UN NUEVO PARADIGMA

En el curso de los últimos años, la discusión sobre el concepto del desarrollo ha evolucionado y sufrido los embates de doctrinarios, de funcionarios públicos, de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales. Desde el concepto clásico puro, pasando por el de desarrollo económico y hasta el desarrollo social con enfoques marxistas y liberales.

Diversas instituciones académicas y organizaciones internacionales han abordado con profunda seriedad esta discusión, entre las que sobresale el trabajo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que ha propuesto un nuevo concepto para definir los objetivos y evaluar la eficacia de las políticas públicas que las naciones deberían poner en marcha desde una visión global. Se introduce la concepción llamada de El Desarrollo Humano.

Dicho concepto ha sido incorporado en el texto de las Constituciones de diversos países de América Latina(1994) como Argentina y Costa Rica, instituyéndose en el paradigma que debe regir las decisiones del Estado Nacional; en particular, al definir la promoción del Desarrollo Humano como atribución del gobierno en sus diferentes niveles de poder, y al otorgar a todos los habitantes el derecho a un "ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo del individuo ".

El Concepto

El Desarrollo Humano ha sido definido como la formación de las capacidades y el despliegue de las oportunidades de todas las personas y de toda la persona. Responde a la necesidad de complementar lo que se refiere específicamente al crecimiento económico con aquello que involucra al ser humano en su integridad vital.

Conforme a la definición de Amartya Sen, la calidad de vida de una comunidad no debe medirse exclusivamente por el nivel medio de los ingresos, sino por la capacidad de las personas que la componen para vivir el tipo de vida que para ellas tiene valor. En este sentido, la libertad de opción es un aspecto medular del bienestar humano.

El acceso a una mayor cantidad de productos que permite el aumento del ingreso individual no tiene valor en sí mismo, sino que debe considerarse sólo como un medio para el desarrollo de las capacidades, sobre la base de la ampliación del acceso a la salud, los conocimientos, una vivienda digna, etc.

Pero esta ampliación no agota las dimensiones del Desarrollo Humano, pues los bienes mencionados se valorizan plenamente a través del despliegue de las capacidades del conjunto de la comunidad en la cual cada persona se encuentra integrada. Así, menor valor tendría un aumento del ingreso que no fuera acompañado de un incremento global de la salud, los conocimientos, las posibilidades de participación efectiva, o el respeto a la libertad personal o a la identidad cultural.

El desarrollo de las capacidades

El Desarrollo Humano integra dimensiones que no sólo trascienden el aspecto económico convencional, sino aquel "desarrollo social" que sólo pretende atenuar los desajustes producidos por los procesos económicos. En la perspectiva del Desarrollo Humano, una genuina estrategia de desarrollo no puede ser reducida a una "política social" que tenga como objetivo "recomponer" lo que la gestión económica deteriora o destruye. La gestión de los poderes públicos en la perspectiva del Desarrollo Humano es en sí misma una gestión social: la política económica no puede perseguir fines que, una vez alcanzados, hagan necesaria una política social compensatoria o paliativa de sus efectos.

Según este enfoque del desarrollo social, los conflictos provocados por los desajustes del sistema son inevitables e indeseables. Son elementos perturbadores del sistema, y las políticas sociales serían las encargadas de contenerlos. Bajo la óptica del Desarrollo Humano, el conflicto es constitutivo del despliegue de las oportunidades humanas si es debidamente interpretado y canalizado.

El desarrollo social convencional no implica necesariamente una modificación de las estructuras, sino que generalmente significa una compensación de los desajustes y desigualdades del sistema; lo justifica y se vuelve funcional al mismo.

Presta atención a las injusticias en la medida en que se conviertan en una amenaza para la sustentabilidad del crecimiento económico, o para la seguridad de las naciones económicamente desarrolladas y de los sectores pudientes dentro de cada país.

El Desarrollo Humano, en cambio, otorga una nueva dimensión a la idea de Justicia Social. Una concepción muy difundida del progreso supone que la humanidad ha avanzado hacia nuevos estadios de civilización, de manera inercial y espontánea. El progreso así considerado no incluye la voluntad humana de darle sentido y orientación política al cambio y a la evolución de la historia.

Es aquí donde cobra sentido la idea de Justicia como rector de los valores morales de las sociedades contemporáneas.

El Desarrollo Humano Sustentable implica que la comunidad busca la solución de sus problemas, y no la salvación por parte de elites o gobernantes de tendencias mesiánicas o de tecnocracias esclarecidas. La necesaria formación y el fortalecimiento de las capacidades internas en las comunidades sólo es posible si se respetan las particularidades culturales y la historia social de cada comunidad.

El Desarrollo Humano debe ser una propuesta autodefinida por la comunidad, de conformidad a sus potencialidades y a sus privaciones específicas. No acepta el criterio "a priori" de definir modelos generales de "sociedad desarrollada". No hay nuevo orden internacional posible si la persona en cada nación, en cada comunidad, no puede decidir sobre su propia existencia. El nuevo orden sólo se podrá realizar en el respeto profundo a la capacidad autónoma de cada persona y cada pueblo, para participar en las decisiones que influyen sobre su vida, la de su familia, la de su comunidad y la de su nación.

Un Corolario

El Desarrollo Humano es un desarrollo de autogestión de los pueblos, en el marco de una democracia participativa y pluralista, en la que la organización y la participación de la comunidad es el motor esencial para la fijación de metas, la asignación de recursos y el diseño, la puesta en marcha y la evaluación de las políticas públicas. Es el desarrollo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

El Desarrollo Humano comprende el desarrollo de todas las personas y de toda la persona, y no meramente el despliegue del hombre en su faz social. Implica un enfoque global de los problemas sociales, no la solución coyuntural de problemas parciales. Constituye no sólo la satisfacción de las necesidades básicas, sino también una ampliación multidimensional de las capacidades de las personas y las comunidades.

 

 

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