La Alemania nazi

Enzo Collotti

Enzo Collotti centra su estudio histórico en la andadura del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Alemán), a través de la cual aborda, desde la perspectiva alemana, la crisis de la República de Weimar, la estructura estatal y la política interior del Tercer Reich, el expansionismo nazi y la Segunda Guerra Mundial hasta la caída de Hitler.

Las dos cosas que más interés han tenido para mí del libro son (1) la exhaustividad con la que trata el conjunto de factores, intelectuales, económicos y sociológicos, que propiciaron el triunfo democrático de un pequeño partido, el NSDAP, en un país con un fuerte movimiento obrero y donde tenían un gran peso en el Parlamento los partidos socialdemócrata y comunista, y (2) el análisis que hace del carácter de dictadura de clase, al servicio de la burguesía, del régimen nazi.

Conforme Collotti expone las distintas causas de la victoria del nacionalsocialismo (la indignación por las imposiciones de Versalles, el espíritu de revancha de la Wehrmacht, la exaltación nacionalista, la crisis económica (con 6 millones de parados en 1933), el frágil y desacreditado sistema democrático, la desunión de la izquierda, el temprano y vital apoyo de los magnates de la industria pesada al NSDAP, el posterior respaldo de los capitalistas en general, incluyendo a terratenientes y financieros, y de los partidos conservadores en retroceso, el terrorismo político...), la llegada de Hitler al poder parece no sólo comprensible, sino incluso lógica; y, de hecho, que el fascismo no fuera un fenómeno aislado, su surgimiento simultáneo en toda Europa, prueba que la coyuntura era propicia para tal corriente política.

Al igual que el acceso al poder, el autor también aborda la permanencia en el mismo del nacionalsocialismo, aunque de forma más incompleta. Porque, si bien en un primer momento el nazismo se sostuvo gracias a sus éxitos, primero económicos y luego también militares, así como debido a que consiguió anular todo vestigio de oposición, consumando la identidad entre Estado y Partido y ejerciendo el terrorismo político, se echa de menos un análisis del sentimiento alemán en el periodo de declive abierto tras las primeras y graves derrotas sufridas en el frente oriental. El autor sólo se ocupa de los movimientos de oposición activos, los más combativos, entre los que incluye el fracasado complot de altos mandos del Ejército del 20 de julio, pero no dice nada de la evolución del primitivo respaldo popular a los nazis. Parece admitir tácitamente, con la omisión del dato, que seguía existiendo, pero es de esperar que, ante la probabilidad cada vez mayor del desastre, el continuo sacrificio que supuso el esfuerzo bélico y el retroceso económico, perdiera adeptos, así como que se trocara en rechazo la actitud de quienes habían tolerado pasivamente la llegada al poder de Hitler. Lo que Collotti sí deja fuera de duda es que, debido al recrudecimiento policial y las características totalitarias del régimen, los descontentos se veían incapaces de organizarse y más aún de llevar a cabo un derrocamiento.

La estrecha vinculación y colaboración directa entre el capital y el NSDAP en el poder fue incuestionable tras la "noche de los cuchillos largos". Collotti pone de relieve que tal alianza jugó un papel determinante en la política de Hitler, tanto interna (carrera armamentística, sustitución del sindicalismo por el corporativismo, legislación que concedía mayor libertad de acción a los empresarios, formación del Consejo General de la Economía Alemana, integrado por representantes de la industria de base y las finanzas) como externa (explotación de la mano de obra y los recursos de los países ocupados, que reportó enormes beneficios a la gran industria, y aprovechamiento del trabajo en los campos de concentración).

Aunque puedan ser más tópicos y citados en lo que a su ideología respecta el racismo y el nacionalismo exacerbados, la esencia del nazismo la constituyen el impulso a la economía nacional y la dominación económica de países extranjeros. Bajo esta óptica, el régimen nazi ofrece el rostro más despiadado del capitalismo, y presenta una sólida coherencia de acción. En su estrategia de explotación cabe incluir el exterminio, que, como pone Collotti de relieve, era en el fondo una manera de deshacerse de grupos humanos perniciosos ideológicamente (no olvidemos que a los campos de concentración no se enviaba sólo a los judíos y otras minorías étnicas, sino también a los opositores al régimen) e improductivos para el Reich, que además consumían preciados recursos en su mantenimiento, cuando existía racionamiento en la propia Alemania. El principal símbolo del terror y la opresión nazis es así también exponente extremo del capitalismo amoral que lo animaba.

Por último, en lo que a contenidos se refiere, cabe destacar, en el contexto de las relaciones diplomáticas de Alemania con el extranjero, el análisis de la ambigüedad y tolerancia con que las potencias europeas trataron al régimen nazi, en parte por debilidad y en parte por considerarlo un baluarte contra el bolchevismo. A este respecto, la actitud de las democracias occidentales (en las que incluyo a los Estados Unidos) no es sorprendente, si se considera el continuo trato amistoso dispensado, durante el siglo XX, a distintas dictaduras de derechas, en función de su papel en la lucha anticomunista, a lo que hay que añadir el más reciente apoyo a aquellas dictaduras que, como las de Turquía o Argelia, suponen un freno a la amenaza del integrismo islámico.

El tratamiento que Collotti realiza de un tema como la Alemania nazi, que tan fácilmente se presta a la subjetividad y a las visiones parciales, destaca por su gran rigor. En la obra procura mostrar la lógica interna que subyace al surgimiento de la doctrina nacionalsocialista, a su asunción por el pueblo alemán y a su puesta en práctica En este sentido es muy interesante la inclusión en el libro de testimonios de personas de la época involucradas en los hechos, entre los que se cuentan jerarcas nazis, y la referencia bibliográfica a más documentos de este tipo, así como el aporte de datos numéricos. Del mismo modo, dice a favor de su voluntad de precisión la pluralidad de fuentes de información empleadas, incluyendo obras de otros historiadores, que somete a una valoración crítica. En ocasiones no puede evitar dejar traslucir calificaciones morales y opiniones personales con respecto a los sucesos que narra y a sus protagonistas, pero ello siempre como glosa, de motivación compresible, que puede desgajarse sin merma del cuerpo del texto.

Dificultan algo la lectura el que durante la exposición se realicen saltos cronológicos, tanto por razones temáticas como en el interior de un mismo capítulo, lo que se debe a la gran cantidad de factores tomados en consideración, y el uso reiterado de términos en alemán, aunque algunos sean ya clásicos en la historiografía del periodo.

La historia tratada en "La Alemania nazi" es muy reciente, y por ello resulta, o debiera resultar, tanto más aleccionadora. Collotti hace en el libro un repaso de los mecanismos de la dominación y de los errores de los demócratas que debe constituir al menos una advertencia para que, en el caso de una eventual repetición, quién sabe si no tan descabellada, de la coyuntura por él descrita (crisis económica, crecimiento de los grupos de extrema derecha, exaltación nacional, falta de una oposición sólida y uniforme de las fuerzas políticas al fascismo, enfrentamiento enconado en el seno de la izquierda, manipulación de la información con fines propagandísticos...), al menos estemos sobre aviso. Por lo que pueda pasar.
  

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