ANTECEDENTE No. 6
Giovanni
Esposito C.
Aspectos de la eficiencia en la
transferencia de la tecnología
http://www.madrimasd.org/emprendedores/informacion/art127.pdf
http://es.geocities.com/gioesposito/sahwct/t3/antecedentes6.html
En este artículo, el autor pretende
analizar la predisposición de las organizaciones receptoras de la transferencia
tecnológica para asimilarla y explotarla como cuestión fundamental en el éxito
del proceso, es decir, en su eficiencia.
Por:
José Manuel Jiménez
www.evaltec.net
Director
General de EVALTEC
El panorama de la transferencia de
tecnología se nos muestra en muchas ocasiones confuso dada la cantidad de
factores tangibles e intangibles que influyen en este fenómeno y sobre todo por
la continua evolución de los mecanismos apropiados y de las circunstancias que
concurren en el funcionamiento de las estructuras de transferencia.
Sería muy pretencioso exponer una
imagen exhaustiva y completa de las estructuras tangibles e intangibles,
formales e informales, públicas y privadas, que permiten la transferencia de
tecnología entre empresas y, sobre todo desde los centros de investigación y
desarrollo hacia estas. Mucho más pretencioso es intentar evaluar su eficiencia
sin los recursos, estudios y dedicación adecuados. Nos limitaremos por tanto a
dar algunas indicaciones sobre algunos aspectos relevantes, o que al menos han
llamado nuestra atención, por si pudieran ser de interés o utilidad al lector
para conformar los paradigmas actuales de la transferencia de tecnología. En
particular nos preocupa la disposición de las organizaciones receptoras de la
transferencia para asimilarla y explotarla como cuestión fundamental en el
éxito del proceso, es decir, en su eficiencia.
Una vez más caeremos en la tentación
de definir lo que entendemos por transferencia de tecnología, siendo esta el
proceso de transmisión del saber hacer (know-how, savoir faire), de
conocimientos científicos y/o tecnológicos y de tecnología de una organización
a otra. Se trata por tanto de un proceso de transmisión de conocimientos científicos
utilizados por personal científico y no científico para desarrollar nuevas
aplicaciones, por lo que es un factor crítico para el proceso de innovación y
la competitividad. Las fuentes de transferencia u orígenes de la tecnología
transferida son de muy diverso tipo tales como universidades, centros de
investigación, laboratorios, centros tecnológicos, empresas, etc.
Todos percibimos de alguna forma que
los mercados tecnológicos se han hecho más transparentes en los últimos años, y
que los mecanismos de transferencia de tecnología se han mejorado gracias a la diseminación
sobre su importancia para la competitividad y el desarrollo económico. Lo que
ya no está tan claro es si las metodologías y las estructuras de transferencia
son tan eficientes como debieran o si los resultados obtenidos pueden seguir el
ritmo vertiginoso de la evolución tecnológica y económica así como de los
cambios radicales que estamos observando en el ciclo de vida de las empresas. Efectivamente
las cosas pasan rápido. Si compartimos la idea de que los negocios de la nueva
economía funcionan en "años de perro" es decir siete veces más rápido
en su ciclo, en su concepción, evolución y procesos que la economía
"tradicional", resultaría que por ejemplo desde la aparición del
Libro Verde de
De alguna forma, la nueva economía
ha contagiado también en esta velocidad de vértigo a los sectores tradicionales
y la crisis súbita de algunos nuevos negocios puso hace ya algún tiempo las
cosas en su sitio determinando un escenario en el que los "clicks and
bricks" alcanzan un cierto equilibrio en el que tan importantes son las
ventas por internet como los locales físicos donde uno se pasea para realizar
las compras. Los medios tradicionales no son excluidos sino complementados y
mejorados por instrumentos o formas de hacer más modernas.
Siempre se ha venido defendiendo el
componente regional de la transferencia de la tecnología. Sin duda el modelo de
"triple hélice", conjugando la coordinación a nivel regional de la
investigación pública, la administración y las empresas sigue siendo un modelo
vigente y aplicable a este entorno regional, o mejor aún, geográfico. Incluso
las iniciativas de carácter virtual tienen un componente regional acusado. Los
parques e incubadoras virtuales acaban teniendo en casi todos los casos un
componente "inmobiliario" que les proporciona un carácter regional o
se definen como aplicados en una cierta área del territorio, probablemente
debido a la naturaleza local, regional, nacional o supranacional de las administraciones
que forman parte de la "triple hélice".
Pero muy frecuentemente se olvida
que esta transferencia debe ir seguida de un proceso de asimilación y
explotación efectiva de la misma por parte de sus destinatarios, en la mayoría
de los casos empresas de muy diversa índole, en la que factores que podríamos
llamar "culturales" de la organización receptora son claves para el
resultado satisfactorio y efectivo de dicha transferencia. Es decir, los
beneficiarios de la transferencia de tecnología deben "asimilar"
dicha tecnología y explotarla de manera eficiente. Muchas veces pensamos en la
transferencia de tecnología como empresas de "high-tech" procedentes directamente
de "spin-offs" universitarios que intentan llegar hacia el mercado,
cuando en la realidad, en la mayoría de los casos, se trata de empresas con
poco contacto con el mundo científico y universitario, las cuales tienen
problemas tecnológicos que necesitan soluciones adaptadas y específicas.
Toffler (1985) sugiere que las
organizaciones desarrolladas cambian significativamente solo cuando se dan tres
condiciones: debe haber una enorme presión exterior, debe haber gente dentro
que está fuertemente insatisfecha con el orden existente y, además, debe haber
una alternativa coherente presentada en un plan, un modelo o una visión.
Si una transferencia de tecnología
debe ser aceptada, demandada y explotada eficientemente por una organización
podemos decir que deben cumplirse las condiciones sugeridas por Toffler. Esto
sería así aceptando varias premisas que a continuación se describen.
En primer lugar, podemos considerar
que los destinatarios de la transferencia de tecnología, es decir las organizaciones
citadas anteriormente, son organizaciones desarrolladas. Podemos entender organizaciones
desarrolladas como aquellas que tienen unos procedimientos establecidos para la
toma de decisiones, una jerarquía, unos fines y la posibilidad de poner los
medios para conseguir esos fines.
En efecto las empresas, de alta
tecnología o tradicionales, o cualesquiera organizaciones destinatarias de la
transferencia tecnológica son organizaciones desarrolladas en una otra medida.
En segundo lugar, parece evidente
que en la mayoría de las transferencias de tecnología se persigue un cambio
significativo. Este sería el caso de un cambio estratégico de una empresa, de
sus actividades, productos y servicios o mercados. Sin embargo, pequeñas
transferencias de tecnología "no significativas" si podrían formar
parte de una actividad innovadora o una estrategia más amplia que sí sería significativa,
es decir sería o formaría parte esencial de un cambio significativo.
Podemos considerar que las tres
condiciones establecidas por Toffler deben darse conjuntamente. Sin embargo, en
un caso extremo alguna de ellas aisladamente si podría ser suficiente para
provocar el cambio significativo. En cualquier caso, merece la pena desglosar
un poco cada una de estas condiciones y sus implicaciones en la transferencia
de la tecnología.
Una organización como una empresa
asumiría un cambio significativo a través de la adopción de una nueva
tecnología si estuviera presionada desde fuera fuertemente por una o varias
circunstancias.
Podemos imaginar fácilmente algunas
de estas presiones que podrían sufrir las empresas, por ejemplo de parte de los
competidores, cambios en los gustos de los consumidores, obsolescencia,
legislación, incluso la legislación medioambiental. También deberíamos citar a
los accionistas que exigen mayor rentabilidad, o simplemente en cualquier
organización, incluso estatal o sin ánimo de lucro, a la que se le exigen
mejores prestaciones y resultados, o actividades nuevas que hasta ahora no
realizaba. Pero no parece evidente que esta primera condición por sí sola
induzca a un cambio significativo si los responsables de la organización no son
conscientes, es decir, no están profundamente insatisfechos, o no saben cómo
hacerlo, es decir no tienen una alternativa coherente claramente expresada.
El cambio significativo también se
asumiría si hay gente dentro de la organización que está fuertemente insatisfecha
con el orden existente. Esto incluiría no solo organizaciones pro-activas que
deciden tomar iniciativas de cambio, que son organizaciones innovadoras por
naturaleza, sino también aquellas cuya insatisfacción viene determinada por las
fuertes presiones externas mencionadas anteriormente. No entraremos a discutir
si una organización pro-activa no esta siempre motivada por la presión
exterior, es decir, una organización pro-activa es siempre en cierta medida
reactiva. En otro orden de cosas también sería discutible la determinación de
quiénes deben estar insatisfechos, si se trata de la alta gerencia, de los
responsables intermedios de determinadas áreas, o de toda la organización en
general. Por ejemplo, algunos empleados podrían estar frustrados al comprobar
que las cosas podrían hacerse mejor.
A nuestro modo de ver, la tercera
condición de Toffler, una alternativa coherente presentada en un plan, un
modelo o una visión, es la más importante para garantizar que la transferencia
de tecnología sea un proceso eficiente. El hecho de tratarse de una alternativa
coherente a los planes o funcionamiento actual de la organización permite su
mejor aceptación por parte de los afectados por el proceso y en particular por
los responsables que deben justificar su adopción. Además, el plan, modelo o
visión es un diseño que permite ejecutar la asimilación, controlar el proceso y
analizar las desviaciones garantizando en cierta medida el éxito.
Las políticas de transferencia de
tecnología se han centrado en fomentar la participación en proyectos de investigación
y desarrollo, identificar sus resultados, conocer las necesidades de los
sectores regionales y gestionar contratos de investigación, asesoría, propiedad
intelectual y proyectos transnacionales, en la mayoría de los casos, europeos.
Más recientemente, se ha acentuado el enfoque en dinamizar los centros de
cultura emprendedora y de apoyo a la creación de empresas de base tecnológica, involucrando
además a la financiación del capital semilla y el capital riesgo. Nos
preguntamos si las futuras líneas de fomento de la transferencia de tecnología
harán un mayor hincapié en los componentes culturales, organizativos y otros
diversos que permiten a las organizaciones receptoras de dicha transferencia
asimilar y explotar sus resultados teniendo en cuenta, además, el interés en
potenciar las empresas medianas y pequeñas y los sectores tradicionales, que
son los más necesitados de innovación por su impacto relevante en el desarrollo
económico local y en el empleo.
Bibliografía:
Toffler, A. (1985) The Adaptive Corporation.