Pincha aqui para volver a Artículos

Parto en el agua

Las madres que han vivido la experiencia aseguran que disminuye el dolor y la duración del parto.

bebeDar a luz en el agua, en una bañera-piscina con 5.000 litros a una temperatura de unos 28 grados es tan seguro como hacerlo en tierra firme. Pero, además reduce su duración, hace que la madre tenga más libertad de movimientos y menos dolores, y favorece la transición del bebé del líquido amniótico al mundo exterior.
"Es un modo de humanizar el nacimiento", explica el doctor Pedro Peraza, del Hospital General de Caridad de El Ferrol, ginecólogo especializado en alumbramientos en el agua. "El hecho de que la madre pueda adoptar la posición más cómoda para ella, y cambiarla a su voluntad, hace que se sienta la protagonista del trabajo del parto". Algo similar a lo que opina otro ginecólogo que realiza este tipo de asistencia enrecien nacido Beniarbeig, el doctor Enrique Lebrero, director de la Clínica Acuario: "Un detalle que se ha ido perdiendo es la intimidad del parto. La medicina moderna lo ha convertido en un espectáculo tecnológico, donde la mujer no se puede recoger en su intimidad. El agua facilita ese aislamiento; pero no vales de nada si la siguen incordiando la matrona, su marido, el médico... Ese retiro deja a la madre vivir un poco a su aire la borrachera del parto; libera su cerebro para el trabajo que le espera".

La importancia del agua estriba en que ayuda a la madre a relajarse durante el periodo de dilatación.

El agua caliente, durante el parto, reduce la producción de adrenalina, hormona que endurece el cérvix y retrasa la dilatación. Es por este motivo que el agua acortabebe nadando el periodo de dilatación. También contrarresta la fuerza de la gravedad y reduce la estimulación sensorial, aumentando la producción de endorfinas, hormonas cerebrales que disminuyen la sensación de dolor y hacen olvidar el paso del tiempo. Ablanda también el colágeno de los tendones y relaja los músculos. Otra ventaja significativa que aporta el medio acuático es el efecto tranquilizador que produce en los asistentes al parto, que ven muy disminuida su necesidad de "actuar".

Para parir de forma natural en el agua, no es necesaria ninguna preparación específica. Sencillamente tener plena conciencia de que un embarazo no es "una enfermedad" y que el parto no debe considerarse un acto médico, sino un proceso biológico. Con esto es suficiente para que la mujer esté perfectamente preparada.

*El agua utilizada en las bañeras de los paritorios, es totalmente inocua para la salud de la madre y el bebé, puesto que está previamente preparada y tratada para este fin.

 

 (Volver)

Hosted by www.Geocities.ws

1