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Una educación a distancia más exitosa
Los maestros en un salón de una escuela tradicional apoyan la realización de su clase en la conducta que pueden observar de sus estudiantes. El contacto visual es un elemento fundamental para la enseñanza del conocimiento. Una mirada rápida les permite saber quién está poniendo atención y tomando notas, quién se está preparando para hacer una pregunta o comentario. También les permite detectar al estudiante que está aburrido y cansado, ya que es igualmente evidente. Los buenos maestros están atentos a las manifestaciones de la conducta de sus alumnos y modifican la clase alternando actividades de acuerdo a las circunstancias que detectan. En contraste, el maestro a distancia tiene muy poco o ningún contacto visual con sus alumnos. Además de que los pocos contactos que se tienen son distorsionados o afectados de alguna manera por las barreras que impone la tecnología. Es más difícil mantener una estimulante discusión maestro-alumno cuando no se están viendo las caras o cuando hay que esperar que llegue el sonido entre los dos sitios remotos.
Sin embargo, muchos maestros que la utilizan, tienen la idea de que las oportunidades ofrecidas por la Educación a Distancia superan los obstáculos que presenta el uso de la tecnología. De hecho, muchos de los instructores a distancia aceptan que la preparación que requieren los cursos ayuda a mejorar su desempeño como maestros. Los retos que significa la educación a distancia son compensados por las oportunidades de: Alcanzar una mayor audiencia de estudiantes porque se rompe él límite que impone un aula de clase que no supera los 30 o 40 alumnos recomendados. Logramos satisfacer las necesidades de los estudiantes que no pueden asistir a las clases regulares en las universidades por limitaciones de trabajo, tiempo o espacio. Involucrar en las clases la participación de expertos de otras áreas que se localicen en cualquier parte del mundo y que de otra manera no estarían accesibles para los estudiantes. Con este medio podemos reunir estudiantes de diferentes ambientes culturales, económicos, sociales y con variadas experiencias laborales y de conocimientos. Se requiere hacer accesible la educación y capacitación a estudiantes en áreas apartadas. Permitir que los puedan continuar con sus estudios sin tener que dejar de trabajar y recibir un salario.
Desde el punto de vista estrictamente educativo, y no gerencial o administrativo, es decir, desde la perspectiva de la creación, producción, difusión y evaluación crítica de conocimientos, la tecnología se puede aplicar en cuatro sentidos fundamentales:
Primero como ayuda a la enseñanza, partiendo de la premisa que la tecnología es el medio que ayudara a lograr que la enseñanza llegue de manera eficiente a mas personas. Segundo, como apoyo directo al aprendizaje permitiendo que de todas las latitudes puedan fluir consultas diversas a los capacitadores, para que a su vez las respuestas sean de carácter general e ilustren a más participantes.
Tercero, como instrumento analítico para pensar sistémicamente la educación, pues concebirla por partes es tanto como mutilar un proceso integral. Por ultimo como ayuda a la investigación intelectual, científica o la creación artística.
Que no se dude por un minuto del enorme impacto positivo que tiene el uso de diversas tecnologías de telecomunicación en los procesos educativos. Los beneficios se reportan en economía de tiempo; en mayor individualización a las necesidades específicas de cada usuario; en facilitar el aprendizaje de contenidos gracias a una mayor conexión audiovisual, sensorial y secuencial de los temas, materias estudiadas; en acortar distancias geográficas; en comunicar con rapidez a múltiples personas de manera simultánea; en agilizar la difusión de hallazgos, investigaciones y conocimientos; en la interacción del estudiante con la experiencia de aprendizaje y puedo seguir enumerando multitud de ventajas que tiene para el proceso educativo el uso adecuado de tecnologías.
Es en síntesis, LA EDUCACIÓN A DISTANCIA, una forma efectiva y dinámica de estimular la participación activa del maestro y del estudiante en el aprendizaje, asimismo puede considerarse como una forma confiable para permitir a la sociedad acceder a plenitud al uso de toda su capacidad y de cada una de sus capacidades.
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