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ble, podría regresar a la Cámara para una nueva consulta y en el segundo sugería que "Quizás sea del agrado de Su Majestad, óptimo y excelente soberano, el conceder a todos sus Comunes aquí reunidos licencia y perdón, para que, con libertad y sin temor de incurrir en su temible disgusto, pueda cada uno de ellos hacer descargo de su conciencia; y que cualquier cosa que se diga, no se tome a mal por la bondad inestimable de Su Majestad y que se considere como un aporte de celo para el provecho del reino y de honor para su gran persona" Así, cuando más tarde el Cardenal Wolsey conminó al Parlamento a darle una respuesta Sir Moro, en su rol de speaker pudo contestar: demostrando con abundantes argumentos que, de acuerdo con las antiguas libertades de la Cámara, no era razonable ni oportuno que le respondiesen.
Valoración del trabajo y del estudio
"El Señor se hizo obrero en el taller familiar de Nazaret... el Hijo de Dios, Dios mismo trabajando" Henri Rollet
Ya un jurista español, Don Juan de Solórzano Pereira en su Política Indiana (Madrid 1648) había advertido que algunas consideraciones que Moro hacía respecto de la organización económico laboral podían tenerse en cuenta para el análisis de la situación de trabajo en Indias: turnos laborales, trabajos de 6 horas, crianza de aves, valor de los metales, trabajos como penas etc. El trabajo físico(nos dice León XIII desde la Rerum Novarum) a la luz de la razón y de la filosofía cristiana, dista mucho de ser motivo de vergüenza, sino que honra al hombre porque le proporciona un medio noble de sustentarse.
El trabajo es pues, en el plan de Dios, una perfección individual y comunitaria; cada hombre se perfecciona, perfeccionando a los demás. En la obra moreana el trabajo es un derecho - deber y el estudio un derecho optativo.
"El que no trabaja, no debe comer" (2Ts 3,10) dice la Escritura y cuán bella y qué flacos quedarían nuestros representantes si grabáramos esta frase en el frente de nuestro Consejo Deliberante!
Comenta Erasmo que en el hogar de los Moro "nadie está ocioso ni ocupado en bagatelas. Los autores latinos están siempre en sus manos. Y han adelantado tanto que pueden leerlos sin ayuda de traducciones" Y agrega en carta a G. Budé hablando de esta "academia cristiana": "En verdad es un gozo vivir en ese hogar; y en esto Moro te aventaja, porque si tu te afanas en formar a tus hijos y hermanos, él no duda en extender la educación a las hijas y
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