::: reseña histórica de brassaï
 
 
concurso brassaï 2004

brassaï

BrassaÏ Gyula Halasz, verdadero nombre del fotógrafo, nació el 9 de Septiembre de 1899 en Brasso, Transilvania, Hungria. Estudió arte algunos años en Alemania, hasta 1922.En 1924 se muda para París, y decide asentarse aquí definitivamente. Trabajó escribiendo artículos para revistas húngaras y alemanas. Ilustrando sus artículos con fotografías que pedía a diferentes fotógrafos como a su amigo Karl Kertesz.

En 1929, adquiere su primera cámara fotográfica, y con ella una pasión que lo acompañaría toda la vida y le acarrearía la fama de manera casi instantánea.

En una carta dirigida al crítico de arte Aves Berman, en 1983, Brassaï declaraba: "Pensarán, que si devine fotógrafo fue para ilustrar mis propios artículos, pero no es para nada el caso. Solo encontrarán cuatro artículos ilustrados por mis fotografías. Esta colaboración tan sin importancia con las revistas alemanas, yo la realicé solamente para ganar mi vida, deseándola abandonar lo antes posible".

En 1932 Brassaï publica París de nuit (París de noche), obra que muestra sus constantes recorridos nocturnos por París. En París de nuit, uno puede observar que la principal preocupación del autor consistía en mostrar toda la dinámica nocturna parisina de los estratos sociales más bajos y los mundo subyacentes. La obra está llena de borrachos, prostitutas, vagabundos, pervertidos, excéntricos y locos. Sin embargo, a pesar de captar momentos de un mundo con jerarquías y códigos secretos, sus imágenes no están excentas de pasión, vibra, fuerza y candor.

Dentro de estos submundos urbanos, uno que nos interesa especialmente es aquél que muestra las reuniones, bailes y maneras de los gays del París de la época. Estas fotografías representan, posiblemente, la primera visión vívida de una casta social que a partir de los 30's empieza a ser más autoconciente e identificable. Nadie más entró a los bares de homosexuales, donde los hombres, con vestidos coloridos y sombreros, bailaban con sus compañeros de negocios y donde, incluso los malencarados carniceros, caminaban de un lado a otro con sus rostros maquillados y sus efebos. Brassaï captó a diferentes tipos de homosexuales compartiendo el mismo espacio, danzando sobre la misma pista de baile. Como él mismo dijo "la crema y nata de los parisinos invertidos... sin distinción de clase, raza o edad." (ver Galería)

Brassaï capta a París en pleno, a sus noches y a sus personajes, a su neblina circulante y a sus estatuas olvidadas. Se aproxima sin prejuicios, objetivo, siempre apolítico, sin enjuiciar o satirizar la altura, el poder o la caída. Él registra. Describe. Acepta. Un sentido casi imperceptible de ternura flota en las fronteras de muchas de sus fotografías que uno podría decir que es compasivo, con una compasión que extiende a los límites de su visión. Hasta la migaja más pequeña del mundo tiene valor y es digna de solicitar atención; una piedra es tan preciosa como una farola de la calle, una rama sin hojas merece tanto respeto como una mujer desnuda.

Brassaï, el ojo de París, nunca buscó una vida bonita; fue en pos de la gran vida. Esa vida repleta de carencias económicas y riquezas intelectuales que tan bien distinguió a la bohemia ilustrada del París de los treinta. Miembro de una generación de souvenirs humanos, Brassaï no ha sido el mejor en su arte, fue el único. Él fue… y no ha habido otro.

Murió en 1984, luego de haber viajado a través de parajes del arte tan variados como la fotografía, la literatura, la pintura y la escultura. Este concurso es un reconocimiento a su peculiar visión de un mundo y su interés sin límites en todos los espacios, seres y maneras.

 
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