
|
El
cine aprende a contar el pasado
Ferdinand
Zecca, contratado ese mismo año por la
casa Parthé,
dirige en su seno L’histoire d’un crimen,
un titulo de gran resonancia que se considera piedra angular en el
desarrollo del cine primitivo francés. Su historia no era otra cosa
que la reproducción, cuadro por cuadro, de un folletín homónimo (en
realidad, una de las más famosas atracciones del museo Grévin), si
bien su construcción narrativa aportaba una novedad: el recurso que
suponía la aparición, en la parte superior de la pantalla, de un
recuadro que visualizaba el sueño (relacionado con su pasado) de un
condenado a muerte que permanecía encerrado en la celda. Este recurso
del “cuadro dentro del cuadro” para denotar una imagen onírica o
mental se convirtió después en una convención muy utilizada por el
cine de los orígenes. Su utilización ponía en evidencia, primero, el
carácter cerrado que padecían aún los encuadres dentro del “modo de
representación primitivo” y, segundo, la necesidad que sentía ya el
lenguaje cinematográfico de romper con aquellos límites. La
articulación narrativa del tiempo abandonó este recurso (que le
obligaba a multiplicarse en la superficie espacial del plano) cuando
aprendió a organizar el pasado y el presente en torno al eje temporal
del relato. |
|

|
El primer mago de
la ciencia-ficción
Un
obús incrustado en el ojo derecho de la Luna. Pocas imágenes tan
repetidas en la historia del cine como este fotograma extraído de la
célebre obra de George Méliés:
Viaje a la Luna (1902).
Un título de gran éxito popular, objeto de sucesivas imitaciones y
hasta de explotación ilegal de sus copias en Estados Unidos, con el
que Méliés se iniciaba por el camino de las grandes producciones. Tres
meses de rodaje, 260 metros de película y un presupuesto de 10.000
francos, muy abultado para la época, dan origen a esta historia de un
grupo de profesores algo chiflados que realizan el primer viaje
espacial a la Luna, rodeados del fervor popular y enfrentados,
después, a un grupo de molestos selenitas. El argumento sirve de
partida para que Méliés incorpore en la película sus conocidos trucos
ópticos, dentro de una puesta en escena repleta de recursos teatrales,
y para que descubra de paso el filón que representa por entonces la
ciencia-ficción. Un terreno que había pisado ya antes en
La Lune á un metre (1898)
y que cultivará después con
Le voyage a travers l’impossible (1904)
y
L’Eclipse du Soleil en pleine Lune (1907).
Armado de
trucos ópticos, efectos teatrales y una imaginación desbordada, Méliés
se llevó el cine a la Luna en 1902. Y consiguió uno de sus éxitos más
considerables. Su osadía e imitada y repetida hasta configurar el
género de la ciencia-ficción. |
|
Los albores del ‘western’.
Tras
el antecedente precursor que suponen las experiencias filmadas para el
kinetoscopio
de Edíson,
con imágenes de un bar del Oeste (Cripple
Creek Bar-Room, 1898) ‘ del show de
Buffalo Bill (Buffalo Bill’s West Parade,
1902), será finalmente el enorme éxito de
(The
Great Train Robbery 1903) (la
película más popular en Estados Unidos durante la primera década del
siglo) lo que convierta a esta historia de forajidos que asaltan y
roban un tren en el modelo narrativo dotado ya de argumento, y con
diferentes secuencias organizadas temporalmente que cristaliza luego
como el segundo género más antiguo después de la comedia: el western.
Su director, Edwin S. Porter,
se convierte con estos escasos 10 minutos de celuloide en uno de los
maestros del cine de los orígenes. Clausurada por una célebre imagen
final, en la que un bandido dispara contra el público mirando
frontalmente a la cámara, la película señala el nacimiento de la épica
cinematográfica con la que Hollywood
habría de narrar después, en términos
míticos y populares, la historia de la conquista del Oeste y los
orígenes de la nación americana.
|
 |
|
A
Race for Millions 1906 |
|

|
 |
|
1905
Imagen de la
entrada a un Nickelodeon impulsó la popularidad del cine a lo
largo del medioeste norteamericano. En locales improvisados y a
precios populares, el séptimo arte empezaba a masificarse. |
|
El
cine se populariza: los ‘nickelodeon’
Herederas
de las primeras Hale’s Tours (vagones de ferrocarril simulados desde
cuyas ventanas se veían desfilar paisajes rodados con anterioridad
desde un tren en marcha), comienzan a surgir en 1905, en varias
ciudades del medioeste norteamericano, unas populares salas de cine
conocidas con el nombre de nickelodeon.
Llamadas así porque el precio de la entrada costaba habitualmente
cinco centavos de dólar (un nickel), estas nuevas salas eran en
realidad antiguos garajes, traseros de tiendas u otros tipos de
locales que se dedicaban ahora a la exhibición del espectáculo
cinematográfico. Con una capacidad entre 100 y 500 localidades, en
ellos se exhibían, de manera ininterrumpida, programas de una hora
aproximada de duración, compuestos sobre todo por películas y alterna
dos, a veces, con números musicales o proyecciones de linterna mágica.
El éxito de
los nickelodeon
permitió que las clases medias y las mujeres comenzaran a asistir con
mayor frecuencia a estos locales (de mejor fama que las anteriores
salas de exhibición), al mismo tiempo que se iba creando un público
popular específicamente cinematográfico, se extendía el espectáculo
del cine por todo el país y se reorganizaba la propia industria de la
producción norteamericana.
Primeras inquietudes
cromáticas: el
“pathécolor”
Si
bien la idea de conseguir películas en colores está unida al cine
desde su nacimiento, los primeros métodos para lograrlo eran todavía
muy laboriosos y consistían en el coloreado a mano de uno o varios
fotogramas del filme. En 1905, sin embargo, la casa francesa
Pathé lanza un
procedimiento mecanizado de coloreado de películas llamado
“pathécolor”. En esencia, el invento consistía en una maquina
(el pantógrafo) que
a su vez recortaba un fotograma sobre la mesa de un operario que, a su
vez recortaba la parte de aquel que se pretendía colorear. Este
recorte, utilizado como una plantilla, se situaba después sobre una
nueva copia en positivo y una segunda máquina estampaba el color
elegido a través del hueco de la plantilla. Gracias a este método, la
casa Pathé
se pone a la cabeza del coloreado de películas hasta que el
technicolor
comienza a desplazar este sistema desde 1916. Por su parte, en 1906,
se patenta en Inglaterra otro procedimiento pionero llamado
“kínemacolor”,
inventado por George Albert Smith
en 1902. El golpe definitivo a todos estos
sistemas lo dará la película pancromática
que, estrenada por Eastman Kodak
en 1913 y fabricada industrialmente a partir de 1925, terminará por
sustituir a la ortocromática. |

|
 |
|
La dramatización de hechos históricos y la
adaptación de prestigiosas obras literarias son las dos
tendencias que dominan en la mayoría de las producciones del
film d’art. Ambas confluyen en el género de las ficciones
bíblicas, al que pertenece El beso
de Judas (Armand Bour, 1909), que
fue uno de los más utilizados por este tipo de cine |
|
El cine busca cartas de nobleza con el “film d’art”
El
día 17 de noviembre se estrena en Paris
El asesinato del duque de Guisa: dirigida
por André Calmettes Charles Le Bargy.
El notable éxito de la película marca el nacimiento de una tendencia
(el famoso film d’art francés)
que toma el nombre de la sociedad homónima creada por un hombre de
negocios (Paul Lafitte),
un académico (Henri Lavedan),
un arquitecto (Jean Camille Formigé)
y un actor de la Comédie Française
(Charles Le Bargy). La operación
pretendía establecer relaciones entre los medios literarios y
teatrales parisinos, por un lado, y la industria del cine por otro,
buscando para ésta un prestigio cultural que le vendría dado por la ya
admitida nobleza de los materiales artísticos utilizados. Después
aparecieron El retorno de Ulises 1908.
El beso de Judas (1909)
y La dama de las
camelias (1911), interpretada esta por
Sarah Bernhardt,
pero la dependencia casi absoluta que este tipo de películas mostraba
respecto al modelo escénico tradicional le impidió superar el por
entonces estrecho circulo de las capas cultas de la audiencia. El
modelo del film d’art
creó escuela, sin embargo, en Italia y en Estados Unidos. |

|
 |
|
1910 Cartel de de una
pelicula en un Nickelodeon
|
|
Las Primeras Divas de la pantalla
Las
época de las Divas se relanza con las hermanas
Lillian y Dorothy Gish
desde muy jóvenes dan paso a una etapa de Divas entre ellas sobresalió
Mary Pickford (1892-1979)
rodando mas de 250 películas.
|
 |
 |
|
Lillian y Dorothy Gish |
Mary Pickford (1892-1979)
|
|
|