La contemplación

¿Qué es?

Contemplar es mirar, admirar, reconstruir una imagen móvil o fija, recrearme en ella, aplicar toda mi sensibilidad a la realidad concreta e histórica, en nuestro caso de Cristo, percibir su impacto y dejarme transformar por ella, no a modo de conclusión moralizante, sino a modo de enamoramiento, que por el poder salvífico de lo contemplado, me cambia desde dentro y desde ese cambio interior me hace ver las cosas y actuar de un modo nuevo.

La imagen es muy importante en la vida cotidiana del cristiano (Navidad, Semana Santa...) Con ella captamos un sentido global que intuimos, hacemos una experiencia con mayor fuerza que cualquier discurso.

La tradición ha dado siempre mucho valor a esta visión que nos identifica con lo que contemplamos. Si el objeto es además “la imagen” de Dios y nuestra mejor imagen, la contemplación del Jesús concreto de los evangelios es un camino de transformación esencial en la vida de un cristiano.

Dificultades

+ Superar el discurso: cuando pensamos la realidad la analizamos, la diseccionamos y nos apoderamos de ella; en la contemplación el sujeto, al contrario, de deja apoderar por una imagen que lo trasciende.

+ Superar la eficacia consumista: las imágenes no se consumen, porque están siempre ahí, y nos llaman siempre a una radical novedad. La contemplación es una tarea que exige aceptar el ritmo del cambio y la transformación, con paciencia, constancia y sencillez.

Condiciones

“estar con”, “saborear”, “imaginar”, “oír”, “ver la acción”, “parar la acción”...


ORACION

El ciego Bartimeo (Mc 10 46-52)

Llegaron a Jericó; al salir de la ciudad con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mi!

Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:

Hijo de David, ten compasión de mi!Jesús se detuvo y dijo:

Llamadlo. Llamaron al ciego, diciéndole: Ánimo, levántate, que te llama. Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo:

¿Qué quieres que haga por ti? El ciego le contestó: Maestro, que pueda ver.

Jesús le dijo: Anda, tu fe te ha curado. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

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