| Javier Adúriz ¿Oís el río? ¿Oís el río, Okusai? No está lejos. Tiene el sonido ambiguo de la vida. Son como cascotitos limpiándose con la corriente, algo múltiple. Prestá atención. Detrás del ruido se ve el nacimiento rudo de las cosas, eso íntimo, desesperado, casi, casi enorme en su notoria nimiedad. ¿Oís, Okusai? ¿Ves? No necesito que me pongas esa cara de tintorero feliz. Dejate ir nomás, un poco. ¿O vinimos nada más que para esto? |
Andrés Aldao |
|
| Rodolfo Alonso Como Rimbaud en Harrar ¿Sin que la poesía me abandone también yo he frecuentado reyezuelos en ácidas comunas suburbanas por óbolos pequeños, subsistencias, en los alrededores del poder? ¿Salvando las distancias, lenguaraz de caciques menores, jefes siervos, sustentando retoños vigorosos con migajas de estruendo, alegorías, para que la poesía me abandone? |
Viviana Álvarez no me pronuncies si olvidaste noches en tu ida no digas mis letras si la ausencia borró los trazos de mi cuerpo en el tuyo no dibujes mis iniciales en tus labios si mi voz resuena como eco a tu ser no atisbes tus noches bajo el fuego de mi recuerdo no me proclames nunca más |
|
|
fijando vértigos 2008 ® Todos los derechos reservados
|
||
|
|
||