Con su Bautismo, Jesús da inicio a su vida pública. Según el evangelio de Lucas, cuando Jesús comenzó su ministerio tenía unos treinta años (3, 23). Su primo Juan llevaba ya tiempo viviendo en el desierto y predicando la conversión como preparación de la llegada del Mesías. Jesús, aprovechando un bautismo general (Lc 3, 21), se hizo bautizar por él. Es un relato simbólico donde se cruzan muchas alusiones a otros momentos de la Historia de la Salvación; la presencia de las aguas y la paloma nos evoca el diluvio (El Espíritu Santo, descendiendo sobre las aguas primordiales, suscitó la vida; descendiendo sobre las aguas del Jordán, suscitó el segundo nacimiento de la nueva criatura, como explica Evdokimov); la inmersión y emersión en el Jordán, son signo de su muerte y resurrección; la Tradición cristiana relaciona el Bautismo con la Navidad, como dijo 5. Jerónimo: El Hijo de Dios vino al mundo de manera oculta en su Navidad; en el Bautismo apareció en modo manifiesto. Esta fuerte carga simbólica no impide que Jesús realmente, como señalan los expertos, descubriera su vocación e iniciara su vida pública en el entorno de los seguidores de Juan el Bautista.
Icono griego del s. XIV. Como en todos los casos, es un esquema normativo, seguido por todos los autores.

La imagen está dividida en dos partes por un eje central formado por el rayo del Espíritu, que deja intuir al Padre en lo alto, la figura desnuda de Jesús en el Jordán y dos figuras humanas que se intuyen en el fondo oscuro. A la izquierda, la figura de Juan Bautista que bendice con una mano al Salvador y con la otra las aguas. A la derecha, tres ángeles sirven a Jesús. El detalle del paño en las manos no es una toalla para secar su cuerpo, sino un paño, signo de respeto y adoración, para no tocar el cuerpo de Jesús
La escena del Bautismo es una unción ministerial. Jesús acepta la misión que el Padre le tiene encomendada y Éste responde enviándole su auxilio. El Espíritu desciende y posee a la persona, que desde entonces queda investida de su poder. El evangelio de Lucas insiste que, desde entonces, Jesús actuará movido por el Espíritu.¿ Cuál es su misión?
El icono lo muestra admirablemente, pues ha hecho del Jordán una imagen de la sepultura: el fondo oscuro, la presencia de los dos personajes, asemejan este icono al de la Resurrección. Jesús, en su humanidad, desciende al sheol, el lugar de los muertos, para liberarlos.
Un himno de la liturgia lo expresa con belleza al poner en boca del Señor las siguientes palabras dirigidas a Juan Bautista: Profeta, ven a bautizarme, que tengo prisa en hacer desaparecer al enemigo, escondido en las aguas, al príncipe de las tinieblas, para liberar al mundo de sus redes dándole la vida eterna.
Precisamente porque Jesús se ha puesto en la fila de los pecadores mostrando su lado más humano, tal como lo muestra su desnudez, se produce la verdadera Epifanía de la Divinidad: el Padre lo manifiesta como su Hijo predilecto, mientras desciende el Espíritu en forma de paloma. Por eso lo adoran los tres ángeles como a Dios. La divinohumanidad de Cristo es una revelación fundamental que aprendemos de la sensibilidad oriental.