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267×160 mm. Óleo sobre lienzo. Cartón para tapiz. 1791-1792. Madrid, Museo del Prado. Título: El pelele. Al morir Carlos III y subir al trono el príncipe de Asturias con el nombre de Carlos IV, el Palacio del Pardo se abandona y la corte se traslada al Palacio del Escorial. Los tapices existentes son adaptados a la nueva sede, para lo cual, a veces, tienen que cortarse. Como los tapices del Pardo eran suficientes para cubrir las nuevas dependencias reales, la Real Fábrica de Tapices habría caído en las ruinas si no llega a ser por la protección real. En 1788 Carlos IV concede un gran honor a Goya al nombrarlo pintor de Cámara. El pintor supone |
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dejará su labor como cartonista para dedicarse a empresas de mayor
prestigio. Por eso se siente herido en su orgullo cuando el rey le
encarga, por boca de Mariano Salvador Maella, una nueva serie de
tapices, con cosas jocosas y campestres, para el despacho del rey en el
Escorial. En esta serie, el aragonés muestra un cinismo que adelanta el
de Los Caprichos.
La escena de este cartón para tapiz está protagonizada por cuatro mujeres que, en el campo, mantean un pelele, se trata de una diversión propia de la noche del miércoles de carnaval. Las mujeres no mantean un pelele sino un objeto que simboliza al hombre subyugado al capricho de la mujer. La inversión de papeles que propicia el carnaval, sirve al artista para representa a la mujer de forma activa y así reflejar la creciente independencia de la mujer en el siglo XVIII. El pelele aparece caracterizado como un petimetre, personaje del que se burla en numerosas ocasiones la literatura de la época al tacharlo de arlequín, figurín o maniquí. El pelele reafirma el carácter afeminado de los petimetres al aparecer con la cara pintada y deja ver su naturaleza débil al se sólo un juguete en manos de la majas. Las mujeres del cartón juegan con el muñeco como las damas jugaban, en muchas ocasiones, con sus cortejos y, en muchas más, con sus confiados maridos. El tema del pelele será retomado por otros artistas posteriormente. En 1893, Diaz Huertas actualiza el tema en una estampa, con el mismo título, publicada en "La Ilustración Española y Americana". La interpretación del pelele de Goya tiene también repercusiones literarias. A finales del siglo pasado, el escritor francés Pierre Louis escribe su novela "La mujer y el pelele" que aparece en París en 1898. Louis había estado en España y la novela retoma la idea del hombre como un muñeco en manos de una mujer astuta, hermosa y sin escrúpulos; un tema muy utilizado en los años finales del siglo XIX y en los primeros del XX. La novela de Louis se convierte en obra teatral en 1910, en ópera en 1918 y sirve de inspiración a media docena de películas, entre ellas "El diablo es mujer" de Joseph von Stemberg en 1935 con Marlene Dietrich y "Ese oscuro objeto de deseo" de Luis Buñuel en 1977, con Ángela Molina y Fernando Rey. Goya vuelve a valerse de una compo9sicín de tipo arquitectónico, quizá la más geométrica de las que hace. Las mujeres con los brazos extendidos forman un cubo sobre el que se levanta una pirámide formada por la mirada que dirigen las muchachas hacia el muñeco; el mismo esquema que se repite en las casa del fondo. El estatismo de este tipo de composiciones queda roto por la diagonal descrita por el pelele y Goya llama la atención sobre la figura del muñeco, al pintarle resaltando sobre las nubes. |
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