Sto. Tomás Moro 26/26

(Viene de la página 25)

perece, se tasa su valor y se paga de los bienes de los ladrones, dejando íntegramente lo que sobrare de tales bienes a la esposa y los hijos. Los ladrones son condenados a trabajar y a no ser que el robo haya sido perpetrado con sevicia, ni se les mete en prisión ni se les pone grilletes, sino que libres y expeditos se les ocupa en tareas públicas." "quienes trabajan afanosamente no reciben malos tratos, encerrándoseles tan solo en sus cuartos por la noche después de haberles pasado lista. Aparte del trabajo asiduo no tiene su vida otras molestias. Los que sirven al bien público reciben de él su alimento, que no es escaso" (Utopía L.I)


Derecho Premial

Moro advertirá (lo que años más tarde Ferri calificará como  "substitutos penales") que en vano se hinchan los códigos y se hacinan los presos; todo esto no es más que una batería de paliativos más o menos emparchables y que lo que hacía falta entonces (y ahora) era una suerte de "justicia social" que barriera todos los estamentos:
"Arrojad de vosotros estas perniciosas pestes, decretad que quienes destruyeron las granjas y las aldeas campesinas o las reconstruyan o las cedan a los que se pongan a restaurarlas y a los que quieran erigirlas. Refrenad estas compras de los ricos y la especie de monopolio que detentan. Que sean menos los que viven del ocio, que se introduzca de nuevo la agricultura, (recuérdese que por este entonces había una crisis con la cría lanar) que se restablezcan las manufacturas lanares para que exista así un trabajo decente en que pueda ocuparse útilmente esa turba ociosa, así los que la pobreza hizo ladrones hasta ahora como los que en este momento son vagabundos y criados ociosos, unos y otros los ladrones del día de mañana. En verdad que si no remediáis estos males en vano os jactáis de la justicia habida para castigar los robos, pues tiene más de especiosa que de justa o útil. Efectivamente si vais a castigar en definitiva a los que, de mayores cometen las infamias que ya desde la niñez se veía iban a cometer, consintiendo no obstante se les eduque pésimamente que se corrompan paso a paso en sus costumbres a partir de los más tiernos años ¿qué otra cosa hacéis, pregunto, sino hacer ladrones, a los que luego vosotros mismos ejecutáis? (Utopía L.I)





Con Citas y Notas publicado en revista Gladius Nº 43

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