|
El éxito del terrorismo mundial
Yo no me encuentro a mí mismo cuando me busco,
me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.
Nicolás Maquiavelo
La Gran Bretaña se encuentra en situación de tensión, los atentados que ha sufrido Londres han sido calificado como los peores, que ha vivido éste país desde la Segunda Guerra Mundial. En el primero fueron afectados alrededor 737 personas arrojando un saldo de 37 muertos y 700 heridos. La red Al-Qaeda reivindicó los atentados explosivos. Este hecho causó el repudio y asombro en los ciudadanos y autoridades londinenses. Auque el terrorismo es repudiable en todas sus formas y no tiene justificación alguna, este pareciera ser el costo que deben pagar las naciones, que se prestaron a apoyar una invasión ilegal que nunca contó con el aval de las Naciones Unidas y menos con el de la población que aseguraron los norteamericanos seria liberada. Primero fue Afganistán y luego Irak. Recordemos que para llevar a cabo dichas invasiones, el Presidente George Bush utilizó como justificación el combate al terrorismo, luego del ataque que sufrieran el 11 de septiembre de 2001, dos símbolos de la cultura y el poder norteamericano: el World Trade Center y el Pentágono. El presidente George Bush señaló en aquella oportunidad: “cualquier nación que continúe albergando o apoyando al terrorismo será considerada un régimen hostil por los Estados Unidos".
Algunas de las razones que se han señalado como verdaderos desencadenantes de la guerra en Afganistán e Irak, no fueron precisamente el combate al terrorismo, sino que estuvieron motivadas por razones fundamentalmente económicas. A continuación se hace mención a ellas:
1) En el caso de la Guerra de Afganistán, los Estados Unidos habían estado compitiendo con Rusia, Japón y otros poderes europeos para establecer su influencia política Asia Central (que habían formado anteriormente parte de la Unión Soviética) y apoderarse del derecho a explotar las reservas de petróleo y de gas natural mayores del mundo, las cuales se encuentran en las nuevas repúblicas del Asia Central: Turkmenistán, Kazajstán, Uzbekistán, Tadzhikisdtán y Kirguizistán. La clave a la posibilidad de enormes ganancias en Asia Central era la distribución: como transportar el petróleo y el gas de esta región aislada, subdesarrollada y sin salida al mar a los principales mercados de energía del mundo. El oleoducto tenía que atravesar por países sobre los cuales Los Estados Unidos podía ejercer su influencia política, lo cual excluía a China y a Irán. Las dos alternativas presentes eran las siguientes: 1) La ruta bajo el Mar Caspio a través de las Montañas del Cáucaso vía Azerbaiján y Georgia y luego a través de Turquía. 2) La ruta a través de Afganistán y Pakistán, que era más corta, pero presentaba una situación política difícil.
Para perseguir el interés anteriormente señalado el presidente George Bush aprovechó la oportunidad que le brindó el ataque del 11 de septiembre para continuar con sus planes de largo plazo en Asia Central. Es así como sin haber presentado pruebas, el Presidente responsabilizó de manera inmediata a Bin Laden por los sucesos en los EE.UU. Con la guerra a Afganistán el Presidente George Bush ha establecido su presencia militar en las repúblicas del Asia Central con tropas en Uzbekistán.
2) La guerra en Irak como todos saben fue justificada alegando que dicho país utilizó una cantidad de armas químicas durante la guerra contra Irán y que las mismas se mantenían intactas, cuando en sí, los verdaderos objetivos eran: ejercer un control absoluto sobre los recursos petroleros del Golfo y derrocar al gobierno de Saddam Hussein, considerado como un posible aliado de Al Qaeda. Los Estados Unidos logró uno de sus objetivos sacar a Hussein pero no ha logrado apoderarse de la riqueza petrolera de Irak, en vista de que existen focos de resistencia, en una sangrienta guerra civil.
Lo que muchos países califican de terrorismo, es para aquellos países que han sido destrozados por el imperio norteamericano, parte de lo que algunos teóricos han definido como guerra asimétrica, que no es un concepto nuevo data de muchísimos años atrás, ejemplo de ello es el pasaje bíblico de David y Goliat, que nos muestra la lucha entre dos desiguales. “Los conceptos y movimientos asimétricos buscan usar el medio ambiente físico y las capacidades militares en formas que son atípicas y presumiblemente no anticipadas por estructuras militares bien establecidas, tomándolas, sin preparación. Es otra palabras es atacar las vulnerabilidades del enemigo, por métodos no convencionales.
Los atentados del que están siendo víctimas algunas naciones que acompañaron a los Estados Unidos en su invasión a Irak y Afganistán, debe hacer reflexionar a los países poderosos. El uso de la fuerza no es el mejor camino para alcanzar intereses y objetivos, el mundo ha cambiado y rechazan este tipo de acciones de tipo colonialistas.
Puede un pequeño grupo, apéndice marginal de la organización terrorista islámica Al Qaeda, cambiar la agenda y las intenciones del conclave de los más poderosos de la globalidad? Parece que pudo. Lo que ocurrió en Londres es más confuso de lo que parece.
Lo cierto es que importantes medios ya han informado, casi resignadamente que la agenda del G8 reunido en Escocia, cambió radicalmente el clima y la temática de la alborotada cumbre. De estar previsto el tema del recalentamiento de la Tierra y la pobreza lacerante y potencialmente explosiva de África, el foro paso a ser un escenario donde George Bush y Tony Blair pidieron al G8 unirse detrás de ellos en su proclamada guerra global contra el terrorismo. Blair aludió al “terrorismo islámico”.
El grupo que se atribuyó los atentados, autodenominado “organización secreta de Al Qaeda” encabezó su comunicado sobre la acción contra el gobierno británico, “cruzado y sionista”, afirmando que como buen musulmán actuaba en “el nombre de Dios”. Sin embargo en todo este tiempo el propio Bush y sus voceros han dado a entender que actúan “en nombre de Dios”; esa es la otra monserga, repetida hasta el cansancio, de evangélicos como Pat y Gordon Robertson que contribuyen al mesianismo de ciertos políticos norteamericanos. La mezcla de fanatismo religioso con geopolítica, produce diversas formas de terrorismo global en cualquier lugar del mundo.
Tony Blair dijo estar conmocionado porque los suicidas del atentado en Londres el 7 de julio son ciudadanos británicos. Es un comentario ingenuo y poco decoroso. El Reino Unido, al igual que Francia y muchos otros países de la Unión Europea, está lleno de ciudadanos, en su mayoría hijos o nietos de inmigrantes de las antiguas colonias, que por razones socioculturales sienten un profundo rechazo por su país.
A pesar de la reticencia de políticos e intelectuales europeos a hablar del asunto, la realidad es que una proporción significativa de los musulmanes se ha integrado muy pobremente a la sociedad. En Francia, los ciudadanos musulmanes representan entre 5% y 10% de la población, pero constituyen cerca de 75% de la población carcelaria y una estadía en una cárcel francesa puede ser tan útil para los que reclutan y aleccionan terroristas como una temporada en un campo de entrenamiento de Al Qaeda. La mitad de los jóvenes musulmanes en Francia no trabaja ni estudia. Lo sorprendente es que parece haber una gran diferencia entre la actitud de muchos hijos de inmigrantes y la de sus padres. Los inmigrantes llegaron a Europa en busca de oportunidad y trabajo y se esforzaron por prosperar. Sus hijos, en cambio, se sienten discriminados y rechazados, por lo que se rebelan “convirtiéndose” al Islam más extremo. Esto no lo explica todo, ya que los asesinos de Londres, al igual que muchos miembros de Al Qaeda, no provienen de las cárceles ni de los guetos europeos sino de escuelas prestigiosas y barrios de clase media.
El sentimiento antibritánico era unánime entre muchos jóvenes hijos de inmigrantes, a pesar de haber nacido y vivido toda su vida en Londres, de haber estudiado allí y de haber visitado el mundo árabe sólo de vacaciones. Generalmente afirman recibir sus noticias de Al Manar, el canal de televisión vía satélite del Hezbolá que emite contenidos profundamente antioccidentales y antisemitas, porque “Al Yazira es propaganda sionista.
Lo más notable acerca de los terroristas suicidas de Palestina, Egipto, Túnez, Bagdad Nueva York, Madrid, Londres es que son sujetos comunes y corrientes, jóvenes estudiantes, graduados y hasta un maestro de escuela y padre de un bebé de ocho meses. Como ellos hay decenas de miles de inmigrantes en el Reino Unido y cientos de miles en todo Occidente. Sus padres llegaron a Europa y a nuestros países en busca de oportunidades, de trabajo y de libertad. Ellos se criaron en occidente, pero ahora algunos de ellos desprecian y rechazan todo lo occidental. Algunos, como los que atentaron en Londres, quisieran destruir el modelo occidental.
La inspección a conciencia de los cientos millones de personas que a diario usan instalaciones como puertos aeropuertos, cruces fronterizos, servicios públicos como autobuses y sus paradas, metros, iglesias, cines, supermercados en todo el mundo representa una labor muy difícil para las agencias de inteligencia y de policía. Se formarían colas interminables de usuarios, al pasar por los equipos de revisión que bien podrían representar otro blanco inocente pero muy fácil para un suicida que se parara con explosivos en la fila.
La pregunta del millón es: ¿qué podemos hacer para protegernos? La verdadera lección de todo esto es que los terroristas más preparados, peligrosos y efectivos como Bin Laden, son difíciles de predecir y que atacan cuando menos los esperan.
|