Reflexiones a luz del atentado de Madrid


El hombre ha de fijar un final para la guerra, sino la guerra fijará un final para el hombre
J. F. Kennedy


Madrid ha sido el escenario de una brutal agresión contra civiles, en el cual pueden haberse dado unos 200 muertos y 1.400 heridos. La principal urbe española ha sido castigada exactamente a 30 meses de que fuera atacada la capital y la mayor ciudad de Estados Unidos. La idea de los perpetradores de tal acto podría ser que cada medio año el mundo les recuerde cada 11 de septiembre y cada 11 de marzo. La primera reacción del gobierno de Aznar fue responsabilizar a la organización terrorista vasca Euskadi Ta Askatasuna(Patria y libertad). Fuerzas legales ligadas a ETA han mostrado su plena solidaridad con el pueblo madrileño y el conjunto de las víctimas así como el más absoluto rechazo a una acción indiscriminada contra la población civil expresado por Arnaldo Otegi líder de Herri Batasuna brazo político de ETA quien se apresuro a deslindar a la organización vasca del atentado. Esto, además, se contrapone a su estrategia que busca ganar la legalidad para fuerzas políticas afines y una alianza con independentistas vascos y catalanes.

En una guerra la primera víctima es la justicia

Este método de atacar civiles indefensos es mas propio de corrientes fundamentalistas sunitas ligadas a Bin Laden, quien hace 5 meses señalo que los españoles merecían un asesinato en masa porque su mandatario Aznar apuntaló con todo la invasión norteamericana a Irak. La masacre de la discoteca en Bali buscó amedrentar a los australianos por lo mismo. El próximo blanco podría ser Londres. En esencia el objetivo ser el generar un “choque de civilizaciones” (Samuel Huntington) o de religiones. El anterior atentado contra un tren con civiles se dio el 5 de diciembre de 2002 al sur de Rusia, pocos días antes de las elecciones parlamentarias rusas. El gobierno de Putin culpó a los separatistas chechenios (como Aznar inicialmente responsabilizó a los independentistas vascos), pese a que ambas organizaciones armadas condenaron tales atentados. Sin embargo, la masacre producida ayudó a fortalecer a los partidarios de la mano dura. Putin arrasó en las parlamentarias de diciembre de 2003, y tanto él como el Partido Popular de España apuntan a ganar ampliamente las elecciones generales que ambos países tendrán simultáneamente este domingo 14 de Marzo.

Desde los ataques del jueves, han aumentado las conjeturas de que el gobierno no revela información que podría atribuir la responsabilidad del atentado al grupo islámico en lugar de la banda armada vasca ETA, tal como ha afirmado el Partido Popular.

Los analistas políticos consideran que atribuir la matanza a ETA beneficiaría en gran medida al Partido Popular y a su aspirante a la sucesión, el ex vicepresidente Rajoy, quien buscará un tercer mandato consecutivo de cuatro años para el centro-derechista Partido Popular. El candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, que se opuso a la guerra en Irak pero ha apoyado a Aznar en la lucha contra ETA, trata de devolver el poder a los socialistas, que lo perdieron en 1996 cuando Aznar derrotó a Felipe González.

Pero si se demostrara una conexión islámica, los críticos del gobierno podrían presentar los atentados como la consecuencia de su impopular apoyo a la ocupación estadounidense de Iraq. Hasta el momento, un grupo vinculado a al Qaeda se ha atribuido la responsabilidad de los ataques en una carta enviada a un periódico árabe con sede en Londres y ETA la ha negado en llamadas telefónicas a medios de comunicación vascos.

Cualquier tonto puede pelear, pero el prudente sabe no enredarse en peleas

Ante la matanza madrileña la salida que promoverá el campo conservador va a ser la de movilizar masivamente a la población civil y la de demandar más restricciones a las libertades civiles y a los inmigrantes. Igualmente pedirán más presupuesto militar y nuevas posibles incursiones militares. En esta polarización quienes quedan peor situados son una serie de fuerzas que quisieran darle prioridad al gasto social y a la ampliación de la democracia. Un gran afectado resulta siendo el amplio conjunto de personas que van desde el hemisferio sur a ganarse la vida en los países del norte. La tragedia madrileña también puede generar una reacción distinta. Hasta la fecha todas las políticas duras en Irak, Afganistán o Palestina no han producido el debilitamiento del fundamentalismo sunita, sino, por el contrario, el que éste se expanda. Los líderes antiterroristas duros vienen fracasando en dar seguridad y paz a sus ciudadanos. Una posible alternativa para detener este tipo de actos sería acabar con dichas ocupaciones militares y buscar dar una solución que mejore las condiciones sociales de las poblaciones afectadas que generan reclutas para tales matanzas. El asesinato indiscriminado de inocentes ciudadanos tampoco puede ser apoyado por ningún sector social o nación civilizada, y menos por los que todavía creen en la democracia como el medio más idóneo para dirimir diferencias en ideologías o posiciones políticas.

Pero esperamos que las autoridades estén conscientes que combatir la violencia por la ruta represiva puede ser contraproducente a la larga, tanto para la sociedad española como las demás naciones que sufren esta terrible enfermedad social, cuyas raíces parecen estar en el resentimiento social que albergan las diversas minorías en muchas partes del mundo, por la falta de oportunidades para progresar y disfrutar de una digna calidad de vida. La patética experiencia del conflicto palestino, que ya dura medio siglo, debería ser altamente aleccionadora, al ver que la respuesta enérgica del gobierno israelita o los frecuentes atentados extremistas, no han aminorado la violencia indiscriminada que afecta a ambos bandos, y sólo una solución global y equitativa puede detener este perverso ciclo. Esto implica sacrificar algunos privilegios y ceder en cuestiones secundarias, de otro modo la negociación se descarta a la ligera y es sustituida fácilmente por la violencia.

Después de la masacre, el gobierno español anunció una respuesta firme de las autoridades, apuntando a la derrota incondicional de los terroristas, pensando en que el garrote puede ser más efectivo que la zanahoria para motivar el abandono de estas repudiables tácticas. En nuestra opinión, se debería usar inteligentemente ambas medidas, o sea castigar severamente a los culpables materiales de estos brutales atentados, y sus autores intelectuales, pero al mismo tiempo aplicar también un "plan alterno" para entender y desactivar las causas subyantes que motiva a estas personas a su irracional comportamiento antisocial, sin que esto signifique la más mínima justificación de estas inútiles matanzas de gente inocente.

Sólo cada nación afectada puede saber cuáles son esas razones, pues en cada caso la cultura y las circunstancias son diferentes, aunque probablemente algún tipo de injusticia social puede estar detrás del argumento utilizado por los terroristas. Lo que habría que hacer es persuadir a los involucrados que el camino democrático es más efectivo a largo plazo para avanzar sus propósitos, a menos que simplemente quieran drenar insensatos resentimientos en una despiadada catársis colectiva. Combatir la violencia con un castigo ejemplar, es siempre la tentación inmediata de todo funcionario gubernamental, que sólo busca cumplir con sus funciones. Pero es bueno que estén conscientes que una respuesta impulsiva y meramente legalista puede ser peor que la enfermedad, la cual luce mucho más compleja y que exigiría soluciones más profundas que la simple captura y condena de los responsables del infame acto. Una cita del discurso que ofreció al mundo el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, poco después del atentado en las torres gemelas, viene al dedillo en este momento, ahora que Europa tuvo también su triste 11-9: "Las Naciones Unidas deben confrontar resueltamente la violencia, el fanatismo y el odio, mientras luchan contra los males causados por conflictos geopolíticos, la opresión, el desgobierno, la ignorancia, la pobreza y la enfermedad. Esta actitud no eliminará cualquier fuente de odio ni podrá prevenir todo acto de violencia, ya que siempre habrá algunos que seguirán odiando y matando. incluso si termina toda injusticia en el mundo. Pero si este mismo mundo puede demostrar que seguirá luchando y perseverando en la creación de una comunidad internacional más fuerte, justa, benévola y genuina, aún a través de barreras raciales y religiosas, entonces el terrorismo habrá fracasado." Palabras sabias y oportunas en esta nueva hora aciaga para el mundo civilizado.

El caso es que nuestra guerra contra el terrorismo no se puede ganar si seguimos haciendo caso omiso de sus causas subyacentes. Para no perdernos en alegatos esteriles, terrorismo y violencia hacen parte de un mismo nodo de la red. La tarea es buscar soluciones a los crecientes resentimientos. La firmeza para atacar al autor de un atentado, debe ser análoga a la política de consenso democrático para resolver problemas de inequidad social. Siendo, como parece, que los atentados en Madrid, pueden provenir de los grupos extremos islámicos ¿Cómo reaccionar con instrumentos que no provoquen mayores desastres humanitarios? ¿Cómo ser duros contra un enemigo invisible? Son preguntas que hemos de tomar con calma por los lugares comunes que hallamos en las respuestas. El enemigo está tan cerca y tan lejos. Se dice que tenemos mayor inversión ahora en inteligencia encubierta y un hábil despliegue de fuerzas policiales y militares. Las ciudades se protegen con cámaras ocultas para detectar a los delincuentes, cientos de ojos electrónicos y policías vigilando. La crisis de seguridad ciudadana se interpreta como una crisis de identidad.

En circunstancias tan difíciles, es verdad, cuesta mantener el equilibrio entre la libertad y la seguridad. La mejor resistencia que se puede ofrecer a los agentes de la no libertad es seguir teniendo sociedades libres, abiertas, deliberantes. Ni siquiera cuerpos secretos encubiertos asaltando la privacidad en nombre de la lucha contra el terrorismo, podrían impedir que esas redes tenebrosas atacaran de nuevo. Ni tampoco podrán eliminar el riesgo del atacante solitario.

Los bárbaros atentados terroristas en Madrid obligan a hondas reflexiones sobre este fenómeno, que mantiene angustiados a tanta gente por doquier y está afectando incluso cualquier reactivación de la economía mundial, en un planeta que todavía trata de recuperarse de los severos golpes recibidos en los últimos años, y especialmente a partir del 11 de septiembre de 2001. Curiosamente, este 11 de marzo, ahora 11-M quedará asociado indeleblemente con ese espectacular acto superterrorista, por haber sido cometido también en un fatídico día once, ya que luce como la más terrible masacre perpetrado en suelo europeo en la posguerra, sin contar las matanzas sistemáticas cometidas fuera de ella en Bosnia, Ruanda, Jenin, Irak, Afganistán, etc.

 

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