En nosotros
tenemos que conocer las voces interiores... Para eso es importante
poderse contrastar con alguien experimentado (el acompañamiento
espiritual).
OBJETIVOS
- Iniciar en la contemplación como tratamiento
de textos e imágenes en la oración.
- Asumir la figura central de Jesucristo como hilo
conductor para colaborar a una mayor conformidad con su persona, fin de
la vida cristiana.
- Continuar la línea de discernimiento iniciada
en el primer curso.
- Iniciar en la lectío divina y
la liturgia de las horas, ya que no conseguimos hacerlo el año
pasado.
- Favorecer una mayor autonomía en la oración,
a través de un compromiso de oración durante la semana y
la puesta en común de lo vivido.
ORACIÓN
DESCANSAR EN LA ORACION
Cansado vengo, mi Señor, cansado.
De la vida, con su lucha,
de la oración, con su agonía,
de mi propio corazón, siempre,
tan frágil, tan iluso, tan duro.
Tu eres mi descanso, Bien mio.
Cansado vengo, mi Señor, cansado.
Cuando me siento amenazado por mis miedos,
cuando levanto murallas ante el prójimo,
cuando me presento ante ti cerrado sobre mí.
Tú eres mi descanso, Dios mío
Cansado vengo, mi Señor, cansado.
A veces sin razón alguna,
arrastrando mi propio vacío,
mis ojos fijos en ti,
mi Amado, deseo de mi alma,
tú, Señor Jesús, mi paz.
Déjame reposar en tu corazón,
rodéame con tu brazo,
dame de beber de tu copa,
que vengo cansado, mi Señor, cansado.
Y tú eres mi roca y mí
agua viva,
mi dulzura y mi aguijón,
mi esperanza y mi Reino,
Dios Salvador mío,
Padre.
Javier Garrido
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