|
La pobreza en el Siglo XXI
La pobreza es una realidad que todos enfrentamos, que muchos vivimos, pero que resulta sumamente arduo definir y medir. Ello se debe básicamente a su carácter eminentemente subjetivo, relativo y cambiante. En efecto, desde la antigüedad, las ideas sobre la pobreza y el lugar de los pobres han sido motivo de fuertes controversias. Lo relativo del concepto, que es totalmente multidimensional, puede ser mejor apreciado cuando se hacen comparaciones. No es la misma pobreza la del siglo XXI que aquella que se vivía en la edad media. Asimismo, el criterio de pobreza es totalmente diferente en un país desarrollado, como Estados Unidos, que en uno subdesarrollado, como la India. El norteamericano pobre puede ser aquella persona que conduce su automóvil con los neumáticos gastados, en tanto que el campesino mexicano pobre camina con los pies descalzos y tal vez no cuenta con los medios necesarios para satisfacer la necesidad más elemental, la alimentación.
Sin embargo, en sus respectivas sociedades, ambos son pobres, porque pertenecen al escalón más bajo de la distribución del ingreso. La definición de pobreza exige el análisis previo de la situación socioeconómica general de cada área o región y de los patrones culturales que expresan el estilo de vida dominante en ella. De acuerdo a lo anterior, podemos adoptar como concepto de pobreza el que alude a la insatisfacción de un conjunto de necesidades consideradas esenciales por un grupo social específico y que reflejan el estilo de vida de esta sociedad. Como es bien sabido hay dos formas de análisis de la pobreza: la absoluta y la relativa. La pobreza absoluta, se debe poder diferenciar a los pobres de los no pobres. Según esto se elabora una canasta mínima de consumo representativa de las necesidades de la sociedad que se pretende analizar. Esta metodología permite detectar la pobreza crítica, y dentro de ella la pobreza extrema.
La línea de pobreza extrema considera sólo los gastos de alimentación. Estas líneas son enfrentadas a los gastos efectivos de los hogares. Los jóvenes son frecuentemente las víctimas más vulnerables de la pobreza. Cada año, 13 millones de niños menores de cinco años mueren en todo el mundo de enfermedades evitables y de desnutrición. Cerca de 200 millones de niños menores de cinco años (el 36% de este grupo) sufren de desnutrición grave. Aún en el país más próspero del mundo, EEUU, un niño muere por causas relacionadas con la pobreza cada 35 minutos, mientras que cerca de un niño de cada cuatro por debajo de los seis años crece en la pobreza. (Banco Mundial 2000).
La privación económica y la explotación obligan a más de 160 millones de niños al trabajo y a aproximadamente 2 millones a la prostitución infantil.
Durante la "década perdida" de los años '80, un abrumador 65 por ciento de la juventud vivía en países en la categoría de menores ingresos inferior a 1.000 dólares anuales. De seguir esa tendencia, para el año 2025, cerca del 88 por ciento de la población menor de 15 años vivirá en el Tercer Mundo. El desempleo juvenil y el empobrecimiento son doblemente perjudiciales, en cuanto que los jóvenes constituyen el mayor recurso humano para el desarrollo. Ellos deberían ser los agentes claves del cambio político, económico, social y de la innovación tecnológica, y sin embargo se encuentran en el grupo social acosado por la incertidumbre sobre su futuro.
De los casi 6,000 millones de personas que habitan el mundo, unos 1,500 millones viven en la pobreza. La pobreza afecta a individuos y familias en todas partes del mundo, aunque la mayoría de la gente pobre vive en el mundo en vías de desarrollo, donde representan casi un cuarto de la población. Numéricamente, de la mayor cantidad de personas empobrecidas, cerca de la mitad del total, tratan de sobrevivir en el Sur Asiático, que alberga al 30 por ciento de la población mundial. Otro 25 por ciento del total están en el Este Asiático. La pobreza extrema está más concentrada en África, particularmente en la franja de países al sur del desierto del Sahara. África posee cerca del 16 por ciento del total de pobres mundiales – pero sin duda la mitad de todos los africanos están empobrecidos.
A una escala global con el 80% de los pobres del mundo viviendo en zonas rurales. Los países pobres son agrícolas, con gente dependiendo de la agricultura para el trabajo y los ingresos. Pero al crecer la población, y no poseer la mayoría de los pobres rurales tierra, o siendo sus propiedades demasiado pequeñas para proporcionar un ingreso adecuado, la demografía de la pobreza está cambiando rápidamente. Atraídos por la perspectiva de alimentos, empleos, servicios y oportunidades, un número creciente de pobres emigran a pueblos y ciudades dentro de México o a la Unión Americana. La mayoría de los emigrantes son hombres, que dejan a las mujeres detrás para cuidar de la familia. La pobreza rural por tanto alimenta la pobreza urbana.
Por otro lado cerca de 300 millones de habitantes urbanos en países en vías de desarrollo viven actualmente en la pobreza, sin los ingresos suficientes tan siquiera para la nutrición básica o los requisitos de cobijo.
Pero el rápido incremento de la población en áreas urbanas ha causado una tensión considerable, no sólo en la infraestructura y vivienda urbanas, sino también en el entorno urbano. Al menos 600 millones de personas en zonas urbanas de países en vías de desarrollo viven en condiciones sanitarias precarias y de amenaza de vida. En algunas ciudades, más de la mitad de la población vive en los suburbios y asentamientos ilegales. Las grandes urbes del mundo se están convirtiendo rápidamente en las ciudades de la desesperación para una parte creciente de la humanidad, según el Centro de Asentamientos Humanos de la ONU (UNCHS, 1998). Los efectos se exageran en el número y rostros de las personas sin hogar urbanas, aún en las sociedades prósperas. Según The New York Times (1999), más del 20 por ciento de la población en la gran área metropolitana de Nueva York vive por debajo del nivel de pobreza. Más de 250.000 personas de la población ciudadana han pasado por un refugio para los sin hogar en los últimos cinco años. En Europa, también, las ciudades son cada vez más el "hogar" de las personas sin techo. Londres tiene alrededor de 400.000 personas sin hogar registradas, mientras que cerca de 10.000 del medio millón de personas sin hogar de Francia están en París. La situación es aún peor en las ciudades de los países en vías de desarrollo, donde más del 60 por ciento de la población vive en asentamientos ilegales o suburbios.
Como indica un reciente estudio del Banco Mundial, "La diferencia en el ingreso per cápita es la característica dominante de la economía moderna”. Según una estimación, la relación entre el ingreso per cápita de los países más ricos y el de los más pobres aumentó de 11 veces en 1870 a 38 en 1960 y a 52 en 1985. Esta relación divergente entre el crecimiento y el nivel inicial de ingreso per cápita no sólo se da en estos casos extremos, sino que en general es empíricamente válida en una muestra de 117 países. (...) en promedio, los países que eran más ricos al comienzo crecieron con mayor rapidez. (Banco Mundial 1995, 62). En 1960, el 20% más rico de la población mundial registraba ingresos 30 veces más elevados que los del 20% más pobre. En 1990, el 20% más rico estaba recibiendo 60 veces más. Esta comparación se basa en la distribución entre los ingresos per cápita promedio de países ricos y pobres. La concentración del ingreso y la riqueza es excepcional. Las cifras revelan una situación nueva. "Las tres personas más ricas del mundo tienen activos que superan el PIB combinado de los 48 países menos adelantados. Las quince personas más ricas tienen activos que superan el PIB total del África al sur del Sahara. Los activos de las 84 personas más ricas superan el PIB de China, el país más poblado, con 1,200 millones de habitantes”.
Se estima que el costo de lograr y mantener acceso universal a la enseñanza básica para todos, atención básica de salud para todos, atención de salud reproductiva para todas las mujeres, alimentación suficiente para todos y agua limpia y saneamiento para todos es aproximadamente de 44,000 millones de dólares al año. Esto es inferior al 4% de la riqueza combinada de las 225 personas más ricas del mundo. (Banco Mundial 1995).
Actualmente las riqueza neta de las 10 personas más opulentas es de 133,000 millones de dólares, 1.5 veces mayor que el ingreso nacional conjunto de todos los países menos adelantados. Recientemente un multimillonario, el dueño de CNN, Ted Turner, donó 1,000 millones de dólares a las NN.UU.; una cifra similar a la que los EE.UU. de Norteamérica le restringe a ese organismo como medida para exigir una reorientación de su gestión. Una sola persona y la primera potencia del mundo juegan con cifras de similar orden de magnitud cuando se trata de apoyar o influir en el organismo mundial políticamente más importante.
Se ha estimado por varios organismos internacionales que el costo adicional de prestar los servicios sociales básicos que faltan en todo el mundo llega a unos 40,000 millones de dólares por año hasta el 2005. Eso es menos que el 0.2% del ingreso mundial, o alrededor del 1% del ingreso de los países subdesarrollados. Ese acceso universal a los servicios básicos podría obtenerse recurriendo a los propios presupuestos de los países pobres por un monto equivalente a tres cuartos del total (30,000MDD) y a los apoyos de los países ricos en los 10,000 restantes. Dejando de lado los servicios, si quisiéramos poner a todos los pobres extremos del mundo exactamente en la línea de pobreza internacionalmente considerada, la cifra que habría que redistribuir anualmente es aproximadamente la misma: 40,000 millones de dólares. (PNUD 1998)
Sumando servicios sociales e ingresos mínimos estamos ante menos que el 0.5% del ingreso mundial y, como indica el PNUD, es menos que el patrimonio neto combinado de los siete hombres más ricos del mundo. El costo de la enseñanza básica adicional para que todos en el mundo la tengan es estimado en 6,000 millones de dólares, cifra inferior al gasto en cosméticos en los EE.UU. de Norteamérica que se estima en 8,000 millones. El costo adicional de darles agua y saneamiento a todos en el mundo se estima en 9,000 millones mientras el gasto en helados en Europa es de US $11,000 millones.
Algunas cifras sobre el costo de erradicar la extrema pobreza en América Latina han sido materia de nuestra reflexión. "Elevar los ingresos de todos los pobres del continente a un nivel inmediatamente por encima del umbral de pobreza costaría sólo un 0.7% del PIB regional, lo que equivale a un impuesto sobre la renta de 2% aplicado a la quinta parte más rica de la población."
La situación de desigualdad puede verse de otra manera. "La riqueza del mexicano más rico ascendía en 1995 a 6,600 millones de dólares, igual al ingreso combinado de los 17 millones de mexicanos más pobres". Sin duda, una vía importantísima de enfrentamiento de la pobreza extrema en América Latina es la acción redistributiva, aunque no la única. Ante la falta de acciones focalizadas para lograr un mayor crecimiento, se requeriría de más de un siglo para erradicar la indigencia de nuestro subcontinente. En ese sentido, el énfasis en el crecimiento como condición de redistribución sólo oculta la resistencia a compartir que invade a todos los estratos socioeconómicos de nuestros países. Recuérdese que ya indicamos antes que los ricos pagan seguramente más del 4% del valor de sus activos y que, aún así, no se reduce significativamente la extrema pobreza. Los estratos menos ricos absorben una inmensa proporción de lo que pagan los más ricos como impuestos.
Una estimación reciente sobre América Latina vuelve a cifras similares a la del Banco Mundial utilizada antes. "Actualmente 150 millones de personas, es decir uno de cada tres habitantes de la región vive bajo condiciones de pobreza extrema, definida por un ingreso inferior a dos dólares por día. Se ha estimado que un 1% anual de crecimiento en el consumo per cápita resulta en una declinación de la pobreza de entre 1,5 y 4,0%. Con una tasa de crecimiento sostenida de 3%, algunos países podrían eliminar la pobreza extrema en 60 años mientras a otros les tomaría 200 años, y en ciertos casos hasta 400 años, de acuerdo a un estudio del BID. Sin embargo, el valor de las transferencias necesarias para erradicar la pobreza extrema en el corto plazo se cifra sólo entre el 0,5 y el 1,0% del producto interno bruto (PIB), asumiendo que los recursos pudieran ser asignados con un 100% de precisión entre los afectados."
Los cambios que hemos registrado en condiciones de vida son cualitativamente fundamentales. De hecho, significan el paso de millones de personas de situaciones infrahumanas en un sentido fundamental del término a situaciones más humanas.
Estamos restringiéndonos a un sentido quizá demasiado elemental del término "humano", pero ello añade relevancia a la reflexión. De hecho, las carencias en los terrenos de la nutrición y de la salud cuando no se tienen alimentos y acceso al agua potable tienen efectos profundos en la constitución bio-sicológica de las personas, en sus posibilidades de acceder tanto a un empleo digno, en la posibilidad de convertir ingresos en florecimiento personal y en la posibilidad de lograr una plena conciencia de su dignidad personal.
Por el lado de la creciente diferenciación entre países hay que señalar que hasta hace unos lustros era normal hacer cálculos para establecer cuántos años harían falta para alcanzar a los países ricos en el ingreso o producto per cápita. Las evidencias son que para muchos países eso no será posible nunca. Es, obviamente, el caso de buena parte de los africanos al Sur del Sahara. Pero no son los únicos que nunca alcanzarán a los países ricos. En los países menos subdesarrollados que ellos, el panorama no es mucho mejor desde el punto de vista de la brecha que los separa de los países ricos. Ya hemos indicado que, más bien, las brechas se están ampliando. De seguir la pauta de todo el siglo XX, la única manera de alcanzar en este siglo XXI el nivel de vida de los países ricos será de manera individual, para muchos, emigrando a ellos. ¿Qué futuro tienen los países subdesarrollados? ¿Qué oportunidades se les presentarán a sus habitantes?
|