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La palabra graffiti, viene del italiano, y es un sustantivo plural, que significa garabatos en la pared.
Graffitis murales son una fusión de texto y dibujo, de características propias y particulares.
Considerado vandalismo por algunos, manifestación artística por otros, está definitivamente incrustado en el paisaje urbano.
Surgido por las noches en medio de la clandestinidad, tuvo sus inicios a finales de los años “60”, en New York, con los denominados tags, que eran jóvenes que escribían sus nombres (en general, apodos) en los muros del metro de New York. Uno de los fundadores, fue el joven de 17 años, conocido como Taki 183, que garabateaba su tag(firma) en los muros y vagones del metro, mientras realizaba sus recorridos como mensajero.
ANTECEDENTES-
El más lejano, lo constituirían las pinturas rupestres, realizadas sobre las paredes de las cavernas, con intenciones mágicas.
Posteriormente, en Roma, los ciudadanos dejaban constancia de sus protestas en los muros públicos, con el fin de compartirlas con los demás.
GRAFFITI-
El graffiti debe diferenciarse de las demás manifestaciones murales, como son las pintadas urbanas, que generalmente constituyen una reivindicación político-social, la cartelería publicitaria, y otras intervenciones urbanas.
El graffiti constituye una verdadera cultura, con su estilo propio, que lo hace reconocible de entre las demás expresiones murales. Es una muestra de rebeldía juvenil, de diálogo de las voces silenciadas por la sociedad de los adultos, que responde y discrepa con las normas establecidas, y lo hace de un modo propio y creativo, fresco y furioso. |
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En los comienzos del graffiti
cualquier instrumento servía para realizarlos. Fue famoso el caso de Pray, que utilizaba una llave para escribir su nombre en todo metal pintado que encontraba. Luego se descubrió que Pray, era el apodo de una dulce ancianita que garabateaba su nombre por New York. Los graffitis murales han sido plasmados con diferentes materiales, la tradicional pintura aplicada a pincel, el rotulador (los primeros que se usaron, fueron los Pilot, luego los Edding, y otras marcas), hasta el descubrimiento de las ventajas del spray (con su variedad de colores y su practicidad). Partiendo de las representaciones más simples, como lo eran los primeros tags, hasta las más complejas, que incluyen elaboradísimas escenas. Se da una suerte de diálogo entre el autor del graffiti y el espectador, donde el primero maneja una simbología que el espectador debe decodificar. Esta comunicación depende del grado de legibilidad de la obra, o de la repetición de elementos, que posibilite por familiaridad con los símbolos, su interpretación. Con tres décadas en su haber, el graffiti ha dejado de ser una moda, para convertirse en una muestra cultural establecida. |