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1.- Los líderes:
¿nacen o se hacen?
AUTOR:
Alexis Codina
TEMA:
Liderazgo
En un comentario sobre
el artículo
“Dirigir liderando”,
publicado en este portal en diciembre pasado un
lector de Venezuela planteó “...la única duda que
tengo es si un líder nace o se hace...”. Es una
pregunta obligada en cualquier actividad académica o
de capacitación gerencial en el que se aborde el
tema de liderazgo. La duda no ha escapado al interés
de los especialistas, que se han dedicado a realizar
diferentes investigaciones y a formular teorías y
experiencias sobre el asunto.
Robbins reconoce que “...la literatura sobre
liderazgo es voluminosa y mucho de ella es confuso y
contradictorio”. Para facilitar el camino a
través del “bosque” analiza tres enfoques que se
utilizan para explicar lo que hace que un líder sea
eficaz. El primero es la búsqueda de las
características personales universales que los
líderes podrían tener en algún grado mayor que los
que no son líderes. El segundo trata de explicar el
liderazgo en términos de comportamientos que uno
puede observar. El tercero observa los modelos de
contingencia, para explicar lo inadecuado de las
teorías anteriores.
De los tres, el que podría acercarse más a la idea
de que los líderes “nacen”, es decir que el
liderazgo tiene un basamento genético es el primero,
que se llama la “Teoría de los rasgos”. Sobre esto,
Robbins informa que una revisión de 20 estudios
diferentes identificaron cerca de 80 características
de la personalidad, pero sólo 6 fueron comunes a
cuatro o más investigaciones. Estas características
en las cuales los líderes tienden a diferir de los
no líderes son: la ambición y la energía, el
deseo de dirigir, la honestidad e integridad, la
seguridad en uno mismo, la inteligencia y el
conocimiento relevante sobre el trabajo.
Tanto Robbins como otros especialistas desechan los
resultados de estas investigaciones y de la “Teoría
de los Rasgos”. Entre las razones que aducen
destacan cuatro:
-
Pasan por alto las
necesidades de los seguidores (un liderazgo es
efectivo sólo si “conecta” con las necesidades e
intereses de los seguidores).
-
No ponen en claro
la importancia relativa de varias
características.
-
No separan la
causa del efecto (por ejemplo, ¿son los líderes
seguros de sí mismo, o su éxito como líderes
fomenta la seguridad en sí mismos?).
-
Ignoran los
factores situacionales (un tipo de liderazgo
puede ser efectivo en unas circunstancias y en
otras no serlo).
Bennis y Goldsmith son más directos en sus
conclusiones. En Learning to Lead, uno de los
trabajos recientes más interesantes sobre liderazgo,
analizan lo que consideran “Mitos sobre el
liderazgo” en lo que incluyen lo siguiente, con sus
comentarios correspondientes.
-Mito 1- El liderazgo es una habilidad natural.
Nada más lejos de la verdad. Todos tenemos algo
potencial de liderazgo. Unas personas pueden ser
líderes en una organización y en otras no.
-Mito 2- Los líderes nacen, no se hacen. Muchas
investigaciones demuestran que en determinadas
condiciones, se convierten en líderes personas que
no se habían identificado como tales hasta ese
momento. La mayor parte de las capacidades y
competencias del liderazgo pueden ser aprendidas, si
existen los deseos y la voluntad de aprenderlos. Lo
cual no quiere decir que es fácil y que "cualquiera"
puede convertirse en líder.
-Mito 3- Los líderes son carismáticos. Algunos
si, otros no. Nuestra experiencia es que el carisma
es más el resultado de un liderazgo efectivo que a
la inversa. Un efectivo liderazgo incrementa la
atracción de los seguidores.
-Mito 4- Los líderes existen sólo en los niveles
altos de una organización. Esto es falso, se
pueden encontrar en cualquier nivel.
-Mito 5- Los líderes controlan, mandan, manipulan a
otros. El liderazgo es tanto el ejercicio del
poder como el "enriquecimiento" de otros (empowerment).
Los líderes se apoyan más en la atracción que en
"empujar".
Durante los últimos 50 años Peter Drucker se dedicó
a analizar el papel del líder, su comportamiento,
sus metas. La primera de las conclusiones que
extrajo de ese prolongado estudio es que, aunque
los líderes natos existen, son demasiado escasos
para las necesidades urgentes actuales. El
liderazgo, por tanto, puede – y debe – aprenderse,
concluye Drucker.
La segunda conclusión a la que llegó es que no
existe tal cosa como una "personalidad" de líder.
Tampoco existen los "rasgos" o las "características”
de líder. "Entre los líderes más eficaces que
conozco", dice Drucker, "y con los que he
trabajado durante 50 años, algunos se encierran en
su oficina y otros son demasiado gregarios”.
Algunos – no muchos – son "buenos tipos" y otros son
rígidos y autoritarios. Algunos impulsivos y
rápidos, otros estudian la situación y se toman
siglos para llegar a una decisión. Algunos son
cálidos, otros distantes, algunos vanidosos, otros
retraídos y modestos. Algunos tienen el don de saber
escuchar, mientras que otros son “lobos
solitarios que no escuchan más que su propia voz”.
Lo único en común es algo que no tienen: carisma,
concluye este gurú.
Para Drucker, los mejores líderes saben cuatro cosas
simples.
-
La única
definición válida de líder es que se trata de
alguien que tiene seguidores.
-
Un buen líder no
es alguien a quien se "ama" o se "admira".
Liderazgo no es popularidad, liderazgo es
resultados.
-
Los líderes son
muy visibles. Dan el ejemplo.
-
Liderazgo no es ni
rango, ni privilegios, ni dinero. Liderazgo es
responsabilidad.
Los líderes de verdad son hacedores, no
predicadores. Delegan cosas, muchas cosas, pero no
delegan la única cosa que pueden hacer con
excelencia, la única cosa que marca la diferencia,
lo que define las normas o aquello por lo que
quieren ser recordados. Eso lo hacen.
Pinchot cree que a
medida que aumenta la proporción de trabajadores del
conocimiento en una organización, aumenta también la
necesidad de líderes. Hace falta gente que innove,
que vea las cosas desde nuevos ángulos, que
reaccione ante los clientes cambiando la forma de
hacer las cosas.
En las investigaciones
de Kotter sobre ¿Qué hacen los líderes? identificó
lo que considera que son los “requisitos para un
liderazgo efectivo” que son: conocimientos del
sector industrial y de la organización, relaciones
en la empresa y en el sector industrial, reputación
e historial, potencial y habilidad, valores
personales y motivación. Cuando analizó de dónde
proceden los atributos necesarios para estos
requisitos llegó a la conclusión de que “un
número sorprendentemente elevado de dichos atributos
se desarrollan en el trabajo, como parte de la
carrera profesional”, es decir que no se nace
con ellos, sino que se desarrollan.
En las investigaciones
de Goleman, Ryback y Weisinger sobre el papel de la
inteligencia emocional y su impacto en el trabajo
directivo llegan a la conclusión de que la mayoría
de los aptitudes de la inteligencia emocional que
tienen un impacto positivo en el liderazgo son
aptitudes adquiridas, que se pueden aprender y
desarrollar, por tanto, no son congénitas, no se
nace con ellas.
Estos son los
resultados de muchas investigaciones y los criterios
de especialistas muy destacados, no sólo como
académicos y estudiosos sino también como
consultores de una diversidad de organizaciones. Sin
embargo, ¿por qué todavía pensamos que el liderazgo
es una cualidad innata, que “hay que nacer con
ella”?. En los cursos, talleres y consultorías en
los que trabajo el tema de liderazgo siempre surge
esta duda. Pienso que es el resultado de la
mitificación que hacemos de lo que es un líder,
pensando en personas que han ejercido una gran
influencia, en la historia, en las organizaciones, o
en nuestra propia formación. Los idealizamos de tal
manera que nos parece imposible poder usarlos como
modelos para orientar nuestro comportamiento y
acciones.
El liderazgo no hay que verlo en esos niveles “tan
lejanos y excepcionales”. Un buen maestro, o un buen
padre, ejercen funciones de liderazgo muy
importantes, educan, crean valores, modelan
comportamientos, sirven de modelo, en fin, tienen
“seguidores”.
Hay muchas evidencias
de personas que, hasta determinado momento, han sido
“normales”, que no han mostrado capacidades
especiales para ejercer un liderazgo efectivo. Sin
embargo, en determinados momentos han tenido que
enfrentar situaciones que han revelado sus
potencialidades. Esto puede conocerse en numerosos
libros que presentan relatos de la segunda guerra
mundial, donde un pelotón ha perdido a su jefe, ha
resultado necesario y ha surgido un líder dentro de
los que quedaban. Muchas veces, las circunstancias
“hacen” a los líderes y no al revés, como se piensa.
Para ejercer un
liderazgo efectivo hace falta determinadas
cualidades, como para aprender idiomas, destacarse
en un deporte, ser un buen profesional, o cualquier
otra actividad. Pero, las experiencias demuestran
que, la voluntad, el estudio, y la constancia son
capaces de desarrollar capacidades que pueden suplir
la ausencia de determinadas “cualidades naturales”.
Recuerdo que, cuando joven, yo practicaba
gimnástica, un deporte muy complejo que requiere
muchas habilidades, dominio de la técnica,
elasticidad, etc. Un miembro del equipo con el que
practicaba presentaba muchas dificultades en la
mayoría de los ejercicios, tenia poca flexibilidad,
sus movimientos eran torpes. Todos pensamos que
sería el de peores resultados. Sin embargo, era el
más constante de todos nosotros. Cuando terminábamos
el entrenamiento se quedaba repitiendo los
ejercicios muchas veces, entrenaba los días de
receso, iba a las competencias de los más avanzados
y les preguntaba muchas cosas. Al final, fue uno de
los que mejores resultados obtuvo. Logró suplir su
“falta de condiciones naturales”, con la pasión que
tenía por el deporte, con la constancia y con la
dedicación. Esa puede ser una enseñanza importante.
www.deGerencia.com,
( Online:
http://www.degerencia.com/articulos.php?artid=704
)
2.- Título:
EL LÍDER NACE O SE HACE...
Autor: María Luisa Mateo
Fecha: 17/05/2005
Haciendo un repaso a
la literatura que trata sobre el tema de liderazgo,
encontramos dos enfoques que se derivan de la
pregunta : “El líder, ¿ nace o se hace?”
Así, una primera
línea de opinión también conocida como enfoque
personalista, vendría representada por aquellos
autores que consideran que un líder nace. Aquellas
personas que no sean “ líderes naturales” y posean
carisma, difícilmente adquirirán por aprendizaje
estas cualidades, puesto que el liderazgo es una
cuestión de personalidad.
La otra, es una
perspectiva situacional y defendería la idea de que
es la situación la que determina la aparición de un
líder en el momento oportuno.
De estas dos
perspectivas, saldría una tercera, que aunque apunta
que no existe un retrato robot de líder, puesto que
el liderazgo es adaptativo (depende de la
situación), si que tendría como base unos rasgos que
deben ser comunes a todos y que esbozarían el perfil
de líder más idóneo.
Según D. Goleman,
doctor en Psicología por la Universidad de Harvard,
la tarea del líder exige un amplio abanico de
habilidades personales que vendrían incluidas en
tres grupos de competencias que mostramos a
continuación:
- Primer grupo:
Motivación de logro, confianza en sí mismo y
compromiso.
- Segundo grupo:
Influencia, conciencia política (control de todas
las corrientes de opinión existentes en el seno de
su grupo) y empatía
-Tercer grupo:
Habilidad para sacar el máximo partido de una
situación, esto es, capacidad de pensar
estratégicamente, recabando la mayor cantidad
posible de información y articular un plan de acción
claro y convincente.
Así, el primer y
segundo grupo serían competencias emocionales y el
tercer grupo habilidades más técnicas o de gestión.
Con lo cual observamos la importancia del aspecto
emocional que adquiere el liderazgo en su definición
y posterior desarrollo.
El primer grupo
de competencias alude al líder como guía. Es
la persona que tiene clara la misión y
presenta a sus colaboradores los objetivos
que se han de cumplir. De este modo, se evitan
muchos malentendidos e incomprensiones. Las energías
de los colaboradores se focalizan cuando tienen
claro lo que se espera de ellos y los objetivos que
han de cumplir. Las personas tienen la necesidad de
sentirse útiles, de entender el para qué del
esfuerzo que realizan. Al clarificar expectativas y
objetivos se ejerce esa autoridad que no violenta ni
oprime, sino que, convence y entusiasma.
Un líder eficaz quiere
colaboradores fuertes y capaces, por eso les
animará, reconocerá sus logros y les ayudará a que
den lo mejor de ellos mismos.
El líder educará
a través del ejemplo, que no es otro que el del
trabajo. Pero no hay educación sin disciplina,
dice no cuando es no, cede cuando hay que ceder y
delega cuando hay que delegar. Corrige y
enseña. No pasa por alto el error, hace ver el
porqué y aporta soluciones.
Si llega el fracaso,
el líder asumirá la responsabilidad. Y del
mismo modo, verá los triunfos de sus colaboradores
como suyos propios, y no como amenazas.
Cuando el líder se
equivoca, también sabe pedir perdón.
El saber rectificar y el atender a nuevos
planteamientos sin mezclar el orgullo personal hace
atractiva a la persona a la que lo realiza.
Merecer confianza
es clave. Un líder tiene seguidores. Y sin confianza
no hay líder.
Pero para confiar en
alguien no es necesario estar de acuerdo con esa
persona. Se genera confianza desde el momento en que
uno es consecuente. Es decir, actúa como
piensa.
El segundo grupo
de competencias englobaría todo aquel conjunto de
habilidades sociales: disposición para
dialogar y capacidad para comunicar.
Los mejores líderes
están orientados hacia las personas. Son
cordiales, sociables, expresivos, democráticos y
honrados, cualidades que afectan a todos sus
subordinados.
Se relacionan con todo
el mundo, interesándose por su familia y por sus
cuestiones personales. También destacan por su deseo
de mantenerse informados, y por crear un clima de
sinceridad que favorece la comunicación.
Estos líderes saben
que la unidad y la cohesión se
construyen a partir de los vínculos
personales. Por eso no dudan en promover climas
de distensión y cordialidad, lo que configura una
fuerte sensación de identidad común, que favorece el
rendimiento.
También se crea unidad
cuando se aprecian y utilizan los talentos de los
colaboradores. Cohesiona el hacer a los demás
corresponsables de la buena marcha de los
proyectos, de crear un clima de confianza, abrir más
cauces para que todos puedan contribuir a la mejora
de las cosas. Hay cosas que disgregan y entorpecen
la unidad como el “no me tienen en cuenta, les
intereso en la medida que soy útil...”
Liderazgo implica
capacidad de activar la imaginación de los demás e
inspirarles a moverse en la dirección deseada. Las
bases desde las que actúa el líder son
influencia y persuasión, nunca desde un
poder inmediato y directo sobre la línea de mando.
El líder tiene la
suficiente sensibilidad para identificar los móviles
que hay detrás de cada comportamiento, pues tiene en
cuenta que los recursos que utiliza, dependerán de
la mentalidad de sus interlocutores, que no siempre
serán sensibles a las mismas influencias y, desde
luego, de los objetivos que el líder tiene.
La comunicación y el
diálogo se convierten en una herramienta básica para
conocer e influir en los colaboradores
El líder deber ser un
hábil comunicador. Se ha de tener en cuenta
que se convence a la cabeza, pero se persuade al
corazón. Ahí se encuentra la gran oposición que
indicaban los griegos entre el logos (la razón) y el
pathos (la emoción).
Para hablar al corazón
se debe demostrar mediante hechos, emocionar
a través de los sentimientos, sorprender con
ideas e imágenes y agradar mediante
soluciones. También se deberá personalizar
el mensaje hacia el interlocutor que se tiene
delante. Algunos consejor útiles a tener en cuenta:
1. Practicar la
escucha activa
Escuchar resulta
imprescindible para aprender, y aprender resulta
necesario para retransmitir y enseñar a los demás.
Un buen comunicador es un buen pedagogo y viceversa.
La gente al sentirse escuchada, tiene tendencia a
decir más de lo esperado. Por tanto es necesario el
silencio. Pero el líder, convierte el silencio en
constructivo, es decir, mira con atención a su
interlocutor, se esfuerza por reproducir en su
propio rostro los sentimientos que puede leer en el
del otro y está preparado para reformular sus
planteamientos en todo momento. Escuchar nos lleva a
entender a la otra persona. Y cuando una persona se
siente entendida, se siente en conexión. Y esto se
traduce en confianza con esa persona.
Para que nos escuchen,
hemos de escuchar primero, y luego podremos “ir al
grano”.
2. Saber formular y
preguntar
Para que la escucha
sea verdaderamente activa, debe desembocar en la
reformulación, es decir, en la repetición de los
puntos esenciales de las palabras del interlocutor.
Esto sirve, al mismo tiempo, para comprenderlas
claramente y demostrar que se acepta lo que se oye.
Se debe evitar repetir lo negativo.
3. Ser empático
Ser empático (palabra
procedente del griego pathos, que significa emoción
y que se opone a logos, el lenguaje del razonamiento
lógico y el juicio) consiste en ser capaz de sentir
las mismas emociones que el interlocutor, poder
ponerse en su lugar y experimentar la situación como
él la experimenta...pero sin perder el control de sí
mismo y controlando las propias emociones. Porque
ser empático no significa forzosamente sentir
simpatía por el interlocutor.
Emplear
alternativamente la escucha activa, la interrogación
y la reformulación, da coherencia y eficacia a la
comunicación.
Para terminar,
señalar que el liderazgo tiene lugar todos los días.
No es por tanto, un acontecimiento excepcional, ni
las características de unos pocos, ni una
oportunidad única e irrepetible.
Si el liderazgo
depende casi exclusivamente de la Inteligencia
Emocional, (algo que distingue a los verdaderos
líderes en cuestiones tales como saber lo que es
importante y tratar de alcanzar los objetivos
propuestos, ganándose el apoyo y la colaboración de
los demás) entonces es el resultado de
comportamientos aprendidos.
Entonces, ¿Cuál es la
conclusión?
La
conclusión es que los líderes se van haciendo a sí
mismos. Usted ya conoce las claves del liderazgo.
Sólo le falta asumir el reto de conocerse mejor a sí
mismo, de aprovechar sus fortalezas y pulir con
tesón sus puntos débiles.
www.optimisme.net,
( Online:
http://www.optimisme.net/index.php?mod=articles&fid=15
)
3.-
El liderazgo en la Organización
El liderazgo
Los
líderes, establecen la unidad de propósito y
dirección de la organización. Ellos pueden crear y
mantener el desarrollo interno en el que los
integrantes de la organización, se vean totalmente
involucrados en alcanzar los objetivos de la
organización.
Desarrollar
y entender las necesidades y expectativas de los
consumidores.
Asegurarse de que los objetivos de la organización
están enlazados con las necesidades y expectativas
de los consumidores.
La
comunicación de las necesidades y expectativas de
los consumidores a través de toda la organización
Midiendo la satisfacción del cliente, y actuando en
función de los resultados
Los
líderes, son los encargados de movilizar y encauzar
los esfuerzos de la organización. Deben de ser un
ejemplo y referente para el resto de miembros de la
organización. Planean y desarrollan el plan
estratégico de la empresa. y tienen la obligación de
transmitir su impulso al resto de la organización.
El
líder, ha de tener los suficientes conocimientos
técnicos, información de calidad y experiencia, Para
que sus acciones conduzcan al éxito. Mandar, por
derecho legal, no convierte en líder. Al líder se le
sigue, porque entiende, y es modelo y referente. El
líder puede exigir, pero no mandar. Por imitación o
deseo de agradar al líder, al que todos respetan,
sus decisiones no son cuestionadas. Y los líderados,
son mas propensos a intentar implicarse en la
obtención de los objetivos. Es ejemplo y fortaleza
para todo el colectivo, que se esforzará por estar a
su nivel de exigencia.
Son
muchas las capacidades de las que debería de estar
dotado un líder. En la empresa, ha de ser
imaginativo, diligente, esforzado. Con conocimiento
de la empresa y la organización. Y ser capaz de no
solo ya de
tomar decisiones
acertadamentas. Ha de saber involucrar al resto del
grupo en la consecución de los objetivos, y sea
acatado su mandato y dirección.
Muy
de moda en la euforia .com, en la actualidad, se le
da menos importancia para la mayoría de los miembros
de la organización. El problema, era que el líder
movilizaba al grupo. Pero no se sabía muy bien hacia
adonde. Si hacia el éxito que pocos han logrado. O
hacia el desastre que es un objetivo mas fácilmente
alcanzable. Por tanto, en España, es asunto de los
cargos de la organización. Los niveles inferiores,
deben de aplicar el liderazgo en su ámbito de
actuación.
A los
japoneses, se los prepara para que ejerzan el
liderazgo de su grupo,
pero curiosamente, dejan que otro lleve la
iniciativa si tiene razón, lo considera natural, y
no le ofende al orgullo. Por nuestra tradición
clásica, hemos de decir que griegos y romanos,
pensaban que el culmen de la sabiduría y
conocimiento, era saber imponerse a los demás, se
tuviese o no razón. Diferentes filosofías y formas
de concepción. Para triunfar, le recomendaría que
aune ambas filosofías si quiere sobrevivir en este
país.
Usted
debería de ejercer el liderazgo en su trabajo, y
liderar las áreas de responsabilidad de cada tarea.
Hay que centrarse en el trabajo y que todo funcione
bien por iniciativa propia del trabajador.
http://www.buscarportal.com/articulos/iso_9001_liderazgo.html
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