Marcelo Juan Valenti

Sintió el calor
que sobrevendría.
Pero en su idioma
no había nombre
para un fuego 
tan inmenso.
Susana Valenti

Las Hojas se alejan sin rencores
con sus precarias formas.
¿Hacia qué desenlace, qué anárquica                                                             distancia
quiebra en astillas sus bordes cenicientos?
Tallado en la hojarasca el hastío de abril
lo agobia, lo margina.
Con paso descuidado atraviesa un recodo
y entra en su habitación
pero tan sólo su mitad.
La otra quedó raptándole al otoño
un jeroglífico para ceñir a sus espaldas

 

 

 

Ernesto Vázquez Rivera

(Ni olvido ni perdón)
I

Y fueron ellos
que a horcajadas de su propio espanto
carroña y rapiña, mientras tanto, 
gozaban del terror nocturno
y la tortura impía.
Será llegado el día
que sobre la máscara macabra
de sus propios nombres,
reclamarás JUSTICIA
porque es Palabra de Dios
y tarea de los hombres.
Néstor Ventaja

Luz en deriva
sobre la candente
marea de facciones
Pato se suma 
a una orquesta sin concierto,
una su voz 
por el riel de mi memoria,
una en el canto
de la boca unánime;
fugitivo de un saber 
erudito, contradictorio, inabarcable,
aprende a mares 
el verbo de su gente

tropieza y vuela 
como un pájaro con vértigo
atropella alegrías
                              fugaces, viola estrellas, 
junto al esqueleto
de sus sueños más queridos
carga una mochila
                             de rabias exactas.
Cristina Villanueva

Lengua suelta

La lengua se suelta, se abre, salta, 
lámpara- garganta-voz, tapiz, terciopelo húmedo, 
musgo.
Se frota contra las cavidades de la boca,
se rompe, se lastima, duele.

Ella habla

no le salen culebras ni perlas
sólo palabras
que se mojan en la larga saliva de la especie,
líquidas, emplumadas, trasparentes, duras

buscan la oreja del otro

esa pregunta

para anidar.

 

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