Sto. Tomás Moro 19/26

(Viene de la página 18)

esposas, inaugurando así una ejemplar y envidiable costumbre"

Y cuando la sombra de la hecatombe se proyecta sobre Chelsea, cuando los ahorros se agotan y los amigos se distancian Moro no duda en tratar el tema con naturalidad: "
he ido pasando de la grada más baja a la más alta, y a pesar de todo mis ingresos anuales alcanzan en estos momentos a poco más que cien libras. De modo que, si de aquí en adelante queremos vivir todos juntos tendréis que contribuir al escote."

"La principal tarea y casi la única de los sifograntes (especie de funcionario judicial) estriba en procurar y vigilar para que nadie esté ocioso, sino que todos se apliquen a su oficio asiduamente; ni que por el contrario, esté agobiado por un trabajo constante desde muy temprano en las mañanas hasta bien entrada la noche, como las bestias de carga, pues es esa una penalidad más que esclava" "destinan al trabajo seis horas, no más: tres antes del mediodía, a continuación de las cuales tienen la comida, después de la comida y una vez que han reposado durante dos horas, dedican de nuevo tres horas al trabajo" "lo que media entre horas de trabajo y de sueño y de comida se deja al arbitrio de cada uno, no para que lo disipe en la molicie y la pigricia, sino para que, libre de su oficio, lo invierta buenamente en alguna otra ocupación.

La mayoría consagra estos intervalos a las letras. Pues es de ley tener todos los días clases públicas, en las horas matinales, a las que solo están obligados a asistir los que han sido específicamente seleccionados para las letras. Pero es el caso que una grandísima multitud de todo rango, varones y mujeres al igual, afluye al oír las lecciones, unos a unas y otros a otras, según va la inclinación de cada cual. Si alguien, sin embargo, prefiriera tomar este mismo tiempo para su oficio, no se le prohibe (lo que viene bien a muchos cuyo espíritu no se excita en la contemplación de ninguna disciplina), antes se le elogia incluso, como útil para la república." (Utopía L.II Los Oficios)


Sentido común y criterio jurídico

Littera gesta docet, quid credas allegoria,
Moralis quid agas, quo tendas anagogia.
Dístico medieval


Hace algunos años vimos en las calles de Rio de Janeiro unos carteles muy curiosos que rezaban más o menos así: "
Mantenga su ventanilla baja, no tiente a los peatones con su reloj"; desde entonces trato de no usar relojes tentadores y me cuido bien de los peatones. Actualmente este cartel no solo no nos sorprendería en nuestros centros urbanos sino que tendría el aval de ciertas posturas reclutadas

(Continúa en la página 20)

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Estudio Casanova Ferro & Asoc.
Guise 1926 PB D (1425) Capital Federal
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