MEXICO CIUDAD: 35 MILLONES A UN TUBO.

Abundancia y escasez. Cinco siglos de combatir el agua sin usarla.

Si los dirigentes mexicanos gobernaran el Sahara, pronto acabarían con la arena. Milton Friedman pudo o no haberlo dicho, consta que a la Ciudad de México se le está acabando el agua rápidamente - como al país en general1 . Se está agotando el agua del subsuelo, su fuente mayor, y también de las cuencas lejanas que dan el resto2 . Aumenta la escasez y hasta transnacionales del barrio exclusivo de Santa Fe tienen que abastecerse con pipas. Sin embargo, la ciudad sigue perdiendo 37% del agua potable en fugas en la red anticuada sin reparar, solo recicla 10% de las aguas usadas y pluviales y la industria usa agua potable valiosa.

EXPERTOS ISRAELÍES.

Por cierto, muchas megalópolis tienen escasez de agua. Pero expertos Israelíes, invitados hace 30 años, notaron algo raro: México no necesitaba tenerla. El agua ya estaba allí. Lo que faltaban eran las obras para conservar y usarla. Era absurdo, dijeron, y traerla con instalaciones enormes desde profundidades lejanas, y agotar las capas acuíferos subterráneos, usarla una sola vez y luego tirarla a construcciones de drenaje iguales de gigantescas. En vez de ésto, México debería instalar plantas de tratamiento de agua y usar agua regenerada 5 o 7 veces, como en Rótterdam y San Diego.

Claro, nunca volvieron a invitar a expertos de Israel. Los "ingenieros tuberos" seguían excavando túneles, y ahora planean otra obra gigantesca, un segundo “emisor oriente”, de 50 Km de largo, para relevar o sustituir al "emisor central", el tubo de drenaje principal de la ciudad, de 50 Km también, cuya capacidad se encuentra rebasada por el crecimiento urbana aterrador.

Pues, ¿porque derrochar tanto dinero en importar agua a la ciudad desde lejos y agotar el acuífero, y luego desperdiciarla en el drenaje? ¿Por qué no usar las aguas pluviales abundantes? Es ignorancia, indiferencia, una manía de crear obras ostentosas, o ¿qué? ¿Cómo explicarlo?

LA HERENCIA COLONIAL.

La causa principal puede radicar en la mentalidad mexicana, herencia de siglos de explotación y parasitismo de irresponsabilidad colonial. Los dirigentes siguen manejando sus feudos como la hacían los colonizadores españoles antes, haciendo lo que se les antoja. Cuando cambian, lo que hacen con frecuencia 1, gran parte de su gente cambia con ellos, y se paran los proyectos, ya que los suc esores invariablemente llegan con otros, según sus intereses, y las masas dóciles, producto colonial también, les dejan.

Por tanto, continuidad y planificación a largo plazo son la excepción. De hecho, México simplemente no tiene un servicio Civil (2). Consecuentemente, la Ciudad de México (CM) no tiene un gobierno coordinador, ni una política poblacional, y el Valle de México carece de una Agencia Central de Agua claramente definida: a su vez jurisdicciones federales, estatales y municipales determinan la política hidráulica, a menudo sin la más mínima coordinación.

En estas condiciones un sano manejo del agua es imposible.

CIUDAD ENTRE LAGOS.

Complica la ubicación de la ciudad, sobre las camas esponjosas de lagos secados en una cuenca cerrada, especie de tina de 9,600 km 2 a 2,200 metros de altura. Las lluvias, promediando 700 mm. al año, caen con fuertes chubascos entre Junio y Octubre, exigiendo un drenaje eficaz a fin de evitar desbordes. Hasta los Aztecas, sólo unos 150,000 tuvieron sus inundaciones – su última en 1499 – pero las manejaron hasta cierto punto, con obras hidráulicas y manteniendo los lagos, fuente de su alimento, escrupulosamente limpios.

Los conquistadores, españoles medio moriscos de desierto de poca educación, no. Arrojaban sus desechos, y perros, caballos e indios muertos en ellos, t ierra arrastrada de las montañas deforestadas les tapó aún más, y pronto volvieron a desbordarse, ahora con aguas fétidas y malolientes.

Además, descubrieron que los niveles de los lagos comprimidos subieron según se expandió la ciudad y aumentaron las inundaciones. A temprana hora, pues, se concibió la idea de que tenían que ser drenados secos. La única manera de hacerlo era cortando una salida por las montañas relativamente bajas del noroeste del valle.

El primer intento, el Tajo de Nochixtongo de 1608, diseñado por el astrónomo alemán Heinrich Martín, fracasó: en 1629 30,000 indios perecieron en la mayor inundación de todos los tiempos, y los españoles tuvieron que refugiarse en Puebla por 5 años. A su reapertura final en 1789 el Tajo tampoco funcionó: sólo unos lagos menores se secaron, pero no los mayores de Texcoco y Chalco, por lo que las inundaciones seguían llenando la ciudad con fango y heces fecales.

Por tanto, la capital comenzó en 1884 con la excavación de una segunda salida, cerca del Tajo, esta vez bajo supervisión Británica. En 1900 se concluyó el Gran Canal de Desagüe (GCD): un reguero abierto de 58 Km, más el túnel de Tequisquiapan de 10 Km, drenando las aguas negras por gravedad a Hidalgo. El GCD resultó efectivo – esto es, hasta 1925 (ver abajo), y los lagos de Texcoco y Chalco se secaron por completo. Es más: copiosos mantos de agua dulce descubiertos en 1847 debajo de la capital resolvieron la escasez de agua potable. En 1900 ya había más de 1,000 pozos, en su mayoría de entre 100 y 500 metros de profundidad, y parecía cosa del pasado los problemas del agua de la capital.

LA MALDICION DE LOS NUMEROS.

No lo eran. Los subsuelos, desecados por la perforación incontrolada de pozos se comprimían, y desde 1900 la ciudad comenzó a bajar 5 cm. al año (Venecia se sumergió menos de 23 cm. en el entero siglo 20.) El Gran Canal, hundiéndose también, rápidamente perdió su capacidad de descargo y se desquició el sistema entero de drenaje. A partir de 1925 reanudó las inundaciones.

Mucho peor aún, a partir de los años 40 se desató la industrialización. Centenas de miles de campesinos en busca de empleo se asentaron en los lechos secos de los ex-lagos, y en los años 60 la población, entonces de 6 millones, se desbordó de la propia ciudad de México (el “Distrito Federal” o “DF”) al Estado de México rodeándola. Pueblos pacíficos agrarios se tornaron de la noche a la mañana en poblados cargados de gente, camiones, ruidosos altoparlantes vertiendo músicas y anuncios comerciales, desde las cumbres infestadas de casuchas y jacales hacía abajo en las barrancas de ríos y arroyos secos. Nació la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM), y su expansión tempestuosa continúa de tal forma que ya nadie sabe donde comienza ni termina. En 1995 el Consejo Nacional de Investigación de Washington incluyó 17 municipios del Estado de México como urbanizados en su reporte “Mexico City's Water 3. Análisis más recientes ya consideran 50 o 60 municipios en metrópoli y el estado de Hidalgo acaba de solicitar la incorporación de otros 31 municipios en la mancha urbana.

Aun así, sin definirla, asegura el INEGI, el Census Bureau Mexicano 4, que son 23 millones los que viven en la metrópoli. Muchos dudan de las estadísticas oficiales. El ex secretario Federal de Seguridad Pública Jerez Manero, llamándolas "maquilladas", afirma que la tasa de crecimiento poblacional sigue por arriba del 3%(5). Extraoficialmente ya había 22 millones en 1990 (6) y escritores como Alan Riding (7), y Sol Sanders (8) previeron una población de 30 o 40 millones para el año 2000. Ahora, en 2006, serán 35 millones cuando menos. De cualquier modo, el millón de ambulantes obstruyendo pavimentos y salidas del metro confirma un crecimiento poblacional explosivo: no les había en 1970, cuando se podía ver todavía los volcanes en el smog incipiente.

TUBO MONUMENTAL.

Todas esas gentes y fábricas necesitaban agua, y subieron la sobre-explotación del acuífero y los hundimientos vertiginosamente. Así un tubo sencillo de riego al lado del Monumento de la Revolución se tornó monumento en su propio derecho. Firmemente clavado en 1936 en tierra rocosa se quedó donde estuvo, pero el parque a regar cayó 10 metros ‑ como gran parte del centro histórico.

Se asumió la ciudad su aspecto característico de viejas iglesias estrelladas, casas inclinadas hacia delante o hacia atrás, y pavimentos undulantes. Lluvias torrenciales pueden convertir calles en ríos salvajes con cuevas repentinas arrastrando camiones enteros. Lo que es más, se mina la infraestructura. Líneas del metro y pistas del aeropuerto deben ser revisadas continuamente. Rompen cables, fracturas de tuberías causan perdidas de 37% de su agua potable y aguas negras del drenaje roto contaminan el acuífero. Gasolina escapa de depósitos agrietados, y no es nada impensable una explosión como la del drenaje petrolizado de Guadalajara en 1993.

Más grave aún, se vuelven más devastadores los temblores: las cavernas subterráneas drenadas vacías desestabilizan el subsuelo, y la base gelatinosa de la ciudad de aguas negras y desechos, reverberando entre las sierras rocosas alrededor, multiplica su impacto. Prueba de ello son las 60,000 víctimas del desastre de 1985.

MEXICO EN UNA LAGUNA.

Para colmo, el centro de la ciudad llegó a ser la parte más baja del Valle. Se desquiciaron los sistemas de drenaje y el Gran Canal, provocando que las aguas negras y pluviales fluyan hacia la ciudad, en vez de salir a Hidalgo.

Las autoridades, por cierto, se dieron cuenta: instalaron bombas para subir las aguas sucias al Canal y más bombas para moverlas más allá de Ecatepec, donde el suelo rocoso impide cualquier abatimiento. Otras bombas restauraron las conexiones rotas en el drenaje; excavaron vasos, presas y lagunas reguladoras, un segundo túnel de Tequisquiac, modernizaron el viejo Tajo de Nochixtongo y se comenzó a importar agua de la cuenca de la Alta Lerma, a 60 Km de distancia y cerca de Toluca, secando sus lagos de 40 km2, y patos, peces y pescadores se fueron (“expulsamos el paraíso”). En breve, hicieron todo – menos enfocarse en el problema básico – el crecimiento desmedido de la ciudad.

NO A LA DESCENTRALIZACIÓN.

Era insuficiente. En 1950 fuertes lluvias inundaron la mayor parte del centro por días o semanas con el agua alcanzando alturas de hasta 7 metros, y lo mismo pasó en 1951. Canoas hicieron su reaparición como en tiempos coloniales y los dirigentes tuvieron que definir su política a largo plazo: sea invertir sumas estratosféricas en la infraestructura hidráulica para que la ciudad siguiera creciendo, o -- descentralizar, desarrollar el campo, reforestar e instalar plantas de tratamiento de agua a gran escala.

Apoyados con préstamos de bancos internacionales los dirigentes mexicanos optaron por más crecimiento. Como resultado, subieron dramáticamente la huida del campo a la metrópoli, la sobre-explotación del acuífero y los hundimientos. La capital se excavó un hoyo de donde nunca iba poder salir.

Tomaron 3 medidas principales, todas costosas y básicamente dejando los problemas para las generaciones posteriores.

1. Pozos y hundimientos en las afueras.

Cerraron los pozos en el centro e hicieron nuevos en las afueras del oriente, donde la gente, rural todavía, no protestaría. Ahora, 50 años después, los millones viviendo en Chalco, Ixtapalapa, Ecatepec, y Chimalhuacan se hunden unos 20 cm. anualmente, y hasta 50 cm. en algunas áreas. Mientras, el descenso del centro se redujo a 6 hasta 9 cm. anualmente - siempre, 30 veces más que Venecia.

2. Lerma, Cutzamala.

Segundo, perforaron muchos pozos más en la Cuenca Baja del Lerma. Arruinaron la región, aconsejando a los campesinos de convertirse en guías turísticos, hacer otras cosas, o ir a otras partes. Luego, al agotarse los pozos del Lerma, el aún más ambicioso proyecto de Cutzamala comenzó a subir 19 m3 de agua 1100 metros por segundo y moverles 130 Km lateralmente a la capital. Al momento Lerma y Cutzamala proveen el 27% del agua potable de la CM. Hubo incluso planes para expandir el proyecto Cutzamala a la Cuenca del Temascaltepec, importar agua de las Cuencas Amacuzac y Tecolutla, a 300 y 400 Km de distancia, de las capas de nieve del volcán Popocatepetl, y del Golfo inclusive. La euforia tecnológica de los años 50 no conoció límites.

Cutzamala: subir 19m3 de agua 1,100 metros
cada segundo cuesta ...

Al contrario, los fondos, sí. Pronto se enteraron los dirigentes de que no eran baratos la operación y mantenimiento de esas magníficas obras, y el agua sacada de profundidades lejanas tampoco (el agua de Cutzamala cuesta 7 veces más que el agua del subsuelo). Por otra parte, los campesinos locales de Guerrero, México y Michoacán, concientes de la suerte de sus compañeros del Lerma se rebelaron, armados, contra Temascaltepec, como también el PRI del Edomex y las industrias en expansión allí, igualmente necesitando agua. A fin de cuentas, se canceló en 1997 Temascaltepec, planeado para suministrar 4 m3/s a los suburbios del sureste de la capital. Estos, como Xochimilco, Chalco, e Ixtapaluca y en crecimiento acelerado como los demás, hicieron sus propios pozos, a precio de hundirse de 50 cm. al año en partes e inundaciones en la época de lluvias.

3. El Drenaje Profundo.

En 1967 comenzaron con otra obra faraónica, el Drenaje Profundo (DP), a profundidades de 20 a 220 metros y supuestamente invulnerable a temblores y asentamientos del subsuelo. En 1975 se terminó su parte principal, el emisor central: un solo tubo de expulsión de 50 Km de largo con un diámetro de 6.5 metros y 21 lumbreras verticales enormes para el pasaje de maquinaría y la ventilación.

Desemboca, como el Tajo y el GCD, en el Mezquital, ahora, con 90,000 hectáreas la mayor región del mundo regado con aguas negras. Los cultivos, principalmente maíz y legumbres, son consumidos por los capitalinos. Como dicen los Hidalguenses "mierda nos traen, mierda les damos”. Escasea la información oficial respecto al efecto en la salud.

PROBLEMAS DEL DRENAJE PROFUNDO

Indudablemente una pieza maestra de la ingeniería mexicana, el DP funcionó bien durante 15 años. No así los dirigentes políticos.

-- En primer lugar, forzados por la explosión demográfica, vertieron desde el principio las aguas residuales en el DP, construído para aguas pluviales solamente.

-- Segundo, sorprendidos por el desborde inminente del Canal de la Compañía, drenaje principal del oriente de la CM, decidieron a última hora descargarlo en el Gran Canal. Sin embargo, este, por su contrapendiente, condujo las aguas apestosas hacia la ciudad, y no afuera del Valle, como antes.

-- Enseguida cometieron su mayor error: ordenaron tirar el contenido del Gran Canal al DP situado 100 metros más abajo por medio de un tubo vertical. Como consecuencia el emisor central del DP se quedó sobrecargado desde 1992, impidiendo a los técnicos de entrar en él para su inspección anual exigida por los constructores. Tal vez las varillas o gases corrosivos emanando de la basura están perforando y minando sus paredes, simplemente no lo sabían.

Pero sí saben lo que pasaría en caso del colapso total del emisor, que temen: se inundaría el centro entero de la ciudad, paralizando electricidad, metro y todo. En entrevistas los ingenieros del Sistema de Aguas del DF (SACM) describieron sus miedos: "en la estación de lluvias suelen ocurrir 3 o 4 veces verdaderas situaciones de crisis...de 30 minutos hasta 6 horas. El DP [entonces] no puede absorber ni una gota más e incluso existe un riesgo real de que el sistema podría explotar...la tragedia que ocasionaría dejaría a los temblores de 1985 en calidad de juego de niños” (sic) ( 9).

BOMBAS, BUZOS, SUBMARINOS, ANFIBIOS...

Típicamente, las autoridades sólo actuaron cuando en junio del año 2000 se rompió el Canal de la Compañia, cortando la autopista México‑Puebla por días. Instalaron plantas de bombas en la intersección del Canal de la Compañía y el Gran Canal para restaurar la capacidad del último a sus 46 m3/s de desalojo de 1900. Así el Gran Canal volvería a desaguarse fuera de la cuenca, y se aliviaría el emisor lo suficiente para permitir su inspección en la época de secas.

No ocurrió así. Instaladas las bombas en septiembre del 2003, caudales desconocidos seguían rellenando el emisor y fuertes lluvias inundaron Naucalpan (entre los municipios más ricos del país) en el mes de octubre. Se afirmó entonces que partes de coches, troncos o colchones habían reducido la capacidad de expulsión del emisor en un 25%. No se descartó su derrumbe total – y el riesgo subsiste...


Luego, introdujeron mini submarinos franceses para video-fotografiar el interior del emisor. Los submarinos se atoraron en la basura y buzos tuvieron que sacarles. Aparentemente la inserción de enormes compuertas para cortar las corrientes de agua indeseables tampoco funcionó, y desde mayo 2005 están estrenando la “inspección virtual” del túnel colosal con cámaras montadas en lanchas de 1.40 por 3.60 metros. Según la última información disponible, intentarán de inspeccionar la tubería con “vehículos anfibios”.

EL EMISOR ORIENTE .

Mientras, aparentemente a base de fotos parciales del emisor, han concluido han llegado a la conclusión de que este, corazón del DP, no tiene daños estructurales ni tapones – (no han explicado la caída de su capacidad de expulsión de 220 m3/s a 170 m3/s.) La problemática, según ahora revelan, es otra: como en los años 50, el crecimiento de la CM ha rebasado la capacidad del drenaje, tanto de la red primaria (el DP y su emisor) como de la red secundaria conformada de 12,000 Km., y con diámetro de 30 a 45 cm. Esta última se puede saturar si caen tormentas muy fuertes, provocando inundaciones momentáneas, aunque el Emisor Central sea vacío.

E igual como en los años 50, ingenieros, constructores y los demás intereses, insisten en adaptar la infraestructura hidráulica al crecimiento, en vez de frenar este último. Deben gastar, según ellos, 25 mil millones para más tubería, más túneles, plantas de bombeo, lagunas reguladoras, e interceptores. Urge, especialmente, la construcción de un Emisor Oriente, igual de colosal que el Emisor Central, de 50 Km de largo y 6.5 metros de ancho también. Sin este, advierten, se corre el riesgo de una inundación en todo el valle de México. El costo sería 6 mil millones de pesos, y en 4 años en emisor estará listo.

Sin embargo, ya no existe el presidencialismo autocrático de los años 50, gobernando por decreto. Hay partidos, con divisiones internas, hay municipios de millones, Comisiones de Electricidad, Comisiones de Agua, Estados, transnacionales automotrices, refresqueros, constructores, etc. ¿Como poner de acuerdo a todos ellos? Y sobretodo, ¿quien va pagar cuanto, y cuando? Y a diferencia de los años 50, los bancos internacionales no son dispuestos para otorgar préstamos mientras ante la falta impresionante de coordinación metropolitana. Como consecuencia, aún no han comenzado con las obras, y es improbable que se termine el emisor oriente antes del año 2012.

Surgen, pues, dudas y preocupaciones: ¿qué pasará si de verdad ocurriera el temido colapso total del Emisor Central de 2012? Hay rumores de que desviarán en tal caso su contenido al Gran Canal y muchos temen que este, sobrecargado, se desbordará en tal caso, causando vastas inundaciones afectando a los suburbios del éste y noreste con 8 millones de habitantes, como Ecatepec, Nezahuyacoytl...Pero se salvará el centro de la ciudad.

Aparte de esto, con o sin un segundo emisor, lo seguro es en tiempo de lluvias circulan 190 m3 de agua por segundo, o más, en el subsuelo, fluyendo hacía la ciudad que sigue su descenso imparable, y mientras la expansión de la selva humana, el pavimento y el caserío sigue y el agua de los chubascos cada vez más intensos no tiene que ir para donde.

Así, mejor aseguren sus casas y coches contra daños por inundaciones.

LA SEQUIA QUE AMENAZA .

Mientras, crece la amenaza perenne y mortal que todos temen y callan – una sequía desastrosa.

Al momento ya son cientos de miles que deben conseguir su agua de dudosa calidad con pipas y pagarle, de llaves comunales o andar kilómetros para traerla a casa en cubetas.

Pues, ¿qué pasará si las lluvias son escasas o ni siquiera llegan? Sequías marcan la historia del país y de su capital. Sequías mataron a más de la mitad de la población de la CM entre 1736 y 1740 y contribuyeron a desatar ambas revoluciones. En 1927, año de calor, los capitalinos, entonces solo unos 800,000, se vieron forzados de romper las cloacas para conseguir agua.

Es más: dicen los meteorólogos que el calentamiento global tocará fuertemente a México, con más ondas de calor, inundaciones y deslaves. La primavera de 1998 ya fue una advertencia: 4 meses de calor record, comenzando a principios de febrero, bastaron para llevar gran parte de la CM al borde del desastre. En marzo los árboles perdieron su follaje – fenómeno raro -; en junio sólo quedaba agua para 3 meses. Luego llegaron las lluvias, en la época normal y hasta abundante, y bajaron las temperaturas.

Era un aviso solamente. Una ondas de calor prolongado de calor y sequía, como ha habido tantas aquí, simplemente significará el desplome total de esta monstruosa mancha urbana de 35 millones de habitantes, con escenas dantescas que repercutirán en el mundo entero.

¿AUN SE PUEDE HACER ALGO?

Instalarán válvulas reguladores de presión en los 330 sectores de la CM (según la topografía) para reducir las fugas de agua de un 37% a 31 o 30% ▬ poco comparado con perdidas de 10% a 15% en las ciudades mayores de Europa y EU.

Obviamente urgen cambios mucho más radicales: para mencionar algunos, reorganizar a y centralizar a fondo de la administración de las aguas; revisar el sistema confuso de medición, cobro, y subsidios; registrar, grabar o cerrar los 5,000 pozos particulares legales e ilegales; reemplazar de la tubería obsoleta y frágil de concreto de las redes, de más de 12,000 Km ambos, con material flexible.

Urge también deshacerse, de una vez para siempre, de ideas fantasmagóricas, como el recargo del acuífero. Simplemente, ya no hay no espacio para dónde ubicarlas plantas de tratamiento, ni para almacenar el agua a tratar. Privatizar, o no, es asunto irrelevante: de hecho, a través de los gobiernos el sector privado ya controla el uso del agua en gran medida.

R esumiendo, la situación recuerda al payaso de la parábola del difunto Heberto Castillo. El payaso está inflando un globo, y montones de niños lo miran con miedo. Saben que el globo estallará, pero no saben CUANDO. Están asustados, sin embargo no corren. Casi todos los habitantes de la ciudad están conscientes y aterrorizados por el problema del agua, sin embargo suprimen sus miedos y no hacen nada.

Con todo, el futuro acuatico de la Ciudad de México no se ve alentador.

 


¡La Sed que Amenaza!
 

Estado de Mexico y DF
DF, Metropoli

Canales de drenaje


¡Lagos, Bosques y Alimentos!
 

 

Siglo XIX Barco a Vapor "La Esperanza" en México

 

El parque cayo 10m, el tubo se quedo.

Fisuras en el metro Pantitlan

 

Cuevas en las calles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

160 Km de túneles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lumbrera y Torre Latinoamericana Comparada

 

 

Como podría ser.

 

 

Como a menudo es.

 

 

 

 

 

Deslaves, e inundaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Los plazos de gobernadores son de 6 años, de consejos municipales y de administradores hidráulicos de 3 y de 1 ½ años, resp., y hay frecuentes cambios.

2 Según el Dr. Ganster, reconocido especialista de la Universidad de San Diego, en el F inanciero International, 2.XII.1996.

3 el único estudio serio hecho al respecto.

4 INEGI, el Census Bureau Mexicano en Radio Centro 1.I.2002

5 El Lado Oscuro de México, 1991, p. 31.

6 Joel Simon, Endangered Mexico, 1997, p.72.

7 Distant Neighbors, 1985, p.370.

8 Caos a la Vista, 1986, p. 223.

9 Ing. Dovalí y Guasch, Obras Publicas del DF, en entrevistas con Excelsior y El Heraldo el 20 de Marzo y el 7 de Julio de 2001).

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