
|
 |
|
Arroz amargo (1949) |
|
1945 El neorrealismo italiano: ruptura con el fascismo
Tras
la avanzadilla precursora que había supuesto
Obsesión (1942) de
Luchino Visconti,
las imágenes de Roma, ciudad abierta
(1945) levantan el acta oficial de
nacimiento del neorrealismo. Crónica de los últimos días de la
ocupación nazi y apología de la resistencia católica y comunista
contra el fascismo, la película intenta revelar la verdad oculta tras
el velo impuesto por la dictadura al mismo tiempo que reclama el
compromiso del artista para transformar la realidad. Rodada en
escenarios naturales y con escasez de medios, la propuesta ética y
estética que el filme proponía abrió la puerta a una nueva forma de
realismo donde la ficción adquiría tintes documentales, enriquecida
después por títulos como Paisá (1946)
de Roberto
Rossellini,
Ladrón de bicicletas (1948) de
Vittorio De Sica, La terra trema (1948)
de Luchino Visconti, Alemania, año cero
(1948) de
Roberto Rossellini o
Arroz amargo (1949)
de Giuseppe De Santis.
Cine de la ruptura con el fascismo y de la reconstrucción democrática
del país, el neorrealismo reconcilia a la cinematografía italiana con
la modernidad, se erige como modelo para las nuevas cinematografías
nacionales no hollywoodenses y anticipa algunas de las propuestas
aportadas por los “nuevos cines” de los años sesenta, lo que explica
la enorme influencia que tuvo durante muchísimos años.
|
 |
|
Imagen
de Ladrón de bicicletas (1948) |
|
|

|
 |
|
La soga (1948) |
|
1946 Hollywood ensaya la cámara subjetiva y el plano secuencia
Dos
ficciones criminales cobijan, apenas terminada la II Guerra Mundial,
sendos experimentos formales que colocan el trabajo de cámara y de
planificación en el centro de atención del cine comercial producido
por Hollywood.
Por un lado, el actor Robert Montgomery
debuta en la dirección con La dama del
lago (1946) versión de la novela homónima
de Raymond Chandle,
donde se interpreta a sí mismo como el detective
Philip Marlowe y
donde utiliza como sujeto de la narración la cámara subjetiva, que
actúa dentro de la ficción como si se tratase de los ojos del
ER personaje, por
lo que éste salvo breves excepciones no aparece nunca en pantalla. Dos
años después, Alfred Hitchcock
ofrece otro ejercicio de pirotecnia narrativa al proponer con
La soga (1948), por
primera vez en la historia del cine, una película rodada íntegramente
en un único y continuado plano-secuencia. El artificio le obligó a
controlar de forma milimétrica los movimientos de la cámara y de los
actores, a utilizar decorados móviles y a disfrazar con personajes que
pasaban por delante del objetivo el final de cada bobina. Fueron dos
propuestas extremas y de llamativo virtuosismo, pero no lograron
ofrecer resultados creativos de altura, por lo que tampoco encontraron
continuidad.
|
 |
|
Imagen de
La dama
del lago (1946) |
|

 |
|
Marlon Brando |
 |
|
Marylin Monroe |
|
1947 La fábrica de talentos: el Actor’s Studio
La
herencia del prestigioso Group Theatre
(aquella imprescindible y progresista factoría de talentos que fue
impulsada, bajo auspicio del new deal, por la vanguardia teatral más
comprometida, o de un fervoroso homenaje por parte de
Robbins en The Craddle Will Rock, 1999)
fructifica, a partir de este año, en la creación del
Actor’s Studio,
cuya paternidad se debe al realizador y también director escénico
Elia Kazan,
a la productora teatral Cheryl Crawford
a Robert Lewis, antiguo miembro Group Theatre. Fue de hecho, el
fundador de esta institución (Lee
Strasberg) quien se hizo cargo de dirigir
la nueva fábrica de actores a partir de 1951 en la formación de los
intérpretes las técnicas de Stanislavski:
trabajo de dentro afuera, asimilación por el actor de las vivencias
de personaje, búsqueda del vínculo interno. Un
“Método" de
interpretación que acabó por ganarse la mayúscula tras el resonante
éxito de La ley del silencio 1954
de Elia Kazan,
película donde un distinguido puñado de actores de la factoría
(Marlon Brando, Eva Marie Saint, Karl Malden, Lee J. Cobb, Rod
Steiger) convirtieron a la escuela en un
punto de referencia ineludible. Hijos del
“Método” fueron
también, al fin y al cabo, Paul Newman,
James Dean, Montgomery Clift, Dustin Hoffman, Robert De Niro,
Geraldine Page y Jane Fonda, entre muchos
otros.
|
 |
|
imagen de
El Graduado
(1967) con
Dustin Hoffman |
La cantera de talentos más sólida
que conoció Hollywood
fue formada en el Actor’s
Studio, bajo el vivencial
método Stanislavski
y la mirada escrutadora de
Lee Strasberg.
Entre ellos: Marlon
Brando, James Dean y Marilyn
Monroe.También
de esa escuela Montgomery
Clift, Paul Newman, Dustin Hoffman
(aquí en una escena de
El graduado)
y los veteranos Jack
Nicholson y Marlon Brando,
bajo la supervisión de
Lee Strasberg
|

 |
|
Entrada
a los Estudios Paramount |
|
1948 El fin del monopolio cierra “la era de los estudios”
Al
finalizar la II Guerra Mundial, los cinco grandes estudios de
Hollywood
(Paramount, Metro-Goldwyn-Mayer, 2Oth Century
Fox, Warner Bros. y RKO) y los tres
medianos (Universal, Columbia y United
Artists) no sólo producían tres cuartas
partes de las películas del país, sino que controlaban también el 90%
de la distribución y poseían las salas de cine más importantes de las
grandes ciudades. Contra esta situación monopolística vino a
pronunciarse el Tribunal Supremo, en 1948, al fallar a favor de los
productores independientes (que habían empezado a litigar 10 años
antes) y en contra de las grandes a violación de
la ley Sherman
controlar todas las fases y comercialización de un sentencia, que
obligó a desligar los negocios de la producción y de la exhibición
señala el principio del fin para el sistema de producción sobre el que
se había levantado el Hollywood clásico y abre la puerta a una larga
fase de transformación industrial (decadencia de las potencias
televisivas, integra majors en la industria del entretenimiento) que
acabó por cambiarla faz del cine norteamericano.
|

 |
| Tinta y
Celuloide |
|
1950 Los soportes no inflamables acaban con los nitratos
Desde
los orígenes del cine, las imágenes se impresionaron sobre un soporte
fotoquímico llamado “celuloide”,
elaborado a partir de una
nitrocelulosa-base (la piroxilina) que
tenía gran capacidad de ignición. La enorme inflamabilidad del
celuloide (generador de un fuego que no puede apagarse ni siquiera
sumergiendo la película en agua) fue el causante de numerosos
incendios sufridos por los laboratorios, lo que provocó la pérdida
trágica de una gran parte del patrimonio cinematográfico mundial
(entre un 70% y un 85% del cine mudo; porcentaje que llega en España
al 97%). Las investigaciones para conseguir un soporte inflamable
culminaron, a finales de los años cuarenta, cuando se obtuvo un
soporte de triacetato de celulosa
llamado comúnmente acetato, safety
o soporte de
seguridad, que pasó a ser el material utilizado por todas las
películas. La fabricación de los viejos celuloides de nitrato se
abandonó ya definitivamente a partir de 1950 (en España, entre 1952 y
1954), mientras que, casi simultáneamente, aparecían los soportes de
poliéster (de mayor estabilidad y mejor conservación), si bien éstos
no comenzaron a generalizarse hasta finales de los años ochenta.
|

 |
|
imagen de
Cuentos de la luna pálida, (1953) |
 |
|
Primer número de la mítica
revista Cahiers du Cinéma
|
|
1951 Kurosawa y el descubrimiento occidental del cine
japonés
A
pesar de tratarse de una industria con un alto grado de desarrollo
técnico y artístico, la cinematografía japonesa era así una absoluta
desconocida para el mundo occidental debido, entre otras razones, al
aislamiento prolongado del país y a su permanente estado de guerra
desde mediados de los años treinta. La situación sufre un cambio
radical en 1951, sin embargo, tras la presentación en el
Festival de Venecia
de Rashomon,
con la que Akira Kurosawa
ganó el León de Oro
antes de conseguir también, poco después, el
Oscar a la mejor
película extranjera. El ensayo
pirandelliano de
Kurosawa, capaz de aunar el relato
medieval, la furia expresiva del gran cine soviético, el tratamiento
de la violencia del cine americano y el refinamiento estilístico
japonés, precedió a los triunfos sucesivos de
Kenji Mizoguchi León de Plata en Venecia por
Cuentos de la luna pálida, (1953) y
Teinosuke Kinugasa (Palma de Oro en
Cannes y
Oscar para
La puerta del infierno, (1954): sucesivas
llamadas de atención que abrieron paso al descubrimiento occidental de
la cinematografía nipona y de otros directores tan importantes como
Yasujiro Ozu, Mikio Naruse, Masaki
Kobayashi o Kon Ichikawa.
1951
“Cahiers du Cinéma” y la “política de autores”
Fundada
por el realizado Jaques Doniel –Valcroze
con el respaldo económico de Leonide
Keigel y de
Les Éditions de L´Étolile, la revista
Cariz du Cinema
salió a la calle por vez primera en abril de 1951. En sus páginas
fructificaba una prestigiosa tradición critica del cine francés
(crecida en las paginas de La Revue du
cinéma y el semanario
Arts) y en ellas se
conformó, bajo la tutela de André Bazin
una brillante nómina de críticos jóvenes y combativos ( el propio
Doniol-Valcroze, Jacques Rivette, Jean-Luc Goddard, François Truffaut
y Eric Rohmer, que firmaba entonces aún
con su verdadero nombre: Maurice Schérer)
que arremetieron contra lo que llamaban EL
“cine de qualité”
francés, que pusieron en marcha la “política de los autores” y que,
mas adelante, alimentarían con las creaciones de sus colaboradores y
con textos teóricos el nacimiento de la
nouvelle vague. En 1952,
Bernard Chardére
fundó Positif,
revista que recogería la herencia marxista de
L´Écran francais y
de Les Lettres Française,
y donde escribirían críticos como Robert
Benayoun, Ado Kyrou, Raymond Borde, Marcel Oms o Michel Ciment para
ensalzar a Luis Buñuel, John Huston o Jean Vigo,
en detrimento de directores como
Hitchcock, Hawks, Lang o Goddard
 |
| Portada
de la revista Positif |
|
|