Contemplamos una imagen

Junto con las escenas narrativas, las imágenes son el canal principal para la contemplación. Este año usaremos obras de arte de distintas corrientes y los iconos rusos que merecen un tratamiento aparte.

La imagen tiene una fuerza especial pues nos entran por los sentidos; de eso es consciente la cultura contemporánea con los medios audiovisuales y que corre hacia canales que cada vez nos implican más (la realidad virtual). Una imagen vale más que milpa/abras, decimos con razón.

Cuando la imagen es arte tenemos de ella una experiencia estética, que es la antesala de la experiencia espiritual. Podemos, sin embargo, con una actitud determinada y con el hábito riguroso, dar el paso a la dimensión espiritual. Conviene que nos iniciemos en un método apropiado p&a hacerlo.

Para ello hay que liberar la mirada. Es un proceso que yo definiría como el paso de los sentidos externos a los sentidos interiores, espirituales o la mirada de fe. Desde la lógica de la encarnación tenemos que aceptar que la experiencia interior se inicie (nos capte) desde la admiración de la belleza externa. Pero hay que alcanzar un nivel más profundo que transmite la obra; si el dedo apunta a la luna, no mires al dedo.

MÉTODO

1.Observar

Tenemos que contemplar en silencio, sin prisas, sintiendo la imagen, dejándote impregnar por ella, mirando el conjunto. En ocasiones miramos sin ver: conviene pararse.

2.Reconocer (en común)

Todavía sin ver en ella una obra religiosa; reconocer las cosas que hay en la obra, leyéndola como si se tratara de una página, de arriba abajo, de derecha a izquierda. Nos fijamos en las líneas, en los colores, en las figuras, los detalles, los contrastes, etc. Si tenemos conocimientos de arte nos puede ayudar mucho.

3.Interpretar

¿A qué texto se refiere la imagen? O si no es religiosa la obra, ¿qué texto me puede ayudar a interpretarla? ¿Cómo ha traducido esa narración y la ha plasmado en su obra? ¿Qué experiencia religiosa esconde? ¿Le pondrías título?

4.Sentir

Volvemos al clima de silencio; me dejo influir así por la obra interpretada. El conjunto y los detalles... Ver, sin ver... Alternando los ojos abiertos y cerrados para saborear lo que estoy viviendo. La realidad de la obra penetra en mí.

5.Aplicar a mi vida

Poco apoco me voy identificando con los personajes, me van surgiendo recuerdos de mi vida... Y voy concluyendo en una oración personal.

IMAGEN

Caravaggio, La vocación de S Mateo, (a.1591-1593), Iglesia de S. Luis de los franceses, Roma.

Caravaggio, maestro tenebrista, juega de manera admirable con la luz y las sombras. Esa cualidad se muestra de manera admirable en esta obra que le encarga Matteo Contarelli en 1565.

La escena compleja, con hasta siete personajes, se centra en ese Cristo que irrumpe en la taberna y apunta con el dedo a S. Mateo. La luz, que penetra desde atrás de Jesús, potencia su gesto. Cristo, la luz, penetra en las tinieblas del mundo. Las diversas actitudes de Mateo y sus compañeros ilustran las distintas formas de reaccionar ante la presencia del Salvador.

Mt 9,9: Salió Jesús de allí,. vio al pasar un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos y le dijo: “Sígueme” Él se levantó y lo siguió.

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